"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

1/9/2014

1 de Septiembre (bonus track)


He decidido a escribir este bonus track adicional a las 31 entradas de agosto porque sentía que había quedado algo en mi interior. Literalmente. Algo que no conseguía sacar tras 31 días de búsqueda y fracaso. Una suerte de estreñimiento sexual que me regalaba calambres en el estómago. Necesitaba sacarlo cuanto antes. Y por eso escribo. Aunque no voy a hablar de sacar sino de meter. porque este último post del verano no cuenta acerca del Sol, la playa ni la sangría. En realidad voy a hablar del deporte favorito de la antigua Grecia: el griego. ¿Por qué? Porque yo lo valgo, siempre he considerado que todo lo relacionado con la puerta trasera es un tema que separa a amantes y algo sobre el que deberíamos despejar cualquier duda ya mismo. No hablo de amor, no hablo de cariño... hablo de empotrar. Para un hombre (que no se jacte de besar a otros hombres) su propia cloaca es puerta solo de salida, no obstante vivimos en el convencimiento que cualquier agujero ajeno de contrario sexo es un túnel con grandes luces rojas que invita a una entrada sin peaje ni atascos. Y encima encaminamos nuestro autobús del amor asegurando con total convencimiento que no duele cuando desconocemos cualquier sensación al respecto. ¿Cuantas veces hemos respondido "sólo la puntita" a la frase "¡por ahí no!" y hemos acabado en urgencias? Los placeres griegos son como pagar impuestos, uno disfruta mientras el otro sufre. Eso del "win / win" en el deporte trasero solo funciona cuando eres gay o cuando solo miras Telecinco. Entiendo que es algo que nunca afirmaremos haber hecho de la misma manera que nunca hemos fumado un porro o nunca nos hemos teñido el pelo púbico. El sexo no convencional, como ir de putas o llorar con "Los puentes de Madison", es algo que todos hacemos pero nadie confiesa. Conozco a una persona que dice que nunca lo practica porque no es estético y tiene toda la razón aunque tampoco puedo imaginar algo que hagamos desnudos y sea estético a no ser que nos ganemos la vida posando desnudos. Los placers griegos no son estéticos (a no ser que te hayas hecho un blanqueamiento en el cerito) y además  es doloroso. ¿En cambio porque estamos empeñados en entrar por la puerta de servicio cuando tenemos un ascensor al lado? La respuesta es fácil: todo lo prohibido nos atrae. Nos han dicho tantas veces "por ahí no" que, cual adolescentes rebeldes, entendemos que esa es la única entrad. Por ahí si.

En una ocasión, en una fiesta donde habían mas hombres que mujeres y los hombres hablaban bajito entre ellos acaraciandose cariñosamente las nucas, conocí a un tipo que me dijo que los heterosexuales no son gays simplemente porque duele. Menuda tontería, vivimos en una sociedad donde todo duele, donde los políticos nos sodomizan día si y día también y encima les pagamos, vivimos en una sociedad donde nuestro jefe practica sexo anal convencional cada día con nosotros y donde lo que mas nos da por el culo es la gente que no piensa como nosotros.

Y encima tenemos las santas narices de asegurar con total convencimiento que nunca nos lo han hecho...



31/8/2014

31 de Agosto

Se acabaron las vacaciones y no ha sucedido nada interesante (en términos de fornicio) como ustedes bien han podido leer en este blog durante todos estos días, pero eso tampoco es malo. En ocasiones, la ausencia de acontecimientos es la mejor noticia, sobre todo cuando vas al proctólogo o a una administración de hacienda. Mañana toca volver al trabajo que en mi caso consiste en robar colillas de los ceniceros o propinas de los platillos. La vida tiene eso, es maravillosamente imperfecta. Háganme el favor de sonreír aunque no haya puesto ni una sola broma en este último post. 

Al menos estamos vivos.

30/8/2014

30 de Agosto

Una de las cosas que deben ustedes llevar a una cita con alguien que les invite a cenar es, aparte de la ropa (nos desnudamos como última etapa, solamente), una botella de vino. Las convenciones nos dicen que una botella de vino es una señal de respeto y agradecimiento. Mentira, llevamos una botella de vino a quien nos invita a cenar para emborrachar a esa persona y propiciar lo de la última etapa.

No se emocionen, ninguna mujer me ha invitado a cenar, es solamente una nueva táctica que he ideado para conseguir amor horizontal en el último día de este experimento sociológico denominado "31 días". Mi táctica es comprar una botella de vino y pasearla por la ciudad en el convencimiento de que cualquier mujer acabará preguntando para quien es y yo diré "para nosotros, querida". Reconozco que es una táctica un poco precipitada, bueno... en realidad es una táctica de mierda. Pero es una táctica y al menos eso algo.

Esta misma mañana he entrado a una bodega a comprar una buena botella de vino. Una de esas bodegas reconvertidas a templos de modernos con vocación de borrachos. En vez de el típico bodeguero malcarado de toda la vida ahora tienen muchachos que te ayudan a escoger el mejor vino. En vez de cuatro botellas de vidrio verde mal lavadas que rellenaban con dudoso vino de barrica, ahora hay cientos de hermosas botellas magnificamente alineadas, mostrando sus originales etiquetas y sus prohibitivos precios. No obstante yo no necesitaba ayuda pues estaba decidido a escoger el vino como siempre lo hemos escogido: el vino caro es el bueno y el vino barato es barato.

 -¿En que puedo ayudarle? -vino corriendo hacia mi uno de los muchachos de la bodega.
 -He venido a comprar vino. 
 -¿Sabe cual desea?
 -Diez euros.
 -Por ese precio tenemos multitud de variedades aunque si me permite, por un poco mas podriamos acceder a una variedad...
 -Diez euros -interrumpí yo- ni un centimo mas.
 -De acuerdo, veamos que podemos comprar con diez euros...

¿Por que en los sitios modernos simple hablan en plural? ¿Podemos? ¿Tememos? ¿Podríamos? Yo pensaba beberme el vino solo o en compañía de una mujer así que ya podía estar aquel aprendiz de gay despejando el plural de su vocabulario o se iba a quedar sin la propina que nunca le hubiese dado.

 -¿Algun vino de referencia? -preguntó el muchacho.
 -Si... que no venga en tetra-brick.
 -Gran elección. ¿Recuerda el último vino que le gustó?
 -Creo que era un Montsant...

Entonces el muchacho me cogió del brazo y me arrastró hasta una especie de mapa de la D.O. Montsant donde se veían todos los viñedos divididos por colores. A continucación comenzó a explicarme las caracterítsticas de todas las tierras y cuales eran mejor que otras.

 -A ver animalico... -comencé yo- he dicho que quiero vino, no me quiero comprar una parcela para construirme una casa de verano. Un puto vino de menos de diez putos euros y adios muy buenas.

El muchacho fingió cara de mapache rabioso y me llevó hasta una estanteria llena de vinos donde empezó a decirme las características de cada uno.

 -No me toques las narices -volví a interrumpirle.
 -De acuerdo -dijo el muchacho- mas sencillo. ¿Que va a acompañar este vino? ¿Carne o pescado?
 -Bisexual lo será tu madre que en paz descanse. No se como, cuando ni quien va a acompañar el puto vino. ¡Dame uno! 

El muchacho cogió un vino y me lo entregó. La etiqueta marcaba 10.50 euros.

-A ver, alma perdida... que me estás inflando los cojones y ya de por si los llevo hinchados que estamos en Agosto. Aqui pone 10.50. Y yo te he dicho 10. ¿Que parte no has entendido?
 -Solo son 50 centimos.
 -50 ostias con la mano abierta te voy a dar, borracho bisexual...

En efecto, esta mañana no he comprado el vino porque me han echado de esa bodega y de otras cinco. Ahora escribo esto desde mi casa, bebiendo una cerveza fria y esperando a que cualquier mujer llame a mi puerta.  Es la última esperanza que me queda este Agosto.


29/8/2014

29 de Agosto



Estas vacaciones he descubierto que la mejor manera de encontrar una mujer con la que hacer el amor consiste en encontrar un marido que no le haga amor a esa misma mujer. La mujer insatisfecha, por definición, es una mujer que espera algo que nunca consigue. La misma sensación que cuando comienza una película de Isabel Coixet y esperas estar entretenido durante hora y media. Supongo que ninguna mujer espera alguien como yo pero también es verdad que la insatisfacción nubla la razón. Camino ustedes por las calles y observo a todas esas parejas de extranjeros con la vista cansada y expresión aburrida, arrastrando los pies por la ciudad en busca de vaya usted a saber que monumento. Observo como toman asiento para tomar una cerveza y apenas hablan entre ellos. Incomunicación, insatisfacción e incomprensión. ¿Sabían ustedes que en verano es la época del año cuando más parejas de separan? Lo cual demuestra que el matrimonio no está hecho para convivir sino para ignorarse mutuamente y buscar en otro lado a amantes que nos ayuden aguantar a lo que tenemos a nuestro lado. Ayer salí a pasear por Barcelona y encontré con cientos de estas parejas, una en concreto eran dos alemanes, un hombre y la mujer que parecían discutir con auténtico fervor germánico, como si discutiesen si invadir primero Polonia o Francia. No se puede decir que ella fuese especialmente guapa pero estaba claro que una mujer insatisfecha. ¿Conseguí llevarme al catre a la oronda alemana? Por supuesto que no, pero lo intenté y eso, amigos y amigas mías, es más de cuanto alguien como yo puede aspirar. Fracaso pero lo intento. Otros ni tan sólo lo intentan. De acuerdo hay otros que lo intentan y lo consiguen pero yo ni tengo el pelazo de Punset ni la inteligencia de Sergio Ramos. ¿O era al revés?

Este mes de Agosto está resultando realmente desalentador, me propuse 31 dias de fornicio y de momento llevo 28 días gastados en sangre, sudor y lágrimas. Aun quedan dos días para que acabe el Agosto, para que comiencen las finas lluvias de septiembre y las mujeres se oculten bajo complementos textiles que poco espacio dejan a la imaginación. Debo fornicar antes de dos días... ¿Pero cómo?

28/8/2014

28 de Agosto

Yo que pensaba que lo había visto todo en esta vida... pues va a ser que no. Tampoco voy a comenzar este relato por el meollo porque no pretendo asustarles como me asustó ella a mi. Nos asustamos de lo que desconocemos asi que voy a introducir lo sucedido lentamente... para que no duela... lubricando bien la historia para que nadie de un grito (lo siento, no he podido resistirme).

Ayer conocí a otra mujer, en efecto, era una mujer de mediana edad, pelo rubio y corto, ojos marrones, nariz grandes y cuerpo razonablemente adorable. Se que no soy nadie para describir la honorabilidad de los cuerpos atendiendo a que el mio es lo menos razonable que existe, pero lo hago porque soy consciente que ustedes son unos cotillas que solo se fijan en lo superfluo. Encontré a esta mujer sentada en un banco de un parque, durante mi diario paseo veraniego en busca de saciar mi lastimado ego con carne femenina. Quien en verano no salga a la calle a ver la carne expuesta del sexo que le atraiga, o es tonto o trabaja en una tienda donde siempre huele a incienso.

La mujer permanecía inmóvil, sentada en el banco, cara al sol y sin una camisa nueva pues vestía una especie de túnica de variados colores. Tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente. Lo de que ella tuviese los ojos cerrados fue lo que me invitó a tomar asiento a su lado, yo mejoro mucho cuando los demás cierran los ojos.

 -Hola -saludé sin esforzarme ni tan siquiera en esbozar una sonrisa.
 -Namasté hermano -contestó ella.
 -Me alegro por ti, pero debería abrir los ojos, me temo que me has confundido de hermano.
 -Ya se que no eres mi hermano, es una forma de hablar.

De todas las formas de hablar que hay en el mundo, al parecer aquella mujer había escogido la mas compleja. Paciencia... como dijo el filósofo: "no se ganó Zamora en una hora".

 -¿Estás meditando? -pregunté.
 -No, estoy alimentándome.
 -Disculpa mi ignorancia pero no veo ningún bocadillo de chopped ni ninguna cerveza.
 -Estoy alimentándome del sol.
 -Ah, estás tomando el Sol.
 -No. Estoy alimentándome. No como, no bebo... me alimento del Sol. ¿No sabes lo que es el Prana?

Ante una contestación así solo tienes dos opciones, o salir corriendo o salir corriendo con el ánimo de batir algún récord mundial. Pero yo, además de un curioso empedernido, soy un completo gilipollas. Así que... sigamos.

 -¿Entonces nunca bebes ni comes? -pregunté.
 -Nunca.
 -¿Y cuanto tiempo llevas así?
 -27 días.
 -O sea, que estás ayunando. 
 -No, me alimento del Sol, no estoy ayunando.
 -¿Y no tienes hambre o sed?
 -En ocasiones si, pero el hambre y la sed son sensaciones que pueden ser vencidas con el poder de nuestra mente. La meditación me ayuda a mantener la calma aunque tenga sed o hambre. A veces bebo un poco de te o me como una galleta.

¿Que hubiesen hecho ustedes? Soy hombre y como tal, soy capaz de aguantar cualquier pedrusco del tamaño del Himalaya si veo la posibilidad de aparcar el autobús del amor. No obstante, a veces hay que encontrar la diferencia entre la excentricidad y la locura. Se lo explicaré... si alguien dice una cosa tan rara como la que me acababa de decir aquella mujer pero quien lo dice es una mujer hermosa, entonces es una excentricidad. Si quien lo dice es una mujer normal o una mujer estéticamente desafortunada, entonces es que está mas loca que esa señora que huele fuerte y arrastra un carrito lleno de gatos. Por cierto, esta regla tiene una excepción: si quien dice la locura es una top-model entonces es la palabra del señor, amén.

Volví a mirar a aquella mujer quien continuaba con los ojos cerrados, cara al sol y respirando profundamente.

 -Mi nombre es Fernando Gilipollas y me gustaría decir que ha sido un placer conocerte, pero nada mas lejos de la realidad pues mis deseos son que te atropelle el autobús de la felicidad. Literalmente. Yo me voy a un bar a comerme un bocadillo de choricito frito y a beber toda la cerveza que mi vejiga pueda soportar. Nomonte, nasmote o tu puta madre lo que sea el saludo ese. Adiós muy buenas loca de los cojones.

Y diciendo esto me levanté y me fui de allí mientras la mujer continuaba inmóvil sin decir nada. Bueno, en realidad si que hizo algo pues pude ver como se relamía los labios mientras yo mencionaba el bocadillo y la cerveza. Bocadillo 1 - Prana 0.

Se que ahora algunos de ustedes comenzarán a discutir si el Prana de las narices es respirar o dejar de comer o esa práctica de dejar de comer se llama de otra manera e incluso intentarán colarme en sus comentarios algún tipo de educación sobre el tema. Ahorrenselo, todas esas enseñanzas me interesan tanto como las facturas del banco o las aventuras de un adolescente. Si alguien conoce una buena receta de bocadillo de chorizo con pimientos, eso si que me interesa. Mi alma está necesitada de alimento sólido.