"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

30 abr. 2010

Morir de éxito


Mis queridos animales de compañía, siento comenzar este post reconociendo que no puedo más: estoy mentalmente agotado. Puede que mi vida sea una absoluta gilipollez que carece de todo sentido, realmente lo es aunque ustedes crean que todo es un montaje destinado a llamar su atención. Puede que antes de comenzar este blog me pasase todo el día tumbado en el sofá observando como las arañas tejían autopistas entre el armario y la televisión. Puede que la última vez que tuve mas de dos palabras con una mujer fuese en un bar de carretera llamado “la teta enroscada” y la mujer solo hablaba ruso. Lo reconozco: mi vida antes de comenzar este blog era aburrida y carecía de todo sentido. Vivía solo, no tenía amigos y las mujeres utilizaban la capucha de mi impermeable como cenicero. Mi vida ahora no es mejor. Debería serlo pero no lo es. Gracias a este blog he conocido -virtualmente- a cientos de personas y lo que es mejor: la mayoría son mujeres. Lo que sucede es que mi profunda sumisión y sentido de la inferioridad me lleva a responder todos y cada uno de sus comentarios porque me siento obligado. Pienso que si no re-comento ustedes no volverán (además de que soy consciente que muchas veces las replicas son mejores que los post en si).

He calculado que entre escribir los posts, leer sus comentarios, responderlos y visitar todos sus blogs además de comentar sus entradas me lleva cerca de tres horas al día. Cada día de Lunes a Domingo. Por fin ya no estoy tumbado en el sofá sin hacer nada, ahora solo estoy estresado y me siento culpable si no les devuelvo la visita a tiempo.

Sus comentarios son todos fantásticos. No saben lo que los agradezco. Sus blogs son interesantes todos (incluso los que no lo son). No saben lo que disfruto -castamente- leyéndoles y comentándoles. Pero no puedo más. A partir de ahora si no comento en sus respectivos blogs o no respondo todos sus comentarios a mis posts... no es porque no este interesado ni tampoco porque se me haya subido el éxito a la cabeza, es sencillamente que debo centrarme en lo realmente importante: hacer de este blog un sitio donde puedan reír una y otra vez y para ello necesito tiempo y tranquilidad pero sobretodo no verme obligado a devolverles todo cuanto me están regalando porque sencillamente esto se ha hecho tan grande que ya no tengo tiempo para todos ustedes y estoy comenzando a cambiar disfrute por obligación (como una vulgar meretriz de callejuela oscura).

Además mi trabajo diario (por el que me pagan, no como ustedes, ingratos gorrones) también me obliga a estar todo el día delante de una pantalla. Deben saber ustedes que desde que comencé este blog, el completo gilipollas que suscribe ya debe usar gafas de cerca. Unas hermosas gafas rosas con incrustaciones de rubís verdes, eso si. Estaban de oferta en la óptica, que quieren que les diga.

Ruego me perdonen si a partir de ahora no comento todos sus comentarios ni visito todos sus blogs con asiduidad. He muerto de éxito. Así de simple.

Son libres de volver si quieren, yo seguiré escribiendo en este blog pero dosificaré mis comentarios y mis visitas. Dosificare mis fuerzas. Lo siento y les reitero mi más infinito agradecimiento. Sobretodo a los cientos de lectoras que me envian fotos suyas desnudas (de acuerdo, esto último no ha sucedido nunca, pero no pierdo la esperanza).

Siempre suyo
Un completo gilipollas


27 abr. 2010

El gilipollas y las series de TV (1)


A partir de hoy y haciendo gala de mi privilegiado cerebro voy a hablarles de algo que me mantiene ocupado todo el tiempo que no estoy durmiendo o tocándome en el baño: la televisión. Comencemos...

Lost: Me paso dos años viendo una aventura de unos Robinsones que encuentran un bunker con unos números y va y el bunker se rompe y después empieza a aparecer mas gente y se mueren unos y otros se van y vuelven y un señor melenudo viaja en el tiempo y hay unas jaulas y aparece y desaparece mas gente y a las mujeres no se les ve las tetas a pesar de que llevan seis años en la isla con las mismas bragas y hay un señor de ojos azules que solo hace que poner cara de no entender nada y me dicen que es el malo pero yo sigo sin ver tetas y aparece y desaparece mas gente y sitios y submarinos y barcos por todos lados (¿y estos son naufragos?) y comienzo a estar hasta la polla porque acabe como acabe nada justificará estos seis años perdiendo el tiempo a razón de una hora por semana. Y digo yo, si los del reality "Supervivientes" adelgazan muchos kilos en pocas semanas ¿porque los de Lost están más gordos que seis años antes? Será que soy un completo gilipollas que no entiende la gracia del asunto.

Héroes: No entiendo el argumento ni tampoco porque todos esos hombres con poderes que les permitiesen el fornicio de la manera mas sencilla, se dedican a torturarnos con historias que no van a ningún lado. Sale un chino que cuando aprieta los ojos viaja en el tiempo y va junto a otro chino que aunque apriete mucho los ojos no hace nada y sigue siendo chino.

House: Esta va sobre un medico cojo que es un hijoputa y esta rodeado de una pandilla de hombres y mujeres de gelatina de fresa que le permiten todo mientras el hijoputa sonríe y sigue haciendo hijoputadas. Cada capitulo es lo mismo: alguien se pone malo, aparece el cojo hijoputa, parece que entre todos lo curan pero en realidad le da un ataque de algo (ya sabemos que no está curando porque aun quedan 15 minutos de anuncios), vuelve a aparecer el cojo hijoputa que ve un palo de helado clavado en una maceta, el cojo hijoputa sonríe y el enfermo se cura o se muere. A esto le llamo yo ser original y lo demás son zarandajas.

Prision Break: esta va de un tipo que coge una caraja de cuidado y como en toda buena borrachera acaba tatuándose todo el cuerpo y como no le queda dinero atraca un banco y va a una cárcel donde todos están malísimos y también está su hermano que parece que se ha comido a media docena de presos de lo mazacote que esta y todos les putean y ellos quieren escaparse. O sea, una serie donde los presos de una prisión quieren escaparse, otro colmo de la originalidad.

Sexo en Nueva York:
emocionado me trague toda la serie esperando ver sexo y en realidad vi los cotilleos de cuatro amigas con mas tiempo libre que el fotógrafo del B.O.E. Poco sexo y muchos zapatos. Gracias a Dios la película que hicieron después no aclaró nada.

El mentalista: esto va de un señor que les toma a todos el pelo haciéndoles creer que es alguien con poderes aunque no se muy bien cuales. En realidad sus únicos poderes son mantener su ondulado peinado durante 60 minutos, sale mucha otra gente pero todos son tan aburridos como el protagonista. Hay un señor bueno que va dibujando caras sonrientes en las paredes pero los otros son tan idiotas que creen que es malo. Tampoco hay tetas así que mejor pasen.

CSI: Un absoluto caos, cuando creo que el protagonista es un regordete con barba resulta que es un pelirrojo que posa mas que actúa y a continuación sale el teniente Dan poniendo cara de no saber que pasa y donde antes habían casinos, luego había playas y ahora hay ciudades. Todos llevan gafas de sol y guantes de goma. Estoy convencido que en realidad se trata de una serie sobre proctólogos chulitos.

Si desean ustedes la critica de alguna serie de televisión estaré encantado de hacerla, tengo mucho tiempo libre, de verdad se lo digo.

25 abr. 2010

Ego



Este post va dedicado a todos y aquellas que -desde el primer día- han pedido con insistencia una foto mía o por el contrario preguntaban si las fotos que ilustraban mis posts eran reales. Gracias por confundirme con un borracho, un putero, un superheroe de hello kitty, un voyeur o incluso me han confundido con Isabel Coixet. La respuesta es: NO. No soy quienes aparecen en esas fotos, pero podría serlo, incluso cualquiera de ustedes podrían serlo. Excepto Isabel Coixet, claro (o eso espero).

Por fin, después de más de un año he decidido acceder a las súplicas de la población femenina y poner una foto real de mi persona. Vale, se que no lo suplica toda la población,
posiblemente dos o tres mujeres de alguna remota tribu del África no me conocen. Pronto lo harán.

Muchas de ustedes después de ver mi foto entrarán en un éxtasis casi sexual y comenzarán a hacerme proposiciones deshonestas que no rechazaré. Si son hombres y les gusta mi foto pueden invitarme a tomar una cerveza ¿por qué no? Pero ustedes en un bar y yo en otro.

Soy una persona normal, ya ven, un completo gilipollas.


23 abr. 2010

Sant Jordi, el gilipollas


Hoy es la festividad de Sant Jordi en esta inmensa y deshumanizada ciudad que tanto me atrae y al tiempo me repele: Barcelona. Puede que muchos de ustedes desconozcan que sucede durante este día. A simple vista es sencillo: los hombres regalan rosas a sus amadas y las mujeres regalan libros a sus amados. ¿Se han dado cuenta de que grandioso ejercicio de cursilería está sucediendo en estos mismos instantes? Parecemos todos un anuncio de El Corte Inglés que durase 24 horas. Una vez al año las mujeres deben creer que sus maridos leerán un libro cuando lo único que leen son las paginas del periódico deportivo, mientras los maridos deben creer que las mujeres aceptarán ese presente de amor cuando cuando lo que en realidad quiere ellas es que le regale una rosa ese compañero de trabajo de aspecto juvenil para que las arrastre hasta la mesa de junta a hacerle mellizos. El amor y los buenos sentimientos, cuando vienen enfrascados en bonitos recipientes que fomentan la cultura y el amor, son el elemento mas falso de nuestras vidas. En días como hoy es cuando el completo gilipollas sale a la calle y se siente libre, todos son tan gilipollas como yo. O al menos lo aparentan. Y a pesar de eso el día de Sant Jordi sigue siendo el mas (mágico) maravilloso de todos. Este completo gilipollas no comprará una rosa, no tendría quien dársela. Tampoco recibiré ningún libro lo cual no me apena especialmente (así me ahorro leerlo). Y a pesar de todo, sigue siendo el mejor día del año. Y a pesar de que posiblemente hoy llueva y los libros se mojen, sigue siendo el mejor día del año.

Buscad una mujer o una mujer que os atraigan especialmente regaladles hoy rosas y libros. No importa que el ejercicio no acabe en el inevitable fornicio. Hoy -y solo por un día- todos seremos un completo -también cursi- gilipollas.

(La versión de la leyenda más popular en Catalunya explica que en Montblanc (Conca de Barberà) vivía un dragón terrible que causaba estragos entre la población y el ganado. Para apaciguarlo, se sacrificaba al monstruo una persona escogida por sorteo. Un día la suerte señaló a la hija del rey, que habría muerto de no ser por la aparición de un bello caballero con armadura que se enfrentó al dragón y lo mató. La tradición añade que de la sangre derramada nació un rosal de flores rojas.)

21 abr. 2010

La de los Mándalas


La primera ocasión que tuve constancia de lo que era un Mándala sucedió por pura casualidad (traducción: imperiosa necesidad). Antes que nada deben entender que como completo gilipollas me la trae al pairo cualquier religión, creencia o buen rollito espiritual que se de en este planeta repleto de animales de compañía necesitados de cualquier tipo de guía que no sea la Michelín. Mi religión dice que si hay que fornicar se fornica, el resto es palabrería e imágenes de escayola que lloran sangre. Pero sucede que en ocasiones para fornicar hay comulgar con aquello que nos cause mas pena que risa, aun cuando va contra nuestros -escasos- principios morales (quien tenga de eso, claro está). Como bien saben, carezco de todo principio (aunque siempre tengo finales). Si para fornicar hay que bautizarse uno se bautiza, si para fornicar hay que ordenarse cardenal de la iglesia pontifica, uno se ordena toma las medidas para la túnica.

Conocí a la mujer de los Mandalas en un oscuro bar de la calle Petrixtol, eran las ocho de la mañana, estaba yo ingiriendo mi duodécima copa de anís del día cuando la vi sentada en la mesa más alejada. No puedo decir que fuese guapa, tampoco fea, en realidad me había dejado las gafas en casa e iba completamente borracho. Pero era una mujer, eso seguro. Sus dos grandes pechos y su larga melena me lo confirmaron. Podría haber sido uno de los muchos travestís del barrio pero bebía un zumo de naranja y los travestís de mi barrio lo mas cerca que han tenido nunca una fruta ha sido un pepino (nunca ingerido por la boca). Me acerqué a ella dando tumbos de un lado a otro, tropezando con las sillas metálicas, cayendo al suelo y volviéndome a levantar con la escasa dignidad que me quedaba hasta que conseguí salvar los cinco metros que nos separaban en apenas media hora rebozado de serrín, colillas y trozos de gambas cual peculiar croqueta de carnaval. No entiendo porque todos me miraban, siempre hago lo mismo cuando salgo del bar. La mujer alzó la vista de algo que estaba dibujando y me sonrió, puede que solo fuese una mueca. ¿Me escupió? Posiblemente. Le pedí si podía tomar asiento y ella dijo que no así que puse en práctica el truco del ataque al corazón y me senté mientras me apretaba el pecho repitiendo "que me viene, que me viene y me voy, adiós mundo cruel". La mujer volvió al dibujo como si yo fuese invisible (¡ojalá pudiese serlo!). Le pregunté que pintaba y ella me contestó si me había recuperado del ataque al corazón. Aquello prometía. La primera fase del cortejo se había cumplido con nota: toma de contacto verbal y visual. "¿Que pintar tu?" pregunté intentando no parecer borracho. Ella contestó que era un Mándala. Después supe lo que era y créanme que no voy a perder el tiempo explicándolo, muchos tienen incienso en sus casas y les va el buen rollito así que queden entre ustedes en un bar de diseño con psicodélicos posters de diosas de ocho brazos y se lo explican. "¿Y realmente sirve de algo realmente realmente?" pregunté. Por lo visto a ella le servía, en efecto. A mi también, me servía para mantener la conversación, puede que les parezca una conversación patética que a nada -bueno- conduce pero créanme cuando les digo que es mucho mas de lo que suelo conseguir en mis mejores años. "Soy un superherroe: supergilipollas", dije de repente. Ella contestó que no le cabía ninguna duda de que era un supergilipollas. ¿Sería una de las lectoras de este blog? Si era así entonces ya tenía el 99% del trabajo hecho. "¿Has leido mi blog? Soy un escritor". La de los Mándalas negó con la cabeza. Maldita sea. Se imponía una táctica mas agresiva así que me abalancé sobre ella intentando besarla pero ella hábilmente efectuó la maniobra "Dun-tsu" de bloqueo y me pegó un golpe en la boca del estómago. Malditos cursos de defensa personal para mujeres maltratadas. Cuanto daño están haciendo a quien menos lo merece. El golpe hizo que el desayuno y parte de la cena saliese del estómago y acabase sobre aquel Mándala.

Fue la última vez que vi a aquella mujer pero a cambio tengo colgado en la pared de mi comedor un hermoso cuadro con redondas concéntricas de colores y algún que otro resto de cena o desayuno que me recuerda cada día que las mujeres son mucho mas complejas que lo que los hombres creemos.

Y el que suscribe aun más gilipollas de lo que ustedes creen.

19 abr. 2010

Captando la atención de una mujer en la via pública (que no púbica)


Mis queridos animales de compañía, atendiendo al éxito de mi anterior texto sobre las mujeres casadas donde conseguí escandalizar a varios de ustedes, voy a continuar regalándoles mas y mejores giliconsejos que -seamos francos- aunque no sean demasiado prácticos siempre sirven para medir nuestro humorometro. Vamos a ello y espero que se ofendan ustedes de la misma manera que hace unos días. Soy un provocador, pues claro. También un completo gilipollas.

Vamos a ello, el consejo de hoy sirve para captar la atención de las mujeres en la vía pública y de esta manera comenzar un cortejo que nos conduzca inevitablemente al fornicio.




Para conseguir éxito en el momento del cortejo público debemos -en primera instancia- analizar el sujeto al que pretendemos abordar. Por ejemplo, si la persona en cuestión está apoyada en una farola, fuma un cigarrillo, mueve un bolso de charol en círculos y por única vestimenta lleva un cinturón ancho entonces deberemos saber que da igual el tipo de cortejo que empleemos porque el éxito está asegurado (así como la perdida de una cantidad nada razonable de dinero). Si no es una meretriz entonces han de saber que el éxito es mas imposible (y no siempre mas barato). ¿Hay que pagar por conseguir cortejar a una mujer? La respuesta es clara: "si y siempre". Incluso para no cortejarla, a no ser que te apellides Clooney o Pitt (entonces puede que te paguen ellas).

El resto de mortales, queramos o no, siempre tendremos que pagar -de una manera o otra- para conseguir los favores de una mujer.

Pero volvamos a lo verdaderamente importante: conseguir que nos vendan el coche independientemente del precio. Abordar a una mujer en la calle es como comprar un número de lotería. Tienes todos los números para que no te toque pero siempre existe algo que se llama azar. Lo primordial es saber que si somos gordos, calvos y el aliento nos huele a ajo entonces es como pretender que nos toque la lotería pero sin haber comprado ningún número. Pero, al igual que los milagros, también existen las mujeres gilipollas. Siempre cabe esa posibilidad. Sea como sea, lo primero consiste siempre en analizar la presa y después en ser conscientes de nuestra habilidad como cazadores. Es imposible cazar un elefante con cuchillo sin afilar de la misma manera que resulta desastroso cazar una ardilla con una bomba nuclear. Siempre escogeremos la presa que mas acorde sea con nuestras habilidades. Y si carecemos de toda habilidad entonces nos dedicaremos a la única habilidad que no necesita de presa y produce placer: el onanismo (no confundir con "enanismo", por favor).

Cuando veamos una mujer en la calle lo primero que debemos comprobar es si nos está enviando claras señales de buscar cortejo. Podemos reconocerlas por detalles como son llevar la falda mas corta de lo normal, un escote mas profundo que una sima abisal o ir maquillada como si se dispusiese a hacer méritos para formar parte de una tribu india. Si la mujer va con chándal, rulos en la cabeza, calza zapatillas y se dirige a un contenedor con una bolsa de basura en la mano, quizás no sea el mejor momento ni la persona mas adecuada para comenzar el cortejo. El consejo es simple: observen, guardando la distancia suficiente para que no les puedan abofetear o golpear con el bolso.

Una vez analizada la presa nos acercaremos a ella con cualquier excusa del tipo "¿Le puedo hacer una foto? Quiero enviarla a mis amigos y demostrarles que las ninfómanas existen." o "¿Me permite utilizar su teléfono? Quiero llamar a mi madre para decirle que he conocido a la chica de mis sueños". Puede que parezcan preguntas estúpidas pero con ello conseguiremos que la presa quede aturdida y habremos conseguido el primer contacto de manera limpia y segura. Lo siguiente ya es desplegar nuestras armas de seducción que pueden ir desde la recreación del anuncio Martini pasando el dedo sensualmente por los labios (recuerden que después de ir al lavabo hay que lavarse las manos) o comenzando a bailar alrededor de la presa moviendo alternativamente brazos y pies en lo mas parecido a una danza tribal Maorí (la ejecución es sencilla, acudan a San Youtube donde encontrarán cientos de vídeos). La práctica en todos estos movimientos -ya sean danzas o guiños- es vital. Estar ensayando dos o tres años alrededor de 12 horas al día mejorará los resultados de manera sorprendente.

Una vez hemos conseguido captar la atención de la presa y habiéndole hecho saber que pretendemos fornicio con ella, lo siguiente es tan simple como buscar un sitio cómodo y discreto y proceder a morderle detrás de la oreja derecha mientras introducimos nuestro autobús en su túnel del amor. No lo hagan al revés, las consecuencias pueden ser desastrosas.

El resto forma parte de la historia de la humanidad...

A mi nunca me ha funcionado pero ya saben, yo solo soy un completo gilipollas. Y recuerden siempre: El sexo es como la nocilla, solo da placer hasta que acaba.

16 abr. 2010

Las mujeres casadas


Nunca les he contado acerca de mis experiencias con mujeres casadas. He de aclarar que este post no va sobre la infidelidad. Sin pareja no se puede ser infiel a quien no existe. En todo caso ellas son infieles, en todo caso pídanle responsabilidades a ellas, nunca a mi. Yo, como buen depredador, me acerco a todas: casadas, solteras, viudas, novias e incluso funcionarias. Otra cosa es que sepa cazar, habilidad saben usted que se me da fatal. No obstante he de confesar que en mis años de aventuras en la selva del libre fornicio, alguna casada ha caído. ¿He dicho "alguna"? Bueno, una (y estaba desmayada). Pero este texto no es para contarles ninguna de mis historias con casadas pues no se diferencian demasiado de las solteras a excepción que las casadas nunca duermen fuera de casa y están todo el día mirando el teléfono movil. No hablo de amor, no se equivoquen. Me es indiferente si las casadas están enamoradas de sus maridos, es como ir a un mecánico y preguntarle si va con regularidad al lavabo. Lo único que importa es hacerse el ignorante y presionarle para que nos solucione la avería lo antes posible. Soy consciente que muchos pensaran que es imprescindible conocer si la mujer continua enamorada o no del marido pues el desamor conduce a la insatisfacción. Pero es un error pensar que una mujer insatisfecha es una mujer mas fácil que las demás. Las mujeres, por definición, son todas difíciles de atrapar, sean casadas insatisfechas, solteras satisfechas o camioneras de dudosa sexualidad. Eso si, con las mujeres casadas (insatisfechas o no) hay que adoptar ciertas precauciones propias del sentido común si no queremos acabar con el puño de un marido encajado en nuestros premolares.

A saber:

-Nunca revelen su verdadero nombre. Tampoco inventen nombres del estilo "Miguel de Cervantes" o "David Bisbal". Con un nombre anodino como "Juan Pérez" o "José Sánchez" bastará. Si en realidad ustedes se llaman "Juan Pérez" o "José Sánchez" pueden probar a decir que se se llaman "David Bisbal".

-Nunca revelaremos donde vivimos. No queremos salir una mañana y encontrarnos un marido en el ascensor con un bate de béisbol y ganas de patearnos el hígado. Lo mejor son los apartamentos por horas. Ahora bien, no hace falta reservar 4 horas, con 1 hora hay mas que suficiente, nosotros no somos
Tarzán y las casadas siempre tienen diez mil cosas que hacer antes de ir a dormir (y el sexo para ellas es la tarea menos proritaria)

-Nunca acaben las frases con la palabra "amor" o "cariño". Es como apagar gasolina con fuego. No queremos casarnos con ellas ni aun menos que abandonen a sus maridos. Fornicar, solo eso. Con intentar aprendernos su nombre de fila y colocarlo al final de cada frase hay mas que suficientes. A las casadas les gusta que les llamen por sus nombres pues sus maridos han adoptado extraños motes para ellas. Llamarlas por su nombre es como recuperar una identidad que creían perdida.


-Utilicen siempre preservativo (a poder ser que no sea de segunda mano). Solo hay una cosa peor que hacerle un bombo a nuestra compañera de cama: hacerle un bombo a una mujer casada.


-Si al salir de casa escuchan un click metálico comiencen a correr rápidamente de lado a lado y después lancense detrás de unos arbustos. Los maridos cornudos suelen tener excelente puntería.

-Siempre digan a sus amantes casadas que están guapas y que la ropa les sienta de miedo. La mayoría de las veces una mujer casada solo necesita amabilidad. Es fácil mentir para conseguir sexo, los hombres llevamos haciéndolo toda la vida (sobretodo cuando decimos "tranquila que no te dolerá" o "sigue, sigue, que ya te aviso").

-Nunca las presionen para tener sexo. Ellas se presionan solas.

-Nunca intenten compararse con sus maridos. Aunque posiblemente ustedes forniquen mucho mejor, ellos son los padres de sus hijos y quienes han pagado el todoterreno urbano que conducen ellas.

-Háganlas reír, siempre. Es la manera mas rápida en que llegan a la felicidad y la
única manera que ellas accedan a hacer esas cosas que nunca quieren hacer a sus maridos.
-Y sobretodo, si tienen ustedes una amante y están casados: nunca comiencen a comprarle flores a su mujer pues ella sospechará inmediatamente. Traten a su esposa con la misma indiferencia de siempre.

Lo se, solo he hablado de mujeres casadas y solo he dado consejos para los hombres. Pero es que yo me acuesto con mujeres y soy hombre. Cuando se den otras circunstancias daré otros consejos... (espero que no).

13 abr. 2010

Debo ser gay (2)


Soy consciente que muchos de ustedes interpretan mi forzada castidad como una velada homosexualidad que siempre seré incapaz de aceptar. Están equivocados. Aunque no ejerza de heterosexual, lo soy. Eso creo recordar. Tampoco fornico y no por ello soy impotente. Eso espero. ¿Son ustedes heterosexuales? No tengo nada en contra de los hombres que besan a otros hombres. Tampoco tengo nada en contra de esos hermosos efebos que se depilan el pecho y están todo el día en el gimnasio mirándose en el espejo a la espera de bajar media docena de tallas para conseguir meter en unos pantalones de cuero italianos de la talla 38. Cada uno es libre de ir de fiesta donde mas le plazca. A mi me gustan las fiestas de camisetas mojadas... siempre que lo que se transparenten no sean los pezones de un señor de Soria. En esto se resume todo. Los hombres siempre delante y con una cerveza en la mano o dos. ¿Acaso soy un insensible por defender mi heterosexualidad? Que me siente mal la comida china no significa que odie a los chinos.

Hace poco apareció la noticia de que el cantante Ricky Martin salía del armario. ¿Qué edad tiene este señor y porque lleva tanto tiempo escondido en un armario? No entiendo esa necesidad de etiquetarlo todo. ¿Le pasaban comida por una rendija?

Así pues y para celebrar que un nuevo icono heterosexual se había convertido al nuevo catolicismo gay (mas mujeres para el resto) decidí salir a gastarme los últimos diez euros que me quedaban en cerveza. Obviando el bar de los modernos -por temas que todos ustedes ya conocen- entré en otro unos metros mas arriba. Un bar de los de verdad con hombres jugando a cartas y fumando caliqueños. Me dirigí con paso firme hacia la barra del bar intentando que nadie se diese cuenta que mi prótesis de cadera es de segunda mano y pedí una cerveza. El camarero era chino. Últimamente todos los bares de mi barrio o son de modernos o de chinos. Ahora que caigo, nunca he visto un chino moderno. Y encima odio la comida china.

Aquí hay algo que no funciona.

Estuve allí bebiendo mi cerveza y charlando con el chino hasta que el último vaso de cerveza se quedó allí mirándome completamente vacío. Rebusqué entre mis bolsillos, solo encontré un clip, un cigarrillo roto, trozos de galletas y un número de lotería que guardaba desde 1982 porque tiene la imagen de la virgen de los remedios. Nada de dinero.

¿Que podía hacer? Volver a casa claro. Pero la cerveza había abierto un agujero en mi estomago. Tenía un hambre voraz. Hambre de hamburguesa o patatas fritas, de frankfurt o patatas bravas. Hambre de algo que engordase. "¿Sabes chino? -comencé intentando no atropellar las palabras- ahora lo que me apetece es comerme una buena pizza". Hasta aquí todo normal. ¿No? Unas cervezas, un chino, un bar.

Pues no. Ya decía yo que algo no funcionaba.

Después de diez cañas de cerveza mi dicción es tan pésima que todos en el bar entendieron que lo que me apetecía comer era otra cosa que rima con pizza y aparece repetidamente en las películas porno (sean películas de chinos, de gays o de chinos gays).

Solo en aquel momento que reparé que el nombre de "Machotes Aceitosos" resulta harto peculiar para un bar de toda la vida donde se juegue a la brisca y se bebe coñac. En realidad allí jugaban al teto y bebían Marie Brizard. Me había vuelto a equivocar como la última noche en el bar de los modernos.

El hombre (sea gilipollas o no) es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

Cuando entréis en un bar fijaos siempre si los hombres besan a las mujeres o a otros hombres. Os lo dice alguien que aquella noche tuvo que untarse el cuerpo de margarina para poder entrar en un traje de cuero ajustado y bailar con dos señores con grandes bigotes y gafas de espejo.

Si las mujeres besan a otras mujeres sentaos y pedid una cerveza bien fría, el espectáculo siempre merecerá la pena.

Nota: me gustaría pedir perdón a heterosexuales, homosexuales, lesbianas y a Isabel Coixet. por si en algún momento se sienten ofendidos. Mis textos lo critican todo pero siempre sin pretensiones de ninguna mala leche. Excepto con Isabel Coixet, claro.

10 abr. 2010

Despedido el 4 de Julio


Permanecía yo delante de aquel colchón, de pie, con las manos en la cintura, observando, oliendo. Como un perro de presa. Como el pelirrojo protagonista de una serie de forenses. Paseando por las invisibles carreteras que el aire dibujaba, permitiendo la circulación de un leve olor a almizcle fundiéndose con el de los pétalos de rosas esparcidos sin orden por encima de las blancas sábanas. Volví a mirar todo aquellos trozos de flores que ahora carecían de vida. Puede que aun quedase algo de orden en aquel caos. Me fijé nuevamente. Los pétalos dibujaban en realidad una invisible figura. Entornando los ojos y moviendo la cabeza rápidamente de un lado a otro -como el que escapa de una juguetona avispa- alcancé a ver que en aquel caos había existido una femenina figura. Gruesa. Gorda, vaya. Alguien había estado allí, estirada, después otro alguien había dejado caer cientos de pétalos de rosas encima del cuerpo de la oronda mujer, quizás miles. Después ella se había levantado apoyando ambas manos en el costado derecho, allí los pétalos estaban aplastados. ¿Quien era ella? ¿Quien le había visitado? ¿Por que todos aquellos pétalos? Cualquier objeto puede desvelarte el pasado, un leve movimiento, una mancha, una sombra, un aroma. Había que ser muy gilipollas para no darse cuenta de que allí había sucedido algo sucio y hermoso al tiempo. Miré a ambos lados, una ventana abierta, una puerta también abierta. ¿Por dónde había entrado yo? Por la puerta, claro. Así pues, habían huido por la ventana. Me acerqué y eche un vistazo al exterior. La altura hasta el callejón no era mayor que mi estatura. Entonces recordé que estábamos en una planta baja. ¿Qué había sucedido? De vuelta a la estancia pude ver un trozo de ropa en el suelo. Una camisa azul con un nombre bordado en el exterior. Conocía aquel nombre, no era el de ninguna mujer. Solo conozco una mujer que se llama "Manolo" y conduce un camión de 16 ruedas. Afuera no había aparcado ningún camión. Indudablemente el tal Manuel había estado allí y había perdido hasta la camisa. ¿Donde estaba la oronda mujer? Un poco mas al fondo una nueva prenda. Ropa interior de mujer. La cogí con la punta de los dedos procurando no manipular ninguna prueba. Una talla 56. Una mujer obsesa, sin duda, podía ser ella la que había estado encima de aquellos pétalos de rosa. Volví a mirar los pétalos aplastados. Una talla 56, sin lugar a dudas. La mujer obesa y el tal Manolo habían hecho el amor encima de todos aquellos pétalos. O al menos lo habían intentado hasta algo les había hecho huir. Manolo. ¿De que me sonaba ese nombre? No era el mio, desde luego.
Entonces apareció alguien por la puerta. Un tipo grande con expresión de disgusto. Fumaba un gran puro mordisqueado.
-¿Has visto a mi esposa? -preguntó el tipo.
-¿Cómo es su esposa? -pregunté yo sin dejar de poner mi mirada de acero de policía pelirrojo de serie televisiva de Lunes por la noche.
-Una mujer gruesa, rubia teñida, con voz de canario flauta.
Negué con la cabeza.
-¿Y que haces con sus bragas en la mano?
Escondí las bragas detrás de la camisa. El hombre se acercó y cogió ambas prendas.
-¿Que ha sucedido aquí?
Había llegado mi momento. El momento de sacar a relucir que no era tan gilipollas como todos creían.
-Comienzo: el tal Manolo y la mujer de la ropa interior han estado fornicando aquí, eso seguro, o al menos lo han intentado. Después han salido por la ventana cuando han escuchado ruidos.
El hombre grande se acercó y le dio una patada al sucio colchón que estaba en el suelo. Los pétalos de rosa saltaron unos segundos en el aire, al unisono, luego cayeron de nuevo, como desprovistos de vida.
-¿Estas seguro de eso, nene? -preguntó el tipo grande.
-Completamente seguro, jefe.
Al fondo, Manuel, el encargado, me miraba con cara de pocos amigos al tiempo que negaba con la cabeza. Aquel cuatro de Julio de 1982 perdí mi trabajo de mozo en un vivero de rosas por culpa de mi afición a las novelas de Sherlock Holmes. Hay que ser muy gilipollas...

6 abr. 2010

Consultorio del Doctor Gilipollas (4)



Querido Dr. Gili. Tengo el presentimiento de que mi ex. es gay, como cree usted que puedo averiguarlo? (de ser así, me tocaría a mi darle la noticia). Firmado: Silvia.
Salgan juntos una tarde de compras y si su ex. tarda cuatro horas en decidirse por unos zapatos con tacón de 15 cms, chilla emocionado cuando se los prueba repitiendo todo el rato "mios, mios, mios" y desliza con un guiño un papel con su número de teléfono al dependiente... entonces es gay. Si por el contrario la espera en el bar bebiendo cerveza y fumando un puro mordisqueado entonces es un hombre como dios manda que se viste por los pies y escupe las cascarás de pipa al suelo mientras ve un partido de fútbol.

Estimado Don. La primera vez que me masturbé, lo hice metiendo mi pichilla en una zapatilla de estar en casa. Desde entonces no puedo usarlas (me refiero en los pies). ¿Tiene algún remedio o consejo que darme? Firmado: LA FORMA SENTADA
Tengo un consejo: pida que le devuelvan el dinero de la lobotomia. Le han vuelto a timar.

Querido gilipollas:cómo se le dice a una amiga:"me he acostado con tu marido y no folla tan mal como dices". Firmado: S.
Se dice "que te den bonita... ahora vas y lo cascas". Eso si, intente hacerlo con toda la elegancia que sea posible. La forma siempre ha de ir por delante del fondo.

De siempre me han gustado los ojos lujuriosos de Alfredo Landa...Hombres como los de antes ya no quedan...o si? Firmado: Duschgel
Querida Duschgel, si que quedan pero o bien tienen ochenta años y huelen a rancio o bien son efebos repeinados con polos Lacoste sobre los hombros que militan en las juventudes de partidos de la derecha (y curiosamente también huelen a rancio). Usted elige. También estoy yo que aunque no sea un hombre de ojos lujuriosos (soy estrábico y tengo cataratas) siempre puedo repetir lo de "está usted imponente, señora mía" durante horas sin quedarme afónico.

Estimado Dr. Gili, ¿por qué los hombres insisten en tener sexo conmigo, si lo que yo quiero es amor? Firmado: La Maga
Mi querida Maga, no puede exigir amor vestida con ligueros y un conjunto de Victoria Secret's. La aconsejo que este un mes sin ducharse, sin arreglarse y se vista con las ropas mas rancias de su abuela. Estoy seguro que los hombres dejarán de insistir en tener sexo con usted y entonces el amor surgirá por si mismo. Incluso puede que yo deje de insistir en tener sexo con usted.

Una vez un tío me dijo que en realidad todos los hombres buscan una mujer que sea virgen. ¿Es eso cierto, doctor? Firmado: Su
No solo es cierto sino que además es dificilísimo.

Doctor, tengo otra pregunta para usted, ¿es normal que un hombre sólo quiera folletear contigo tan sólo una o dos veces a la semana? Firmado: S
Mi querida amiga, la normalidad o la anormalidad es un bien totalmente subjetivo. Sería normal el hombre en cuestión fuese el Papa de Roma. Pero sucede, mi querida amiga, que es usted un hembra de arma tomar así que si un hombre solo quiere fornicar con usted con esa frecuencia o bien está a punto de salir del armario o bien acabamos de encontrar a alguien mas gilipollas que yo. No, no es normal. Déjelo y fuguémonos su cuerpo y yo a Villarobledo.

Estimado Doctor Gilipollas. ¿Por qué puedo follar con desconocidos y no con el hombre al que amo? Firmado: Daeddalus
Querida amiga. Posiblemente la han educado en la creencia de que las películas de amor son algo hermoso y las películas pornográficas son algo sucio. Usted, en su inconsciencia, reserva lo sucio para los desconocidos y lo bonito para el hombre al que ama. O eso o es usted una zorra ninfomaniaca de cuidado. Si es lo segundo agradecería que me llamase por teléfono lo antes posible, usted y yo tenemos que hablar de algo en privado.

Doctor, ¿por qué los tontos siempre se enamoran? Firmado Tontaina.
Mi querida amiga. No solo los tontos se enamoran, también los listos. La diferencia es que los tontos se enamoran de quien no deben. Los listos siempre aciertan, los tontos -por su condición de tontos, claro está- siempre se equivocan. Los tontos siempre sufren por amor debido a ese error. Le recomiendo -atendiendo a su nick- que apunte en unos papeles los nombres de todos los hombres que conoce, los introduzca en una bolsa y saque un nombre al azar. Enamórese de esa persona. Quizás el azar consiga el milagro.

Dr. Gili, ¿tenemos alguna posibilidad usted y yo? Firmado: anónima.
Mi querida señora, señorita, bailarina del Bolshoi o figurita de mona de pascua. ¿Cómo quiere saber si tenemos posibilidades si ni tan siquiera se quien es usted? Ya le avanzo que si es usted mujer tenemos el 99% de posibilidades para el si (si a lo que sea). Si tiene las tetas grandes entonces mi profesionalidad dice que la posibilidad sube al 100%.

Envíen sus preguntas a completamente.gilipollas@hotmail.es o dejenlas en los comentarios. Y recuerden: cuenten siempre la verdad aunque sea mentira.

Nota: He recibido algunos correos de personas diciéndome que este consultorio es un atentado contra la moralidad y la familia, que además soy machista y homófobo. Quisiera decir a todas esas personas que, dado que sus cartas estaban escritas con tan exquisita gramática y buen gusto, aun no se si me han insultado o me han halagado. Les rogaría que repitan esos correos con la gramática mas simple que conozcan para descubrir si debo sentirme halagado u ofendido. Gracias.

4 abr. 2010

La madura del pelo rizado y los crucigramas


Nunca me cansaré de alabar las excelencias de Internet. No pudo imaginar como vivían nuestros ancestros sin porno gratis, sin películas gratis, sin música gratis y sin mujeres gratis. Gracias a Internet la das a un botón y tienes una cita, solo hay que mentir un poco en quien eres y en lo que buscas. En vez de decir que eres un gordo alopecico con halitosis y un salido sexual dices que eres un tipo normal que solo busca amistad. Las mujeres que he encontrado en Internet solo quieren hombres que las escuchen y no se quieran acostar con ellas en la primera cita. Yo les hago creer que soy ese tipo de hombre para acostarme en la primera cita. Es un plan tan simple que siempre funciona. Lo que quedar, lo de tener sexo en la primera cita no suele funcionar tan bien. Es mas, la última vez que tuve sexo en la primera cita los ordenadores tenían teclas de colores y se cargaban con una cinta de cassette.

El caso es que había conseguido una cita con una mujer de 41 años, administrativa, vivía sola fuera de la ciudad y no tenía gato. Además era razonablemente guapa y en las fotos parecía tener los pechos grandes. Superaba con creces mis expectativas. O eso o ella estaba mintiendo como igual que yo. Las fotos que tengo en mi perfil de Internet son sacadas de un catalogo de ropa interior masculina. Total ¿quien va a notar la diferencia? Las mujeres solo se fijan en el paquete y yo siempre llevo esa marca de calzoncillos en mis citas.

Quedamos en un bar en el centro, ella llegó tarde porque había tenido que aparcar el coche y debo reconocer que cuando la vi entrar me dio exactamente igual que hubiese llegado dos horas tarde, despeinada y con un chupetón latiendo en su cuello. Era la mujer de mis sueños pero como hay normas para todo (sobretodo en el cortejo del amor) intenté no parecer nervioso. Charlamos, la miré el escote, charlamos, pedimos, una cerveza, la miré las piernas y a los cinco minutos me dijo que se había dejado algo en el coche y debía volver al aparcamiento. Sería solo un momento pero volvió una hora mas tarde aun mas despeinada y con las bragas por encima de los pantalones. Como una suerte de extraño superheroe. Un nuevo chupetón adornaba el otro lado de su cuello.

Seguimos hablando de lo divino y lo humano durante diez minutos mas hasta que me dijo que debía irse. Soy así de gilipollas.

No se preocupen, no me sentí ofendido, rara es la cita que dura mas de quince minutos sin que me escupa, me abofetee o ambas cosas. Me ofrecí a acompañarla hasta el aparcamiento pero ella se negó amablemente, no obstante continué firme en mi caballerosa propuesta como último plan para ver si podía darle un beso en el ascensor o algo parecido. Un plan desesperado y suicida, pero un plan al fin y al cabo. Ella volvió a negar por quinceava vez consecutiva y lo que había ido una sonrisa se convirtió en un rictus de desaprobación.

¿Qué estaba pasando? ¿Para eso me había gastado veintinueve euros con noventainueve céntimos en unos calzoncillos de diseño?

Decidí seguirla en secreto hasta el aparcamiento aprovechando mis conocimientos de la invisibilidad gracias a haber leído varios libros de espías, primero confundiéndome detrás de las farolas, luego de las personas y finalmente haciendome pasar por un semáforo. Ella no consiguió verme pero yo si que conseguí ver como un hombreton de mas de dos metros que estaba en la caseta en la entrada del aparcamiento salia corriendo y se besaban apasionadamente.

Como siempre, había llegado tarde. Soy consciente que ella no era la mujer de mi vida , ni tan solo había tenido la oportunidad de enamorarme lo suficiente para que aquello doliese. Les seguí por el parking haciendome pasar por extintor y por motocicleta y vi que se metían en e coche de ella. Volví corriendo a la cabina que controlaba la barrera de acceso ahora cerrada y revisé en el interior, unas cuantas revistas de crucigramas, monedas, billetes y tiquets de aparcamiento. Calculé que allí habían mas de mil euros. Menudo botín. Así que cogí el cuaderno de crucigramas a medio rellenar, me lo metí bajo el brazo y salí corriendo.

El tipo nunca podría acabar el cucrigrama que tenía a medias.

El dulce sabor de la venganza en la punta de la lengua.

De acuerdo, podría haber robado el dinero pero quien nunca ha dejado un crucigrama a medias no sabe que serías capaz de pagar todo el dinero del mundo por conseguir acabarlo.

Con el gilipollas no se juega.