martes 30 de junio de 2009

Santi Rodriguez: "los gilipollas"

miércoles 29 de abril de 2009

Las locas


Todos tenemos derecho a tener una loca en nuestras vidas, es mas, debería ser una obligación el que un ser obsesivo y desequilibrado fagocitase todos y cada uno de nuestros geranios de plástico y de nuestras sabanas de raso. Deberia convertirse incluso en materia escolar. "Como follar con una loca". Los locos son personas que se meten en tu vida sin que puedas evitarlo. Es mas: no debes evitarlo. Compartir tu vida con una loca te otorga una dimensión diferente de eso que llamamos "cotidianeidad", cosas tan simples como oler tus propias ventosidades o mirar el escote de la compañera de trabajo. Nada que pase a la posteridad. Vivir con una loca te enseña el auténtico valor de las cosas por el simple hecho de perderlas. Yo hace tiempo conviví con un loca (no una de esas insignificantes locas que desde que tuvieron un accidente de moto su única vida es pulular por blogs ajenos), hablo de una loca de verdad, de las que te obligan a dormir con un cuchillo del pan debajo de la almohada (porque ellas ya se han agenciado el cuchillo jamonero). De esas locas que cuando comienzas a follar con ellas no sabes si acabarás debajo de la cama o encima de una camilla en urgencias. ¿Pero que mas da? Yo ya tuve mi loca particular, hace muchos años, no quiero más. Ya tuve mi ración de "ahora te quiero, ahora te odio", ahora solo necesito un "ahora te quiero follar, ahora te quiero volver a follar". Siento pena por los locos, claro. No siento la mas mínima pena por los desequilibrados. Son dos conceptos diferentes.

Si alguno tiene una loca o un loco en su vida, conservadlo hasta que no podáis mas, os enseñará mas de lo que creéis.
Si alguien tiene un desequilibrado en su vida: ignoradlo... es un ejercicio de lo mas gratificante.

viernes 27 de marzo de 2009

La mujer con la nariz más grande del mundo


Os pondré al día de mis desventuras sexuales en el mundo del flirteo mas rancio. Desde los últimos posts han pasado algunas cosas, os preguntareis si he conocido a alguna mujer en todo este tiempo, yo también me lo pregunto, en realidad incluso las mujeres con las que he quedado deben estar ahora preguntándose si realmente conocieron a un hombre. Digamos que encuentros los ha habido, claro. Todos desafortunados, por supuesto. Haciendo memoria -y revisando mi exigua agenda- compruebo que desde mi última cita aquí descrita debo haber quedado con una persona, mas o menos, quizás con ninguna. Tampoco quiero que mi memoria me traicione. Una persona -o ninguna- en un mes y medio. Mi media sigue tan exitosa como siempre.

¿Quien era ella? Ahora ha llegado el momento de eso que os gusta tanto que consiste en bautizar a mis conquistas. “La mujer con la nariz más grande del mundo”.

La mujer con la nariz más grande del mundo” es extranjera, como la mayoría de mis citas por Internet. Debo aclarar que la fauna local ya conoce mi fama así que solo me queda tirar la caña a las extranjeras desesperadas por encontrar marido que les proporcione los papeles para quedarse a vivir o a aquellas que acaban de aterrizar en la ciudad y están demasiado confusas y despistadas. “La mujer con la nariz más grande del mundo” sería una mujer atractiva si no fuese porque su nariz es tan grande como el resto de su cara. Sus ojos son azules como el mar, su pelo es rojo como un atardecer en Ibiza, sus labios son finos y delicados como la porcelana china... y su tocha es lo mas grande y terrorífico que he visto en mi vida. Lo reconozco, nunca el físico me ha hecho retroceder, soy demasiado gilipollas y estoy demasiado desesperado. Pero esa nariz... La conversación fue agradable. Posee un cuerpo envidiable para su edad (no, no voy a revelar su edad, soy un caballero y nunca diría que tiene 41 años). Parece inteligente. Incluso podría decir que le gusto sobretodo porque ha sucedido algo que nunca sucedió antes: me ha pedido una segunda cita. Pero es que esa nariz... a mi cabeza solo llegan imágenes de mis manos saliendo de sus orificios nasales como si me hubiese esnifado tal que una droga blanca y polvorienta y yo intentase escapar... a mi cabeza solo llegan imágenes de su nariz taladrándome el estomago mientras intenta, infructuosamente, meter mi micropene en su boca.

¿Que hago? No hay bolsas de papel lo suficientemente grandes para tapar su cabeza, esa solución ya se me había pasado por la cabeza. Estoy desesperado, no la amo, quizás ni tan solo me guste, quiero meterme en la cama con ella, pues claro... pero esa nariz... ¿Que diablos hago? ¿Acepto la segunda cita? Tengo miedo...

¿Fin? Pues va a ser que no...


En los últimos días he estado pensando sobre si una persona tiene derecho a cambiar las voluntad de otra, aunque sea de manera totalmente involuntaria. Mi intención cuando abrí este blog era la de haceros sonreír, la de sonreír con vosotros, mi única intención fue la de aligerar la -en ocasiones agobiante- cotidianidad con unas gotas de ironía. Pero no todo el mundo tiene la suficiente capacidad para diferenciar la realidad de la ironía o del humor.

No obstante he decidido continuar este blog. ¿El motivo? Vuestros amables comentarios y la evidencia de que una sola persona no debería modificar las voluntades de muchos.

Esta es la última vez que hablaré de la loca. Solamente deciros que siento pena por ella, por su obsesión y su bipolaridad. Al principio sentía curiosidad, después sentí rabia, ahora solo siento pena. Y no voy a darle ni dos lineas mas de protagonismo porque ella no es protagonista de nada y me he dado cuenta de que cerrar este blog era hacerla protagonista de algo que no merece.

Podría amenazar a la loca que si sigue por ese camino pondré aquí su blog, su teléfono, su foto, su nombre y los blogs que sigue (incluso algún que otro blog de alguna que otra persona que la obsesiona). Internet, si sabes buscar, te da muchísima información sobre cualquier persona, es curioso lo que se puede averiguar con un numero de teléfono, dos direcciones de correo, algunos foros y algún que otro blog. Realmente curioso. Pero no, esto no es una amenaza. Los gilipollas no amenazamos...

¿Que significa este post? Es simple. Fin de la historia de la loca. Bienvenidas las historias del gilipollas.

Una disculpa: voy a moderar los comentarios. Espero que lo entendáis.

Un ruego: no hagáis ninguna referencia a la loca en vuestros comentarios, no le demos mas gasolina para seguir quemándolo todo.

Siempre vuestro,

Un completo gilipollas

martes 17 de marzo de 2009

FIN



No tiene sentido continuar con este blog. Alguien me está sacando de quicio. Voy a desparecer, el blog se viene conmigo. Lo siento por todos y por todas. Gracias a esa persona pero hacer de esta maravillosa experiencia algo negativo y agobiante. Espero que se sienta orgullosa. Yo me voy. Todos y todas sois maravillosos y maravillosas... excepto una, ella sabe quien es.
Sin rencores pero sin olvidar... adiós
Sinceramente
Un completo gilipollas
Adiós

martes 10 de febrero de 2009

Amor Virtual

Habitualmente suelo rondar cual buitre mal alimentado por esas páginas de Internet donde hombres y mujeres muestran sus rostros, edad, su localidad y dicen cosas del tipo “mis amigas dicen de mí que soy buena persona”. Hay cientos de páginas, las mas conocidas son Meetic y Match.

Si, estoy dado de alta en ambas.
No, no pienso revelar cual es mi nick.

Casi todas mis citas en los últimos seis años han salido de estas páginas. Quizás eso explique mis fracasos a la hora de intentar arrimar la cebolleta a las interfectas. Ellas pretenden conocer a su futuro marido y yo solo pretendo conocer a mi próxima compañera de lecho.

Tengo varias muchachas a las que he echado el ojo. Ellas no lo saben, pero caerán rendidas a mis encantos. El proceso siempre es el mismo.

1- Hola, que perfil mas interesante” (mentira piadosa).

2- Unos días de chateo para que confíen en mi (compleja mentira)

3- Una cita romántica (un romántico engaño)

4- Una bofetada (totalmente real)

Realmente no sé que hago en esas páginas. Bueno, si que lo se. Gastar el dinero de la manera más vil, porque yo soy tan gilipollas que además pago para poder contactar con todas y que todas puedan contactar conmigo. Como si pagar asegurase el éxito en el noble arte de la fornicación.

¿Pero que estoy diciendo? Me voy de putas ya mismo.

lunes 9 de febrero de 2009

Simpatía por el diablo ("la cartera", fin de la historia)


Anoche sucedió algo realmente extraordinario. Que no... no ligué. Eso hubiese sido un milagro. Lo que sucedió tiene a ver con una obra de teatro y la cartera. Anoche quedé con un amigo (pues claro, no tengo amigas) para ir al teatro. Un aburridísimo espectáculo de mas de tres horas donde cinco personas se insultaban y se golpeaban los unos a los otros. Llamadme gilipollas o insensible pero aquello era una auténtica mierda servida en vajilla de porcelana. El espacio estaba repleto de modernillos con perilla y gafas de pasta, de ambiguos con sudaderas y gorras de béisbol, de solteronas con tupidas medias negras y la permanente amiga en el asiento de al lado criticando a los compañeros de trabajo No soy hombre de cultura. Incluso si alguno supiese de mi vida sexual dudaría si soy simplemente hombre. Solo soy un gilipollas. Un proveedor de lo rancio. Arrastrándome cual insignificante babosa por vuestro -aparente- mundo perfecto. Saber que hay gente como yo os hace sentir mejor. Soy necesario. Lo sabéis. Yo también lo se, por eso asumo mi condición. Así que este completo gilipollas tomó asiento entre toda aquella miasma de aparentes y me disponía a asistir al espectáculo cuando ella apareció por una puerta, acompañada de un muchacho alto y atractivo. LA CARTERA. Su asiento estaba justo delante nuestro. No es broma, tampoco una fantasía, solo una cruel broma del destino. Ella estaba realmente allí, con las manos entrelazadas con el afortunado muchacho, compartiendo besos y arrumacos. No me reconoció. ¿Que más puedo decir que no imaginéis? Tres horas compartiendo tal tortura (la de la parejita y la del escenario) hicieron que mi cerebro se convirtiese en gelatina de frambuesa. Al salir cogí a mi amigo de la cintura e intenté besarle. Lo único que conseguí fue volver a casa con la nariz sangrando y un ojo morado. Hoy he ido al hospital y me han confirmado que tengo dos huesos de la nariz rotos. Astillados, dicen (yo pensaba que "astillado" era el lugar donde se reparaban los barcos). Poner los huesos en su sitio ha sido una de las experiencias más dolorosas de mi vida. Pero no tan dolorosa como ver a la cartera besando a otro hombre.

¿Y aun me pregunto porque acudís a mi blog en masa? La respuesta es demasiado evidente. La dije antes: saber que hay gente como yo os hace sentir mejor.