"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

14/03/2012

El tonto que todo lo sabe



Me encanta vivir en un país como España. No porque siempre luzca sol como anunciamos en los aeropuertos de la fría Alemania, tampoco por nuestras magníficas playas ni aun menos por nuestra equilibrada gastronomía. Todo esto son placeres destinados al extranjero que viene de vacaciones con bermudas, playeras y calcetines grises. El sol siempre quema mi lechosa epidermis, las playas están llenas de ruidosos niños y canis con radiocassetes a todo volumen y nuestra gastronomía me da hambre (donde haya una buena hamburguesa del McDonald's que se quite la dieta mediterránea). Y a pesar de estos inconvenientes, me encanta vivir en un país como España. Se preguntarán por qué... la respuesta es simple: vayas donde vayas encuentras a un sabio, y cuanto mas te alejas de los lugares de conocimiento mas te acercas a la sabiduría popular. No hay bar que se precie que no tenga apoyado en la barra al tonto que todo lo sabe. Olvídense de las universidades o los foros de cultura, olvídense de los museos o las bibliotecas. El tonto que todo lo sabe es nuestro valor patrio. ¿Que valor tiene averiguar la estructura de las moléculas cuando tienes un tonto que lo mismo te descubre la manera de eliminar el molesto zumbido de la nevera como te enseña a ganar al mus? El tonto que todo lo sabe está siempre bebiendo un botellín de cerveza y esperando a que sus orejas, cual antenas astronómicas, capten una conversación ajena donde pueda meter su frase. ¿Que está usted en un bar hablando con su mujer sobre la enfermedad de su suegra? El tonto que todo lo sabe le señalará con el botellín y os dirá que a su suegra le pasó lo mismo, os dirá lo que hacer o no hacer e incluso os dará consejos que ni el cirujano mas osado se atrevería a barruntar. ¿Que está usted en un bar ojeando una revista de coches? El tonto que todo lo sabe se acercará sigilosamente cual ninja en una oscura noche de venganza y les dirá que coche se deben comprar, dónde y cómo conducirlo. Eso si, no esperen que el tonto que todo lo sabe les acompañe a comprar el coche o opere a su suegra a corazón abierto. El tonto que todo lo sabe forma parte del mobiliario del bar, como las maquinas tragaperras o el chino viendo películas en un ordenador portátil. Este es el verdadero potencial de nuestra patria: conocedores de todo y maestros de aun mas. No importa que el consejo sea una locura en forma de palabras. El tonto que todo lo sabe acompaña sus palabras con estudiados movimientos de cejas y botellín de cerveza y acabará convenciendo a cualquiera de que pantalón es el mejor o que televisor sirve para la habitación de invitados. Y lo mejor de nuestro maravilloso pais es que todos llevamos un tonto que todo lo sabe dentro nuestro que sacamos a la luz en alguna comida familiar (eso quienes tengan familia), en algún desayuno de trabajo (esos quienes tengan trabajo) o hablando con algun amigo (esos quienes tengan amigos).

Y yo me pregunto, si todos tenemos un tonto que todo lo sabe escondido dentro nuestro... ¿por qué diablos no utilizamos este potencial común para salir de la crisis? Estoy convencido que si hacemos una encuesta entre todos para hallar soluciones a la crisis, algún tonto que todo lo sabe hallará la solución, aunque sea por casualidad. 

Porque para tontos que no sepan ya tenemos a nuestros políticos. 






La foto que acompaña este texto es un retrato del actor Ed Wynn



12/03/2012

¡A las barricadas!




El próximo 29 de Marzo los sindicatos han convocado una huelga general. Hasta aquí nos suena a todos, lo hemos vivido no hace demasiado. Indignados contra poderosos, dirán unos. Pobres contra ricos, dirán otros. ¿Qué más da? El caso es que, una vez mas, vamos a  demostrar que nos encanta enfrentarnos unos contra otros. Da igual quien lleve la razón, la mayoría dirán que no es justo que unos pocos vivan del sudor de muchos. 

Desde la época en que unos señores con látigo azotaban las espaldas de sus esclavos que unos pocos se han aprovechado del resto. ¿Acaso no hemos avanzando nada? ¿No hemos progresado como civilización? ¿Acaso no todos somos iguales? Por supuesto que no, no hemos avanzado ni progresado y, por supuesto, no somos todos iguales. Nunca lo hemos sido. Porque, desengañense queridos animales de compañía, los pobres no saldremos a la calle a pedir mas dinero. Saldremos a la calle a exigir que queremos que todos seamos iguales. O sea, queremos ser ricos. Y los mismos que salimos a la calle a exigir que todos seamos iguales después insultamos en un estadio de fútbol a quienes no siguen a nuestro equipo, o miramos con recelo a personas que no tienen nuestro mismo color de piel. 

El problema, como siempre, es que nos encanta exigir que los demás hagan lo que nosotros nunca haríamos. 

Soy consciente que ahora muchos de ustedes pensarán que soy idiota, dirán que soy el hijo bastardo de un banquero e imaginarán que tengo un maravilloso empleo el cual me permite nadar entre monedas de oro cual Tío Gilito. Piensen lo que quieran, los pensamientos, como los taxi del aeropuerto, son libres. Pero déjenme que les diga algo: yo no me manifiesto en las calles porque ustedes se lleven los viernes por la noche a las mujeres mas guapas, tampoco me manifiesto porque a las mujeres les asquee mi aspecto y la única forma que tengo de encontrar amor es en un club de carretera.

Somos lo que somos. Algunos han nacido feos, otros nacieron pobres. Y manifestarse contra la realidad es tan lícito como inútil.

Yo nací pobre y feo. Por descontado que el próximo 29 haré huelga y saldré a la calle a manifestarme contra los que no son como yo.

O a manifestarme por no poder ser como ellos.




29/02/2012

Amor de hombre



Me dijo que sería delicado, que aseguró que iba a dolerme y cada una de estas amables palabras la acompañaba del apretón de un breve abrazo sobre mi hombro. Su voz sonaba cercana y agradable. Su aliento era cálido y olía a caramelos de menta. De esos que comías en el cine cuando eras un niño, de esos que saboreabas cuando todo era sencillo, cuando los problemas no existían. Quien me decía todo eso no era una mujer sino un hombre pero los géneros comienzan a difuminarse en uno solo cuando el cerebro emprende el camino por el sendero de la felicidad. Era un hombre quien me decía todo aquello. Era un hombre quien pretendía profanar mi cuerpo. Pero era un hombre de voz aterciopelada, un hombre amable, un hombre del que me hubiese enamorado de no ser yo obstinadamente heterosexual. La mayoría de ustedes están convencidos de saber lo que quieren, lo saben cuando entran en un bar, cuando se disponen a comprar un vino, cuando observan a las personas del genero contrario en la discoteca y deciden a quien invitar a un Gin-Tonic, a bailar o a lo que surja. Seguro que todos y cada uno de ustedes saben lo que hacer o que escoger. Yo creía que también lo sabía pero sucede que cuando alguien me sobrepasa con sus habilidades, comienzo a confundirlo todo. Y aquel hombre estaba a punto de hacerme romper mis mas férreas (y heterosexuales) convicciones.

-Solo será un poco, la punta -dijo sonriendo al tiempo que mostraba una maravillosa y blanca dentadura.
-Tengo miedo, nunca lo hice antes.
-Siempre hay una primera vez.
-Tengo miedo.
-Lo he hecho muchas veces, confía en mi.
-¿Qué sucederá después?
-Quizás tengas unas molestias pero pasará pronto.
-Tengo miedo.
-Vamos a ello, cuanto antes mejor.

Me agaché, relaje mis nalgas y permití que aquel hombre entrase dentro de mi. No puedo decir que fue lo mejor que me ha pasado pero tampoco fue lo peor. No me gustó pero tampoco lo rechacé. Cuando acabó me subí los pantalones y le miré a los ojos. Los míos estaban llorosos, los suyos no. Era todo un profesional.

-¿Te ha dolido? -preguntó amablemente.
-Un poco, sobre todo al principio.
-Es normal la primera vez.
-¿Volverás a hacerlo?
-Cuando sea necesario.

Al cabo de cinco minutos salí de la habitación, me temblaban las piernas y aun conservaba en mi nariz la penetrante colonia de mi proctologo. De repente me di cuenta que la revisión de próstata iba a ser solo una vez al año.Menos mal. O no... estoy confundido.