"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

20/4/2014

Crítica de "Evoluzión", de Goyo Jiménez




Como bien saben ustedes (o deberían si tienen carné de fans), en este blog, en ocasiones, escupo en forma de frases, críticas de conciertos o películas. Incluso he criticado al gobierno o esa fea manía que tiene mi vecino de colgar los calzoncillos frente a la ventana de mi comedor. Vivir es España y no criticar es como vivir en Estados Unidos y no pegarle un tiro a tu vecino.

Hoy les voy a ofrecer la crítica del espectáculo teatral que vi anoche: “Evoluzión” de Goyo Jiménez. Vaya por delante decir que odio a cualquier persona más graciosa que yo y es por ese motivo que odio profundamente a este señor alto, clavo y con barba que se llama Goyo Jiménez. Le odio por eso y porque tiene el pene mas grande que yo (aunque esto segundo sea bastante fácil).

“Evoluzión” como concepto teatral no está mal aunque habría ganado si, durante las casi dos horas de monólogo, detrás de Goyo hubiesen una docena de coristas moviendo sus pezoneras en el sentido de las agujas del reloj. La escenografía de “Evoluzión” se resume a un escenario negro con una silla negra y un señor blanco vestido de negro. Puede que “Evoluzión” no gane un premio de artes escénicas en lo que se refiere a vestuario o escenografía pero tampoco importa demasiado porque este minimalismo escénico nos permite centrarnos en el señor calvo con barba que dice tonterías encima de un escenario.

Soy un gran defensor de decir tonterías, todos las decimos en cualquier fiesta donde bebemos mas mojitos de la cuenta o en la cena de navidad donde ingerimos un whisky tras otro y acabamos peleándonos con nuestro cuñado. Es decir, asocio tonterías a alcohol. No obstante, cuando alguien completamente sobrio como (presumo) Goyo sale a  un escenario vacío y se enfrente a cientos de personas que han pagado una pasta gansa por verle, hay que ser muy valiente, muy idiota o muy inteligente.

Pero resulta que Goyo es un tipo terriblemente inteligente, de eso no cabe duda, combinando reflexión con un texto inteligente, algunos momentos de expresiva comicidad y mucho humor. El problema de aquellos que pretenden hacer humor en cualquier país es que se limitan no salir de las cómodas fronteras de lo que se espera de ellos. Gracias a Dios y posiblemente al dinero, Goyo ha sabido traspasar esas fronteras y regalarnos un espectáculo inteligente donde no hay mas normas que sentarte en tu butaca y sintonizar con lo que el artista nos regala desde su espectáculo. La inteligencia del autor se nota ya en sus textos, con diferentes capas para agradar a cualquier tipo de público, desde el admirador de Los Morancos hasta el que tiene orgasmos múltiples leyendo a Sartre.  Y estos diferentes niveles de humor los intercala inteligentemente con registros que van desde un tipo que se dirige a un auditorio para hablarles de la vida (el prólogo) hasta un cómico que se mueve por el escenario con un control de su cuerpo realmente notable (el momento GPS es irrepetible). 

El espectáculo habla del origen del hombre (o de la humanidad) y pasa por diferentes fases donde el autor ridiculiza nuestros actos más cotidianos para hacernos reflexionar sobre lo que somos y, sobre todo, lo ridículos que somos. Es decir, Goyo consigue la increíble hazaña que nos riamos de nosotros mismos, paguemos por ello y acabemos aplaudiéndole a rabiar. Y encima lo hace con una inteligencia y una modestia inusuales en el panorama teatral actual.

Si son ustedes asiduos lectores de este blog sabrán que no suelo hacer publicidad de absolutamente nada que no sea mis legendarias aptitudes sexuales. Pero deben ir a ver el espectáculo “Evoluzión” de Goyo Jiménez por muchos motivos pero sobre todo porque es humor inteligente y tanto la inteligencia como el humor escasean mucho en nuestros días.

¿Mi resumen de “Evoluzión”? Goyo Jiménez es un gran follador porque es calvo y tiene un coche potente (en el caso de anoche… más grande que un Megane).

Vayan a verlo y lo entenderán... totalmente recomendable.







23/3/2014

Las bodas



No suelo ir a las bodas. El principal motivo es porque nunca me invitan y el segundo es porque nunca me apetece ir. En las últimas bodas siempre me han sentando en la mesa de los niños. Para quien no lo sepa, mido 1,60 y peso 187 kilos así que pueden imaginar la cantidad de tiempo que invierto en conseguir encajar en el grupo pero sobre todo el tiempo en poder quitarme la silla infantil de mis sobresalientes cuartos traseros. No obstante siempre hay algún despistado que no conoce mi legendaria condición de revientabodas y siguen invitándome. Cuando eso sucede  lo primero que me planteo es cuanto  hay que meter.  Me refiero al maldito sobre que das a los novios cual tradición siciliana entre la primera extorsión y el inevitable asesinato. Mi truco es simple, cojo un sobre pequeño, lo lleno de recortes de papel, le pongo un nombre al azar y lo entrego rápidamente al novio. Cuando, por la noche, lo abren y encuentran todo esos recortes de papel, maldicen el nombre que hay escrito en el sobre. Que resulta que no es mi nombre.

¿Es útil una boda? Por supuesto que es útil. Para cualquiera menos para los novios. Emborracharse sin tener que pedir perdón, intentar retozar con una prima lejana o fumar grandes puros, eso es vida. En cambio los novios... ¿puede haber peor desgracia para alguien que unirse el resto de su vida a otro alguien? El matrimonio es como una cita que va mal solo que dura mas de una noche. Lo bueno de ser solo el invitado es que cuando comienza la resaca acaba el estar unido a esa dama de honor con peluca y bigote para siempre.

La última persona me invitó a una boda fue ese vecino del tercero que todos tenemos y que evitamos en el ascensor. Y han de saber ustedes que pese a todo lo que acabo de decir sobre las bodas y a pesar de no conocer ni su nombre (y eso que está apuntado en los buzones), acepté rápidamente. El motivo es que mi vecino sin nombre tiene treinta años y siempre va bien peinado y bien vestido lo cual no dejaba de ser termómetro de que las amigas del novia y la novia serían también treinteañeras de buen ver. ¿Que importa que tuviesen nombre o no? Fornicar con desconocidas debería ser deporte olímpico. 

Mientras llenaba el sobre de trozos de papel de periódico recordé que no tenía un traje en condiciones por no decir que no tenía traje aunque también recordé que tengo un primo de proporciones parecidas a las mías. Por desgracia mi primo había adelgazado veinte quilos y había encargado a un sastre que le arreglase todos los trajes y a fe mía que se los arregló todos porque aparecí en la boda cual globo de agua a punto de reventar. Tengo tan poca vergüenza como poco dinero pero siempre he preferido ahorrar lo segundo.

Vestido (apretado) de esta guisa,  me planté en la iglesia a la espera de cazar cuanta dama de honor beoda se cruzase en mi camino. Y ahora es cuando viene el momento de la moraleja. Ahí va: cuando vayan a una boda, si su única intención es la de conocer gente para emular a cualquier deportista sexual, asegúrense antes del tipo de boda a la que van a acudir. ¿Cuándo permitieron a los gays casarse y porque nadie me avisó? Las amigas de los novios eran en realidad amigos de los novios y los amigos de los novios eran en realidad lesbianas sin peluca pero con bigote. ¿Dónde está la moraleja? Pregunten antes de decir “si”, sobre todo si en los lavabos de un restaurante (donde se celebra una boda) alguien les pregunta si quieren pasarlo bien.


19/3/2014

Carta abierta a Alberto Ruiz-Gallardón

Barcelona 19 de Marzo del 2013

Querido Alberto

El otro día escribí una misiva a Mariano de la que no he recibido respuesta alguna. No me sorprende demasiado, es más, lo que me hubiese sorprendido es que Mariano hubiese contestado porque creo que no sabe ni leer ni escribir y además duerme en un cobertizo en La Moncloa junto a una caballo percherón al que cada 20 de Noviembre le salen unas alas y se convierte en un Pegaso de color rosa que vomita arcoiris.

Espero y deseo que tu si que sepas leer o al menos tengas algún amigo que te lea esta carta. Aunque también tengo la teoría de que no tienes amigos, así que simplemente esperemos que seas mas listo que quien te paga las nóminas.

Me dirijo a ti por muchos motivos, muchos de los cuales quedan en segundo plano ante mi primer ruego: ¿existe alguna posibilidad de que me apuntéis a la lista Bárcenas para recibir algún  sobre lleno de dinero? Con una caja de botellas de vino o media docena de jamones de jabugo también me conformaría. Si no puede ser, no te preocupes, estoy comenzando a acostumbrarme a que me decepciones.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (también por Palencia y por Burgos) me gustaría hacerte llegar otro mensaje, en esta ocasión no es una egoísta petición sino una simple pregunta que creo es mas retórica que otra cosa: ¿Qué diablos te crees que estás haciendo, criaturica de Dios?

Como verás he tenido la decencia de llamarte "criaturica de Dios" atendiendo que estás convencido que todos somos hijos de Dios. Yo en realidad soy hijo de mi madre y de mi padre. Lo cual siempre es mejor que ser un hijo de la gran puta. No lo digo por ti, claro.

Me gustaría aprovechar para informarte además que hace catorce años que cambiamos de siglo, Franco murió en 1975 y las mujeres ya pueden votar. Te lo recuerdo porque te veo un poco despistado en cuanto a la época que nos está tocando vivir.

No voy a darte mi opinión sobre las leyes que estás promoviendo y aprobando, solo decirte que mi comentario en relación a tu grandioso trabajo como Ministro de Justicia estaría lleno de insultos, muchos insultos, créeme.

Te imagino durmiendo en el sofá y sin que tu querida esposa ni tus hijas te dirijan la palabra. Te imagino fumando un puro, rodeado de tipos como tu en un club exclusivo para hombres, riéndoos y bebiendo whisky del caro. Te imagino vestido con pieles y arrastrando a una mujer del pelo hacia la cueva. Y aun e imaginándote así, también imagino que me quedo corto.

Recibe mis mejores saludos y te deseo una vida tan larga y fructífera como como esas mariposas que solo viven un día. Aletea fuerte hacia el Sol Alberto, aletea fuerte.

Siempre tuyo
Un completo gilipollas

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Si alguno de ustedes, amables lectores, tiene la desgracia de conocer a Alberto Ruiz-Gallardon en persona, les agradecería que le hiciesen llegar esta carta. También les agradecería si tuviesen a bien proporcionarme alguna dirección de correo electrónico donde pueda enviar esta carta para que llegue a nuestro mejor ejemplar de hombre de Neardenthal. Gracias.

15/3/2014

Carta abierta a Mariano Rajoy Brey


Barcelona, 15 de Marzo del 2014


Estimado Mariano Rajoy Brey

En primer lugar permítete avisarte que lo de "estimado" es tan solo una fórmula de cortesía, te estaría inmensamente agradecido que te la tomes como tal y no de manera literal. 

Me he atrevido a escribirte esta carta porque, aunque aun puedo aguantar un poco mas, me parecería una falta de moral galopante el seguir callado sin decirte cuatro cosas que me pasan por la cabeza. Por eso y porque los doctores de la Seguridad Social, después de seis meses de espera, me han recetado un antiácido y la recomendación de la única manera de curarme la úlcera es sacando todo lo que llevo dentro (espero que la recomendación de mi doctor tampoco fuese literal).


En primer lugar debes saber que yo nunca te voté, no quiero decir con esto que no seas mi presidente, entiendo la democracia como un juego al que me obligan a jugar y donde no puedo discutir las reglas. Era eso o emigrar a Australia pero mis numerosos antecedentes penales me obligan a quedarme cerca de ti, Mariano. Supongo que eso no te incomodará, estás rodeado de chorizos asi que no es preocupante que haya uno más.

En segundo lugar debes saber que no me caes bien. De hecho nunca me has caído bien, ni tan solo cuando eras Ministro de Aznar me caías bien y eso que entonces teníamos un presidente con el que, si te comparamos, pareces una dulce abuelita haciendo punto de cruz. Pero no te escribo esta carta porque me caigas mal, si tuviese que escribir una carta a toda la gente que me cae mal debería alquilar media docena de escribientes y promover una propuesta de ley para que los días durasen treinta horas.

Te escribo porque eres el peor presidente de la historia de España. No hay más. Los que vinieron antes que tu lo hicieron mal pero tu eres la demostración en carne y hueso (y extraña barba) que si algo va mal, siempre puede ir peor. 

Imaginarás que digo esto porque estamos sufriendo una crisis económica de la que pareces incapaz de sacarnos. Pues no es así, querido Mariano (esta vez el "querido" también es una formula de cortesía).

Eres el peor presidente de España porque con la excusa de una crisis estás recortando todos los avances que nuestra sociedad había conseguido y nos nos estás oblogando a retroceder a los años cincuenta gracias a esas leyes del aborto, de la educación, de sanidad, de inmigración o de trabajo. Eso por decir solo algunas de las mas vergonzantes.

Mariano, no hace falta que salves España por nosotros, Cid Campeador solo hubo uno y ya lo interpretó Charlton Heston con bastante mas dignidad que tú. Lo único que quiero de ti es que soluciones los problemas de la sociedad, no que crees nuevos y nos hagas retroceder en el tiempo cual Doctor Emmett L. Brown montado en un DeLorean volador. 

La única manera de salir de este hoyo es avanzar y ahora mismo estamos retrocediendo. Siempre te quise imaginar como un aplicado registrador de la propiedad que hace cuanto se le ordena asi que te agradecería que registres esto en tu hermosa lengua vernácula: ¡VAI O CARALLO! 

Para que compruebes esa diversidad cultural de nuestro país que también estás destruyendo, te lo diré en otras lenguas: "¡Vete al carajo!", "Fuck you!", "Ves a pastar!" o "¡Cagunmimadre! ¡A la mierda!".

¿Crees que lo que acabo de decir es una falta de respeto? Pues deberías haberlo pensado antes de habernos faltado tu el respeto a todos nosotros. Y hablando de respeto supongo que te preguntarás porque te tuteo mientras a todos mis lectores les trato de usted. Pues porque creo que el tratar de "usted" a alguien es signo de respeto. Por eso mismo te tuteo sin conocerte de nada.

Siempre tuyo
Un completo gilipollas


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Si alguno de ustedes, amables lectores, tiene la desgracia de conocer a Mariano Rajoy en persona, les agradecería que le hiciesen llegar esta carta. También les agradecería si tuviesen a bien proporcionarme alguna dirección de correo electrónico donde pueda enviar esta carta para que llegue a nuestro amado presidente (lo de "amado" también ha sido una fórmula de excesiva cortesía). Gracias.

9/3/2014

ALEMANIA (Crónicas de Viaje)



En mis innumerables viajes por el mundo (reflejados en la sección "Crónicas de Viaje") he descubierto que lo que debemos hacer es aprender siempre de aquellos que son diferentes a nosotros. También he aprendido que nunca hay que comprar comida en la calle y llevar un rollo de papel higiénico en la mochila. En realidad he descubierto muchas otras cosas pero casi todas son lugares donde no has de dormir y mujeres con las que tampoco has de dormir. 

Viajar no solamente te ayuda a entender mejor a los demás sino que te ayuda a entender mejor a quienes te rodean, en tu barrio o en tu comunidad de vecinos. En mi último viaje aprendí mucho más de lo que necesitaba aprender, pero bien es sabido que cuando metemos un par de bragas o calzoncillos en una mochila, no siempre podemos asegurar que el tiro acertará en plena diana. 

Mi último destino fue Alemania. ¿El motivo? Varios motivos en realidad. El primero, el de siempre: conocer mujeres que no hayan oído hablar de mí. La reputación es el peor aliado de los que siempre hacemos las cosas mal. El segundo motivo era la cerveza, viajar a un lugar donde las jarras de cerveza son el doble de grandes del lugar de donde provienes augura noches de satisfacción y mañanas de resaca. ¿Pero que es sino las vacaciones para divertirse? El tercer motivo era mucho menos trivial: entregarle una carta a la señora Merkel, una carta de amor para captar su atención. ¿Acaso no dicen que es la mujer más poderosa del mundo? De acuerdo, no es mi tipo, de hecho creo que no es el tipo de nadie, pero imaginen compartir el lecho de la mujer más poderosa del mundo… Mujeres, cerveza y la mujer más poderosa del mundo. ¿Se puede pedir un plan mejor?

Lo primero que hice fue documentarme sobre la nación alemana. Lo segundo fue alquilar varias películas de la segunda guerra mundial y verlas mientras bebía cerveza alemana comprada en el Mercadona. Después busqué vídeos porno alemanes en internet y descubrí, para mi asombro, que la nación alemana era grande en todo, desde reconstruir un país después de una guerra a mearse los unos en la boca de las otras, meter el puño en orificios que no deben y depilarse una vez cada diez años. Por fin acababa de descubrir lo que es significaba “porno duro”.

Para entrenarme en vista s a mi viaje, decidí ir a una librería que hay cerca de mi casa y que regentan unos amables muchachos que visten de cuero, llevan la cabeza rapada y lucen insignias que yo había visto antes en las películas de guerra. Para redondear mi integración con el pueblo alemán me pinté un bigotito igual que el que lucía Chaplin en “El gran dictador”.

 -¡Heil Hitler! –dije entrando en la librería y dando un taconazo en el suelo al tiempo que levantaba mi brazo derecho con la palma extendida.

Primer error: Si quieren ustedes documentarse sobre un país nunca lo hagan con los VHS que hay en una caja en el altillo de casa de tus padres.

Segundo error: Si quieren confraternizar con gente de otros países, asegúrense de apuntar bien la dirección en un papel. No es lo mismo “Librería Tercer Reich, especialista en historia alemana” que “Librería Heissenman: centro judío de estudios sobre el holocausto”.

¿Como acabó todo? Corriendo por la Gran Vía y perseguido por media docena de nonagenarios supervivientes del holocausto a los que la edad no les restó potencia en las pantorrillas. Gracias a Dios (y a yo soy 50 años mas joven) conseguí escapar y por fin escribo esto desde frankfurt, o mejor dicho, desde el frankfurt que hay a doscientos metros de mi piso, deglutiendo con ansia canina una hamburguesa con cebolla, queso, pepinillos, panceta, huevo frito, dos lonchas de jamón y tres infartos asegurados. Para que luego digan que viajar no es peligroso.