"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

13 nov. 2013

Aquellos maravillosos 80s (2)


El radiocasete extraible. Lo que el invento de radiocasete (léase "gadiocaset") extraible para coche significó en los ochenta es algo que aun hoy día los sabios aun no han aprendido a valorar en su justa medida. De repente, miles de personas, casadas o no, con hijos o no, de cualquier condición social, sexual o política se encontraron con una mascota metálica que debían pasear por todos lados. ¿Quién no recuerda aquellas barras de bar llenas de radiocasetes extraibles? La gente los cargaba como quien carga con los abuelos en vacaciones, con igual entusiasmo. Nos montábamos una hora al día en el coche pero cargábamos con el radiocasete extraible el resto del día. Para los que no lo sepan, el radiocasete extraible, como su nombre indica, se extraía completamente del coche. ¿Para que inventar algo mas práctico? Llevávamos el aparto entero lo cual era como si para que no nos robasen la moto entrásemos con la moto en el bar a tomar unas cañas. Ahora recuerdo que una vez entré en un bar con una moto pero esa es una historia que incluye alcohol, enanos, una cabra y mucho amor. Pero como no incluye un radiocasete (léase "gadiocaset") extraible me temo que la dejaré para otro momento. 


El cajero automático. Invento surgido en la década de los ochenta que nos dejó perplejos a todos por igual, en especial a las abuelas y los señores con bisoñé. Desde los tiempos de los Persas que habíamos tenido que hacer cola en la oficina bancaria para que un señor con bigotito y cara de cabreo nos diese unos billetes. Así era el mundo mis queridos niños: si querías dinero tenías que pedírselo por favor a un señor de dudosa amabilidad que comía un bocadillo de sardinas envuelto en papel de periódico. Pero de pronto, un día, aparecieron una especie de aparatos en las puertas de los bancos donde metías una tarjeta de visita de plástico y daban billetes tal que un borracho en un local de striptease. ¿Qué estaba sucediendo? Nunca lo supimos y aun hoy hay gente que busca a los enanos que hay dentro de los cajeros automáticos. Personalmente creo que es una leyenda urbana, estoy convencido que quien te da el dinero en un cajero automático es el señor de bigotito y dudosa amabilidad a quien han amputado las piernas.


El control remoto. Todo aparato electrónico que se precie ha de tener cientos de opciones, cuanto mas complejas mejor, si no es así en vez de un aparato electrónico estaríamos hablando de una sartén o de una suegra. En los primeros televisores o equipos de sonidos tenías opciones a elegir: canales, volumen, contraste, etc. Pero en esta nueva complejidad tecnológica fue que encontramos un grave inconveniente. La persona que disfrutaba del placer que le otorgaba ese aparato (no hablo de sexo) debía levantarse del sofá cada vez que quería cambiar de canal, de emisora o el volumen. Fue entonces, en la década de los sesenta cuando se inventaron los niños a quienes sus progenitores daban un pescozón para que se levantasen y oprimiesen los botones de los aparatos (tampoco nada sexual). Y fue entonces en los años ochenta que se comercializó el mando a distancia sin el cual hoy en día seríamos incapaces de vivir. ¿Cuantas veces hemos bajado al badulaque a las diez de la noche en bata de boatiné a comprar pilas porque el mando a distancia no funcionaba? Sin el mando a distancia deberíamos bajarnos del coche para abrir la puerta del parking o levantarnos del sofá para apagar la televisión cuando empieza "Sálvame". ¿Lo peor de todo? A pesar de haber inventado el control remoto, aun hay niños en el mundo lo que demuestra la inutilidad del invento. 


La pastilla anticonceptiva. Aunque la pastilla anticonceptiva se inventó originalmente en los años 50s no fue hasta 1978 que se introdujo (nunca mejor dicho) en España y fue en la decaída de los 80s que significó el auge de este milagro de la química que permitía a los hombres evitar que plastificasen una parte de su cuerpo en el mayor momento de gloria erótica. Pongámonos en contexto, en los 80s España aun era un país de toreros y carajillos de anís y cualquier cosa que significase fornicar sin castigar el placer, significaba un avance. Así pues, los machos hispanos decidimos dejar toda la responsabilidad en manos de las mujeres, arrojamos los condones a la basura y comenzamos a repartir nuestro amor de forma instantánea en el simple acto de bajarnos la cremallera. En caso de accidente simplemente había que decir "¿No decías que tomabas la píldora? Pues ese hijo no es mío". Por desgracia este momento de gloria masculina acabó cuando apareció una enfermedad que comenzó siendo de señores que besan a señores volvió a poner de moda el plastificarse el miembro viril y después las mujeres consiguieron el voto y vistieron trajes chaqueta y todo se fue a la mierda. Hoy en día es un invento en desuso porque el único sexo que conoce el hombre del siglo XXI es tocarse delante de una pantalla de ordenador. Sexo seguro. Seguro que si. 

(Continuará...)


3 nov. 2013

Aquellos maravillosos 80s (1)

Soy consciente que muchos de ustedes, mis amables lectores, son tan jóvenes que ni sabían que hubo un tiempo en que Bruce Willis tenía pelo, incluso puede que no sepan quien es Bruce Willis. Pues bien, deben saber que existió una época, la década de los 80s, donde se fraguó todo cuanto tenemos y somos hoy en día. Los padres del padre de nuestros padres hablaban de la guerra civil en torno a una mesa de madera con una botella de anís medio llena, los padres de nuestros padres contaban historietas de la mili con un carajillo de coñac encima de la mesa de vidrio y nuestros padres hablan de los 80s con una botella de Bailey's medio llena encima de una mesa del Ikea. Todo ser humano que se precie ha de tener una historia horriblemente aburrida que contar a sus hijos o nietos y esta sabiduría que se traspasa de generación en generación. La nostalgia es necesaria y es lo que mueve al mundo y sobre todo sirve para que podamos volver a acostarnos con nuestras ex.

Así pues hoy voy a hablar de los 80s y de esos inventos que nos ayudaron a ser lo que hoy somos. Bienvenidos al mundo de la mas innecesaria de las melancolías.

El rebobinador de cintas de vídeo. Antes de los discos duros, los DVDs y los Blue Ray, existió una cosa que se llamaba vídeo. Una especie de cinta magnética kilométrica dentro de una caja de plástico donde habían películas de Chuck Norris y grabábamos las películas de televisión sin que nadie derribase la puerta de nuestro domicilio principalmente porque la SGAE aun no se había inventado.. Lo peor de las cintas era que una vez visionadas debían rebobinarse y según los expertos del momento, el rebobinado estropeaba el motor del vídeo. Cuando llegabas al Videoclub a devolver tu película había un cartelito encima del mostrador que anunciaba que todas las cintas debían devolverse rebobinadas. Y he aquí que fue en ese terrible momento en que la evolución se había quedado encallada entre devolver o no las cintas de vídeo rebobinadas al Videoclub cuando a alguien se le ocurrió la genial idea de inventar una maquina que rebobinase cintas. De repente, en todos los hogares y junto al televisor, el vídeo y las figuritas del torito y la bailarina, había un aparato para rebobinar vídeo que podía adoptar cualquier forma, desde un coche a un diseño espacial. Posteriormente salió el DVD y alguien intentó también inventar el rebobinador de DVDs pero al parecer no resultó una idea tan genial.


Pulsera magnética Rayma. Este curioso artilugio lo vendían en las farmacias y consistía en una pulsera con dos bolas en los extremos que pretendidamente tenían efectos milagrosos para nuestra salud, curaban todo menos las almorranas y el cáncer.. Al final se descubrió que el único efecto milagroso que tenían era que quien la inventó se volvió millonario. Los 80s eran una época en la que creíamos que cualquier cosa que nos vendiese el farmacéutico era curativo. La estafa de la pulsera Power Balance descubierta en 2013 no deja de ser una puesta al día de la estafa de la pulsera Rayma lo cual demuestra que la raza humana (Pablo Motos incluido) es tan idiota hoy como hace treinta años. Lo mejor era la explicación científica de porque la pulsera Rayma curaba casi todo: "Entre el organismo y la pulsera se origina un efecto de inducción eléctrica. El organismo induce sobre la pulsera una determinada energía, consiguiendo que ésta entre en resonancia, generando a su vez una energía de signo contrario a la que produce la perturbación o dolencia, retornando las células faltas de energía a su normalidad biológica". Impagable...


Los mapas de plástico. Todo aquel que haya ido al colegio en los 80s recordará que nos hacían cargar con unos mapas de nuestra excelsa España fabricados en plástico donde había dibujados montañas, ríos o capitales, también tenían unos extraños agujeros que nunca entendimos para que diablos servían porque eran demasiado pequeños incluso para introducir nuestros pequeños penes por Zaragoza o el Duero. Nos veíamos obligados a cargar día tras día con varios mapas de plástico que no servían para absolutamente nada. Gracias a Dios por aquella época emitían por televisión series como "Espacio 1999" o "Galactica" donde veíamos armas que disparaban alguna especie de rayos. Al final aquellos mapas de plástico y la forma de España nos sirvieron para imaginar que teníamos pistola futuristas y nos pasábamos todo el patio disparando rayos imaginarios con un mapa de plástico. ¿Que opinaría hoy Rajoy de todo esto? ¿Y Mas?


El cubo de Rubik. Puede que para ustedes, el cubo de Rubik sea algo actual pero eso solo es consecuencia de que los hipsters haya renombrado el termino "viejo" a "vintage". Tambien puede que ustedes piensen que el cubo de Rubik es un invento inteligente e interesante que sirve para estimular la mente juvenil mas allá del cine porno. Pero nada de eso, el cubo de Rubik era tan inútil como el color blanco de la caja de ceras Dacs. En realidad el cubo de Rubik se basa en el mismo mecanismo de los puzzles: la deconstrucción sistemática. Si algo esta bien... ¿para que destruirlo? Primero hacemos algo, luego lo destruimos y entonces otro alguien paga por perder el tiempo reconstruyéndolo.  El negocio del siglo. Ahora imaginen a un señor húngaro pintando para su hijo un bonito cubo con paredes del mismo color (con ceras Dacs húngaras) y entonces va su cuñado Rubik, que ha tomado dos copas de licor de almendras de mas, y se le ocurre liar la marrana mezclando los colores. Pues bien, sepan ustedes que fue el caso mas rentable de la historia de cuñado hijoputa borracho atendiendo a que se vendieron millones de estos cubos. Para que luego digan que beber es malo.

(Continuará...)