"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

22 jun. 2015

“Fui por un orzuelo y me hicieron una reconstrucción de himen”




Entiendo que el título y la imagen que acompaña este post pueda parecer extraño. O quizás todo lo contrario y les parezca demasiado cercano. Pero puedo asegurar que esta historia inventada tiene más de verdad que la historia de verdad que otros se han inventado para ustedes. De acuerdo, puede todo parecer algo indescifrable pero como dijo Federico García Lorca "La creación poética es un misterio indescifrable", que no aclara nada pero mola meter una cita a Lorca bajo una foto así.

Ella se llamaba Letizia, con Z, como la princesa, aunque todos en el barrio la conocíamos como la Z. Una mujer que bordeaba la ninfomanía, el alcoholismo, el síndrome de tourette  y media docena de órdenes de alejamiento. Ni que decir tiene que la Z de su apodo hacía referencia a la versión femenina de ese mamíferos carnívoro incluido en la familia de los cánidos (lo que se llama una zorra, vamos). La versión femenina de quien suscribe quien ademas siempre había ido tras ella en la búsqueda de mi ansiado y nada romántico amor horizontal, pero Z siempre se resistía a pesar de todos los encantos que me adornan.

Hace una semana me la encontré en un bar del barrio. Sentada tras una mesa, fingiendo que leía un libro aunque el libro estaba del revés y además era un catalogo de IKEA. El viejo truco para atraer hombres inteligentes como yo. Me aproximé a ella contoneando mis caderas de 140 cms de contorno en la esperanza de dejar de ser uno de los pocos hombres que Letizia no se había pasado por el arco del triunfo.

 -¿Cómo estás Letizia? –dije poniendo una cerveza frente a ella.

Letizia cogió la cerveza y se la bebió de un solo trago, después hizo lo mismo con las siguientes seis cervezas hasta que se decidió por saludarme.

 -Hola gilipollas, aquí estoy buscando un marido a quien entregar mi preciosa virginidad.
 -Perdona Letizia, no me gustaría parecer grosero y menos aun en las primeras palabras que intercambiamos, pero creo que olvidas que te has pasado por la piedra a medio barrio mientras el otro medio hacía cola. Me temo que tu virginidad está más allá de la órbita del planeta más lejano que existe. Incluso puede que un poco más allá.
 -Ahí es donde te equivocas, vuelvo a ser virgen.
 -Y yo una pastorcilla. Venga Letizia…
 -En serio… me han hecho una pavoplastia.
 -¿Eso qué es?
 -Te reconstruyen el himen.
  -¿Qué es el himen?
 -¿Alguna vez te contaron lo del polen y las abejas?
 -Te estaba tomando el pelo Letizia, se perfectamente lo que es un himen. He visto cientos de ellos en películas porno. ¿Cómo te lo reconstruyeron?
 -Bueno, fue por casualidad, fui al médico porque me salió un orzuelo infectado, me tenían que hacer una pequeña intervención así que aproveché que estaba en el oftalmólogo y me hicieron una pavoplastia.
 -Disculpa mi ignorancia, nueva virgen… ¿pero el ojo y el himen no están demasiado separados?
 -Depende de donde tengas la cabeza, gilipollas –dijo ella guiñándome un ojo.

De repente, la más ligera del barrio era una nueva virgen dispuesta a conservar aquello firmemente sellado hasta encontrar marido. Maldita suerte la mía. Para una vez que conseguía hablar con ella y era en esas condiciones. Por cierto, deben saber ustedes que en el barrio me llaman el 2% porque pertenezco ese porcentaje de hombres heterosexuales con los que Letizia nunca había yacido.Ni iba a conseguir yacer a la vista de lo que acababa de escuchar.

 -¿Y ya tienes marido que te desflore?  -pregunté mientras ingeríamos nuestra séptima cerveza.
 -Aun no –contestó ella- estoy aguardando para entregar mi preciada flor a una persona en concreto de la que estoy enamorada. Se llama Alberto De los Ríos, lo conocerás porque es el presidente de ese partido político que se llama “Pobladores”.
 -¿Y el sabe que le vas a entregar tu flor?
 -Mi querido gilipollas, las armas de mujer hacen que cualquier hombre se convierta en potencial y hábil jardinero. No lo sabe aun pero no podrá negarse.

Y diciendo esto se levantó y se marchó del bar meneando su trasero como quien bate un Cola-Cao y pretende asesinar cualquier grumo que quede. Como una auténtica Z, vamos.

¿Creen ustedes que esta historia es inventada? Puede que lo sea, mis queridos lectores, pero entonces eso demostraría que ustedes no son consumidores de la prensa del corazón y que yo soy un personaje de ficción.



21 jun. 2015

Elogio del pecho (femenino) veraniego




Ahora que llega el verano y como excelente erotómano que me considero, me veo obligado a hablar de ese extraño fenómeno que se da una vez al año y que consiste en que la mujer  (y algún que otro hombre adicto al gimnasio) comienzan a enseñar todo lo que ocultaron con recelo el resto del tiempo. Si he de ser sincero, no hay época del año que odie más que el verano: cuesta caminar y nuestras camisetas están siempre sudadas lo que nos hace vivir en un permanente concurso de Mister Camiseta Mojada. Pero el verano también tiene sus cosas buenas (aparte del aire acondicionado) y esa es la de que puedes ir a la playa y pegarte tal hartazgo de ver pechos femeninos que acabes silbando incluso a un torso masculino y depilado. 

He estado (re)buscando por Internet a ver si descubría quien inventó el topless pero lo único que dice la Wikipedia es que el topless es el hecho de no llevar ropa que cubra los pechos. Pues vale. Tampoco me importa quién inventó la cerveza o la riñonera pero ahí están para hacer mi vida infinitamente más feliz. ¿Y donde hay mas pechos desnudos femeninos en verano? En efecto, en ese trozo de tierra inventado para hacer el ridículo y llamado "playa".

Seré sincero: no me gusta la playa. Está llena de niños y arena y señoras que gritan y agua fría. Pero como toda perfecta balanza eso que compensado con que muchas mujeres practican topless. Y es ahí donde cualquier hombre heterosexual que se precie, clava su sombrilla en la arena (en efecto, es una analogía de nuestro pene) y ataviado con oscuras gafas de sol, se pega el festín de su vida observando pechos caídos, levantados, morenos, blancos como la leche, separados, juntos, jóvenes, ancianos, grandes o pequeños. ¿Qué más da como sean unos pechos? Todos son hermosos, incluso los que no lo son. Bueno, no exactamente. Existe un tipo de pecho que me causan rechazo y esos son los que muestran evidentes síntomas de estar rellenos de silicona. La contradicción de todo esto es que por muy perfectos que sean unos pechos de silicona, la perfección siempre será una ilusión. Dicen que de ilusión vive el hombre. Puede que sea cierto pero tal ejercicio de dureza escapa a mi entendimiento.

Mujeres del mundo, id a la playa y mostrad vuestros blanquecinos pechos, solo sucede una vez al año y es algo que estáis (casi) obligadas a hacer para que el mundo siga siendo mundo y el hombre siga siendo un animal de tiro al que podéis dominar. ¿O es que aun no os habíais dado cuenta?


13 jun. 2015

Trucos para sobrevivir al verano




Aprovechando que se acerca a toda velocidad y hacia nosotros ese tren sin control que se llama verano, utilizaré este medio para regalarles unos pequeños consejos que, estoy seguro, les ayudarán a sobrellevar (aunque no tengan aire acondicionado) el envite que nos llega. Son modestos consejos que ustedes pueden poner en práctica (o no) dependiendo del interés que tengan en vivir mejor o en ser unos perdedores que duermen sin ventilador ni tan siquiera. Les aseguro que todos son baratos y a lo más que se arriesgan es a que alguien les rompa los dientes, la nariz, alguna pierna y acaben ustedes pasando la noche en un calabozo.

Okupa de mis propios vecinos: con la excusa de que usted se queda en la ciudad durante el verano (pero sus vecinos no) ofrézcase a regarles las plantas, recoger las cartas y vigilar de vez en cuando lo que sucede para asegurarse que los ladrones no campan por sus anchas. Sus vecinos aceptarán encantados y les darán una copia de las llaves. En cuanto sus vecinos se vayan, trasládese usted al domicilio de ellos, pongan el aire acondicionado las 24 horas, bébanse todo el alcohol del botellero y duerman en sabanas de seda ajenas. Es decir, como un hotel solo que a escasos metros de su propia casa. Cuando vuelvan los vecinos finjan ustedes un ataque al corazón y después múdense de barrio.

Esa piscina privada: lo primero que debemos hacer es buscar una de esas piscinas exclusivas de algún bloque de vecinos de la parte noble de la ciudad. Una vez localizada la piscina, hemos de estudiar como visten los vecinos tanto en la piscina como fuera de ella. Lo siguiente es bien sencillo, nos colamos en el edificio, convenientemente disfrazados, y nos dirigimos a la piscina saludando a todo el mundo para disfrutar de un oasis que nos es ajeno. Este plan funciona mejor si no fotografiamos a las mujeres que hacen topless ni nos tiramos a la piscina en bomba, ni aun menos robamos la merienda de los niños.

El futbolista famoso: Otro de los trucos para vivir mejor en verano es hacerse pasar por un futbolista famoso que está de vacaciones en la ciudad. Este plan funciona mejor si somos atléticos, de sexo masculino y con cierto parecido a algún futbolista famoso. Lo siguiente es pintarnos todo el cuerpo con un rotulador a modo de tatuajes, comprarnos unas gafas de sol rani-bani de esas que están en una manta en el suelo y rodearnos de algún amigo que finge pedirnos un autógrafo o hacerse una foto con nosotros. Cuando algún curioso nos pregunte quienes somos contestaremos con convicción que somos Cristiano Ronaldo o Messi. Con eso tenemos asegurado que nos inviten a comer y a beber e incluso consigamos sexo gratis. Si son ustedes mujeres finjan ser Scarlett Johansson de vacaciones en la ciudad. Vale, ya se que ambos planes (tanto mujer como hombre) son una mierda imposible de llevar a cabo. Pero es verano ¿acaso hay algo mejor que hacer? (dormir la siesta no cuenta).

El falso chorizo de playa: Puede que ustedes crean que robar a la gente en la playa no es una buena idea pero el consejo del falso chorizo huye del robo y asienta su eficacia en la solución al robo. Lo primero que debemos hacer es buscar en la playa a alguien que parezca tener dinero. Es fácil de encontrar porque lucen bolsos de playa Louis Vuitton, gafas de sol Cartier y ropa de baño de Coco Chanel. Seamos claros: quienes van a la playa en bicicleta, mochila del Decathlon y bocadillo envuelto en papel de plata, no son objetivo suficiente para nosotros. El plan es bien simple, primero les robamos el bolso (a los deliciosos ricos, no a los asquerosos pobres), después cuando esos mismos ricos están nerviosos, llegamos corriendo y decimos que hemos presenciado el robo y que hemos salido corriendo detrás del inmigrante ilegal y hemos recuperado el bolso (los ricos piensan que los ladrones son siempre inmigrantes ilegales), con esto conseguiremos una generosa recompensa y si además fingimos que nos hemos hecho daño al perseguirlos puede que saquemos incluso una paella y una buena botella de vino.

Espero que les sirva de ayuda. Se que, a primera vista, parecen una mierda de consejos. Lo son. Pero al menos hay que intentarlo. Si quieren pueden ustedes enviarme más trucos que tengan para sobrevivir mejor al verano. Será un placer ponerlos en práctica y publicarlos aquí mismo. Y recuerden siempre, como dijeron personas tan célebres como Woody Allen o varios políticos de PP: “coge el dinero y corre”.