Me encanta vivir en un país como España. No porque siempre luzca sol como anunciamos en los aeropuertos de la fría Alemania, tampoco por nuestras magníficas playas ni aun menos por nuestra equilibrada gastronomía. Todo esto son placeres destinados al extranjero que viene de vacaciones con bermudas, playeras y calcetines grises. El sol siempre quema mi lechosa epidermis, las playas están llenas de ruidosos niños y canis con radiocassetes a todo volumen y nuestra gastronomía me da hambre (donde haya una buena hamburguesa del McDonald's que se quite la dieta mediterránea). Y a pesar de estos inconvenientes, me encanta vivir en un país como España. Se preguntarán por qué... la respuesta es simple: vayas donde vayas encuentras a un sabio, y cuanto mas te alejas de los lugares de conocimiento mas te acercas a la sabiduría popular. No hay bar que se precie que no tenga apoyado en la barra al tonto que todo lo sabe. Olvídense de las universidades o los foros de cultura, olvídense de los museos o las bibliotecas. El tonto que todo lo sabe es nuestro valor patrio. ¿Que valor tiene averiguar la estructura de las moléculas cuando tienes un tonto que lo mismo te descubre la manera de eliminar el molesto zumbido de la nevera como te enseña a ganar al mus? El tonto que todo lo sabe está siempre bebiendo un botellín de cerveza y esperando a que sus orejas, cual antenas astronómicas, capten una conversación ajena donde pueda meter su frase. ¿Que está usted en un bar hablando con su mujer sobre la enfermedad de su suegra? El tonto que todo lo sabe le señalará con el botellín y os dirá que a su suegra le pasó lo mismo, os dirá lo que hacer o no hacer e incluso os dará consejos que ni el cirujano mas osado se atrevería a barruntar. ¿Que está usted en un bar ojeando una revista de coches? El tonto que todo lo sabe se acercará sigilosamente cual ninja en una oscura noche de venganza y les dirá que coche se deben comprar, dónde y cómo conducirlo. Eso si, no esperen que el tonto que todo lo sabe les acompañe a comprar el coche o opere a su suegra a corazón abierto. El tonto que todo lo sabe forma parte del mobiliario del bar, como las maquinas tragaperras o el chino viendo películas en un ordenador portátil. Este es el verdadero potencial de nuestra patria: conocedores de todo y maestros de aun mas. No importa que el consejo sea una locura en forma de palabras. El tonto que todo lo sabe acompaña sus palabras con estudiados movimientos de cejas y botellín de cerveza y acabará convenciendo a cualquiera de que pantalón es el mejor o que televisor sirve para la habitación de invitados. Y lo mejor de nuestro maravilloso pais es que todos llevamos un tonto que todo lo sabe dentro nuestro que sacamos a la luz en alguna comida familiar (eso quienes tengan familia), en algún desayuno de trabajo (esos quienes tengan trabajo) o hablando con algun amigo (esos quienes tengan amigos).
Y yo me pregunto, si todos tenemos un tonto que todo lo sabe escondido dentro nuestro... ¿por qué diablos no utilizamos este potencial común para salir de la crisis? Estoy convencido que si hacemos una encuesta entre todos para hallar soluciones a la crisis, algún tonto que todo lo sabe hallará la solución, aunque sea por casualidad.
Y yo me pregunto, si todos tenemos un tonto que todo lo sabe escondido dentro nuestro... ¿por qué diablos no utilizamos este potencial común para salir de la crisis? Estoy convencido que si hacemos una encuesta entre todos para hallar soluciones a la crisis, algún tonto que todo lo sabe hallará la solución, aunque sea por casualidad.
Porque para tontos que no sepan ya tenemos a nuestros políticos.
La foto que acompaña este texto es un retrato del actor Ed Wynn


