"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

29 mar. 2012

Conformismo




Dicen que se ha de luchar por lo que uno quiere, un concepto realmente bello para películas de gladiadores o para canciones que hablan sobre un amor que en realidad no existe.  Una idea realmente animosa para aquellos que defienden sus ideales quemando contenedores o insultando a quienes no hacen lo que ellos quieren. ¿Luchar para qué? Siempre perdí lo cual me lleva al convencimiento de que gastar energías en la lucha no es algo realmente inteligente. Mi poderosa imaginación me hace creer que soy un semental que se rifan las mujeres más interesantes del planeta, la misma imaginación que me obliga a creer en que todo se soluciona por sí solo. Ya saben, esas tonterías que siempre defiendo sobre la justicia poética. ¿Pero... luchar? Luchar es cansado, te enfrentas a tus vecinos y sudas. Los ricos continuaran siendo ricos y las mujeres interesantes siempre seguirán marchándose a los brazos de otros hombres.  ¿Luchar? Los gordos poco agraciados somos conformistas de nacimiento, es la única manera que conocemos para evitar darle a la lavadora que es el cerebro y acabar lanzándonos de un octavo piso sin paracaídas. Alégrense de nuestro conformismo, imaginen un mundo lleno de desafortunados gordos tirándose por las ventanas. Cientos de flacos falleciendo bajo el peso del desengaño, literalmente.

¿Luchar por lo que uno quiere? Si quiero una cerveza voy a un bar y la pido, no necesito luchar con un camarero. Y si quiero amor voy al club “El conejito feliz”. ¿Para qué luchar por la felicidad cuando se puede comprar la felicidad? Miren los banqueros… que felices y sanos se les ve a todos. Imagino que han salido ustedes a quemar containers a la calle porque sienten envidia de la felicidad de banqueros y empresarios ¿no? Yo también pero el humo del plástico quemado apesta. Por eso os digo que cuando alguien les diga “Je t’aime” o cuando un político les prometa lo que sea para que le voten, o cuando alguien diga que les protegerá de banqueros y empresarios. Todos y cada uno de ellos está mintiendo. Y luchar contra eso es muy cansado. Y se suda. Y sudar es tan poco glamouroso…



26 mar. 2012

Fábula del político y la belleza efímera



Cuenta la leyenda que hubo un tiempo -no hace demasiado- en que los habitantes de un reino observaron en una gris tarde del otoño mas desencantado como en sus televisores un anuncio de cirugía estética  aseveraba la frase "Estetic Center y empieza a vivir". Cuenta la leyenda que eso sucedió en un tiempo en que la apariencia era la clave del éxito, un tiempo en que dos tetas tiraban mas que dos carretas de bueyes norteños y un tiempo en que la apariencia era la clave para conseguir cualquier éxito.

Todos los gobernantes habían sido infectados por la temible plaga de la corrupción y solamente el político que lucía mejor sonrisa o menos pústulas era quien conseguía alzarse con el poder de las aldeas. "Empieza a vivir" se convirtió en el lema del populacho, un lema que corrió de apestosa en apestosa boca hasta que brillantes cirujanos la emprendieron con brillantes implantes dentales y el populacho pudo mostrar blancas y alienadas sonrisas luchando por aquellas sillas de poder que, hasta ese momento, habían sido exclusiva de unos pocos. La revolución ya no se hacia con mosquetones y cuchillos sino con silicona y botox. No importaba que el populacho no supiese leer ni escribir, no importaba que el populacho localizase la aldea de "Nueva York" en el reino de Zambia, no importaba que para todos ellos dos mas dos sumasen cinco, porque -además de poder hacer bromas obscenas-  habían empezado a vivir en el apacible mundo de la silicona, rayos uva, botox e implantes capilares. Todos eran igual de guapos. Pero eran demasiadas bocas para tan poco pastel y el sistema se fue -literalmente- al carajo.

Entonces, alguien como yo, alguien calvo, gordo y con la boca apestando a perro mojado, me alcé como adalid de la otra verdad, cual Morfeo de Matrix, mostrando a todos que otro mundo era posible, un mundo de políticos feos, de actores calvos, de estrellas porno con la polla pequeña.

Un mundo real.

La batalla final entre los poderosos adictos a la cirugía y el populacho mas estéticamente desafortunado se libró en el lugar donde se libran todas las batallas: un campo de futbol. Fue una lucha desigual pero una lucha donde los feos no tenían nada que perder, ya éramos feos mientras que los clientes de Estetic Center se jugaban su físico y sus prebendas. Cuenta la leyenda que la lucha duró noventa minutos en dos partes de 45 con 15 minutos de descanso y 3 minutos de tiempo añadido.

Al final ya costaba diferenciar quienes eran operados y quienes desafortunados pues el barro, las heridas y el sudor los había convertido en iguales.

Hubo un tiempo en que un anuncio que decía "Estetic Center, empieza a vivir", nos hizo creer que solo los guapos tenían derecho a ser felices. Aquella lucha nos hizo a todos iguales y aunque los feos perdimos porque los guapos y poderosos habían comprado al árbitro, aprendimos que en la lucha, todos somos igual de feos.

Quizás precisamente por todo esto es que deberíamos luchar a diario contra políticos, banqueros, economistas y tertulianos del corazón, para recordarles que los mas desfavorecidos somos iguales que ellos. Para recordarles que solo son lo que son porque han pasado por una clínica de estética que les ha cambiado la cara, para recordarles que los feos también estamos vivos.



22 mar. 2012

Ligando bajo la lluvia



Atendiendo a estos lluviosos días que están calando en pobres y sindicalistas por igual, voy a regalarles un nuevo, sencillo y efectivo consejo que relajará sus gónadas y alejara molestos rubores involuntarios cada vez que ven anuncios de bragas en la teletienda. Porque sepan ustedes que la lluvia siempre es una oportunidad. Puede que para los hombres no sean una ventaja los días de lluvia, de la misma manera que no lo son igual que los días de frío invierno. La lluvia significa escotes cerrados por chubasqueros y faldas que se convierten en pantalones. Y como el hombre alimenta su imaginación de la piel ajena, los días de lluvia son lo mas parecido a irse de botellón con la Congregación Mariana de las Siervas del Abotonamiento Total. Pero como buen superviviente, el hombre procaz se crece ante las adversidades y lo que en un principio puede ser una desventaja, usamos nuestra innata habilidad de prestidigitador barato para convertirla en un agradable camino hacia el placer horizontal. ¿Se han dado cuenta ustedes de cuantas personas salen a la calle sin paraguas los días de lluvia? ¿Acaso no son esas personas la víctima perfecta para nuestro paraguas y, como consecuencia- nuestra cercana compañía? Cuanta mas lluvia, cuanta mas adverisdad. mejor es la oportunidad de conseguir un éxito que nos eleve a los altares de la leyenda del perfecto ligón urbano. El secreto consiste en salir a la calle convenientemente pertrechados de un paraguas tamaño Falete, a continuación amenazar con una muerte lenta a todos los chinos que encontremos vendiendo paraguas y finalmente dar con una víctima a la que ofreceremos cobijo. De ahí al remake de una película porno media tan solo un poco de suerte. Porque desengáñense ustedes, toda persona que se deje coge el brazo por un desconocido quiere mandanga. Solo hay que insistir. O llevar encima cloroformo y unas cuerdas. Otra variante de este ejercicio consiste en esperar en un bar o restaurante y ver como nuestra víctima deja el paraguas en un paragüero en la entrada, es entonces el momento de, cual ninjas medievales, dar un salto sobre el camarero, trepar por la pared, lanzar estrellas envenenadas que acaben con la vida de los dos clientes que se interponían en nuestro camino y robar el paraguas en cuestión para luego desaparecer en una nube de azufre. También sirve salir por la puerta cogiendo el paraguas que no es nuestro. Utilicen la técnica que utilicen, el caso es despojar a nuestra víctima de su arma contra la lluvia para, hábilmente, ofrecernos a acompañarla cuando salga del local maldiciendo porque un ninja de 187 kilos le ha robado su paraguas Pierre Cardin.

Estimados animales de compañía, los consejos están dados, aprovechen ahora la lluvia. Las humedades están en el aire.


19 mar. 2012

Virtuosidad


Hoy en día son muchas las personas que se conocen por Internet, gente que pretende intimidades que superan lo cotidiano y van desde una simple confidencia frente a un café a esas emocionantes confidencias en un jacuzzi jugando a "¿dónde se esconden las burbujitas?" con el equipo nacional de bronceado femenino brasileño. Las estadísticas cuentan que cuanto menos tiempo tenemos para buscar a esas personas en la vida "real", mas tiempo dedicamos a buscarla en la vida "virtual". El problema no es la búsqueda, la búsqueda siempre ha sido divertida, el verdadero problema comienza cuando la búsqueda ofrece resultados. En una ocasión me enamoré perdidamente en el amor virtual de una top-model finlandesa, cuando nos encontramos resultó ser un camionero de Soria que llevaba tres días sin afeitar. Reconozco que si aquel tipo hubiese estado bien afeitado quizás habría podido surgir algo, el amor es ciego, pero lo que intento explicar es que el amor también es miope. Cuando conocemos a alguien por Internet conocemos unas letras, una foto, quizás una borrosa imagen en movimiento. Nos falta el olor, el movimiento, el tono de voz, el tamaño de sus pechos o el modelo de coche que conduce. Y todas esas carencias, nuestra mente las llena haciéndonos creer que nuestro amor virtual huele a rosas, se mueve como una bailarina de ballet ruso, el tono de su voz es la mas melodiosa del mundo, usa una talla 110 de pecho y tiene un Ferrari aparcado en la puerta. Luego, el día de la cita, descubrimos que se trata de un tipo cuyo aliento huele a perro mojado, se mueve imitando los pasos de Chiquito de la Calzada, el tono de su voz es la alguien que ha abusado de la cazalla desde los seis años, tiene el pecho de la Duquesa de Alba y el Ferrari es en realidad un bonobus caducado. A pesar de todos estos inconvenientes... ¿puede surgir la química? ¿Por que no? Si no existiese Internet y la mentira yo tendría tantas posibilidades de ligar como Obama de coronarse reina de la promoción en una convención del Ku-Kux-Klan. Porque resulta que la mentira no siempre está en la boca de quien la ejercita sino también en los oidos de quien la quiere escuchar. Si una mujer me pregunta por Internet "¿cómo eres?", yo digo "normal" y ella imagina que soy el hermano gemelo y delgado de Russell Crowe. ¿De quien es la culpa? El secreto radica en no buscar culpables sino soluciones. Y la solución es volver a comenzar. ¿Que es un camionero de Soria sin afeitar en vez de una top-model finlandesa? Pues adelante con el amor heterosexual. 

Recuerden: la gran mentira de Internet ofrece un infinito abanico de posibilidades para conocer cosas nuevas...

Suerte y mucha vaselina.


14 mar. 2012

El tonto que todo lo sabe



Me encanta vivir en un país como España. No porque siempre luzca sol como anunciamos en los aeropuertos de la fría Alemania, tampoco por nuestras magníficas playas ni aun menos por nuestra equilibrada gastronomía. Todo esto son placeres destinados al extranjero que viene de vacaciones con bermudas, playeras y calcetines grises. El sol siempre quema mi lechosa epidermis, las playas están llenas de ruidosos niños y canis con radiocassetes a todo volumen y nuestra gastronomía me da hambre (donde haya una buena hamburguesa del McDonald's que se quite la dieta mediterránea). Y a pesar de estos inconvenientes, me encanta vivir en un país como España. Se preguntarán por qué... la respuesta es simple: vayas donde vayas encuentras a un sabio, y cuanto mas te alejas de los lugares de conocimiento mas te acercas a la sabiduría popular. No hay bar que se precie que no tenga apoyado en la barra al tonto que todo lo sabe. Olvídense de las universidades o los foros de cultura, olvídense de los museos o las bibliotecas. El tonto que todo lo sabe es nuestro valor patrio. ¿Que valor tiene averiguar la estructura de las moléculas cuando tienes un tonto que lo mismo te descubre la manera de eliminar el molesto zumbido de la nevera como te enseña a ganar al mus? El tonto que todo lo sabe está siempre bebiendo un botellín de cerveza y esperando a que sus orejas, cual antenas astronómicas, capten una conversación ajena donde pueda meter su frase. ¿Que está usted en un bar hablando con su mujer sobre la enfermedad de su suegra? El tonto que todo lo sabe le señalará con el botellín y os dirá que a su suegra le pasó lo mismo, os dirá lo que hacer o no hacer e incluso os dará consejos que ni el cirujano mas osado se atrevería a barruntar. ¿Que está usted en un bar ojeando una revista de coches? El tonto que todo lo sabe se acercará sigilosamente cual ninja en una oscura noche de venganza y les dirá que coche se deben comprar, dónde y cómo conducirlo. Eso si, no esperen que el tonto que todo lo sabe les acompañe a comprar el coche o opere a su suegra a corazón abierto. El tonto que todo lo sabe forma parte del mobiliario del bar, como las maquinas tragaperras o el chino viendo películas en un ordenador portátil. Este es el verdadero potencial de nuestra patria: conocedores de todo y maestros de aun mas. No importa que el consejo sea una locura en forma de palabras. El tonto que todo lo sabe acompaña sus palabras con estudiados movimientos de cejas y botellín de cerveza y acabará convenciendo a cualquiera de que pantalón es el mejor o que televisor sirve para la habitación de invitados. Y lo mejor de nuestro maravilloso pais es que todos llevamos un tonto que todo lo sabe dentro nuestro que sacamos a la luz en alguna comida familiar (eso quienes tengan familia), en algún desayuno de trabajo (esos quienes tengan trabajo) o hablando con algun amigo (esos quienes tengan amigos).

Y yo me pregunto, si todos tenemos un tonto que todo lo sabe escondido dentro nuestro... ¿por qué diablos no utilizamos este potencial común para salir de la crisis? Estoy convencido que si hacemos una encuesta entre todos para hallar soluciones a la crisis, algún tonto que todo lo sabe hallará la solución, aunque sea por casualidad. 

Porque para tontos que no sepan ya tenemos a nuestros políticos. 






La foto que acompaña este texto es un retrato del actor Ed Wynn



12 mar. 2012

¡A las barricadas!




El próximo 29 de Marzo los sindicatos han convocado una huelga general. Hasta aquí nos suena a todos, lo hemos vivido no hace demasiado. Indignados contra poderosos, dirán unos. Pobres contra ricos, dirán otros. ¿Qué más da? El caso es que, una vez mas, vamos a  demostrar que nos encanta enfrentarnos unos contra otros. Da igual quien lleve la razón, la mayoría dirán que no es justo que unos pocos vivan del sudor de muchos. 

Desde la época en que unos señores con látigo azotaban las espaldas de sus esclavos que unos pocos se han aprovechado del resto. ¿Acaso no hemos avanzando nada? ¿No hemos progresado como civilización? ¿Acaso no todos somos iguales? Por supuesto que no, no hemos avanzado ni progresado y, por supuesto, no somos todos iguales. Nunca lo hemos sido. Porque, desengañense queridos animales de compañía, los pobres no saldremos a la calle a pedir mas dinero. Saldremos a la calle a exigir que queremos que todos seamos iguales. O sea, queremos ser ricos. Y los mismos que salimos a la calle a exigir que todos seamos iguales después insultamos en un estadio de fútbol a quienes no siguen a nuestro equipo, o miramos con recelo a personas que no tienen nuestro mismo color de piel. 

El problema, como siempre, es que nos encanta exigir que los demás hagan lo que nosotros nunca haríamos. 

Soy consciente que ahora muchos de ustedes pensarán que soy idiota, dirán que soy el hijo bastardo de un banquero e imaginarán que tengo un maravilloso empleo el cual me permite nadar entre monedas de oro cual Tío Gilito. Piensen lo que quieran, los pensamientos, como los taxi del aeropuerto, son libres. Pero déjenme que les diga algo: yo no me manifiesto en las calles porque ustedes se lleven los viernes por la noche a las mujeres mas guapas, tampoco me manifiesto porque a las mujeres les asquee mi aspecto y la única forma que tengo de encontrar amor es en un club de carretera.

Somos lo que somos. Algunos han nacido feos, otros nacieron pobres. Y manifestarse contra la realidad es tan lícito como inútil.

Yo nací pobre y feo. Por descontado que el próximo 29 haré huelga y saldré a la calle a manifestarme contra los que no son como yo.

O a manifestarme por no poder ser como ellos.