"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

20/10/2014

Las trampas de la memoria



La memoria, al igual que el Whatsapp, las carga el diablo. Recuerdo cosas que nunca han sucedido y he olvidado cosas que estoy convencido que debieron suceder (tengo un tatuaje "Manolo te quiere" en la nalga derecha que atestigua esto último). Nuestra memoria no es una máquina perfecta, más bien parece un Pentium de los 80s conectado a fibra óptica de alta velocidad, una imperfección mecánica que nos ayuda a que nuestra vida sea infinitamente mejor. Ahora recuerdo el equipo de bronceado de Suecia con el que tuve una orgía y también del día que me otorgaron el Premio Nobel de Medicina. Me acuerdo perfectamente de cuando escalé el monte Everest pertrechado tan solo con un cuchillo de postre y bermudas de colores. Me acuerdo cuando nadaba entre delfines o volaba entre ponis de colores que vomitaban arcoíris. Supongo que alguna de estas cosas pertenece tan solo a mi maltrecha memoria. ¿Pero que mas da cuando son recuerdos maravillosos? En el otro lado de la balanza, he olvidado las malas caras, los malentendidos, los errores, las broncas y las decepciones. He olvidado todas y cada una de las veces que me equivoqué. Porque en nuestra memoria, como en nuestros sueños, recordamos lo malo cuando queremos evitarlo y lo bueno cuando queremos repetirlo.

Estoy convencido que muchos y muchas de ustedes, seres perfectos que beben agua y mean colonia, recuerdan los errores y eso les ayuda a ser mejores personas. Pero si hacen eso, se están engañando a sí mismos. Lo que nos hace mejores personas es precisamente olvidar los errores. No creo que un asesino en serie o un político sean mejores personas si, día a día, recuerdan lo que hicieron. Yo, en cambio, posiblemente sea mejor persona viviendo en mi ingenuo mundo donde todo fue maravilloso y mi pene media veinte centímetros mas que ahora (o sea, veinticinco centímetros).

De acuerdo, seres perfectos, tienen ustedes razón: no recordar los errores nos invita a repetirlos, pero el ser humano ha de equivocarse una y otra vez para recordar precisamente eso, que es humano. Si nuestra memoria recordase todo nos veríamos obligados a aprender de nuestros errores y acabaríamos siendo perfectos. Pero el mundo no está preparado para la perfección porque no hay nada más imperfecto que la perfección (observen sino a Mario Casas o a  Cristiano Ronaldo). La imperfección es necesaria y la única manera de ser imperfecto es obligar a nuestra memoria a olvidar lo malo y recordar lo bueno, aunque lo bueno sea una ilusión.

Me acuerdo de hace unos años, estaba yo con una mujer en un callejón sin asfaltar, nuestras lenguas eran una y mis manos se deslizaban por debajo de su vestido de algodón buscando el lugar de donde todo hombre viene y todo hombre desea siempre volver. Fue un momento maravilloso donde los cielos se abrieron y cien mil ángeles descendieron con sus trompetas elevándonos por encima de todo lo conocido y por conocer. ¿Sucedió realmente? Posiblemente no. Pero mi memoria prefiere recordar ese momento de esa manera  a otros momentos que no me gustaron de mi pasado. Es en este infantil mecanismo que duermo más feliz, soñando con macizas en bikini y jacuzzis llenos de chocolate fundido. Soñando con que siempre tengo cientos de euros en cualquier bolsillo y soñando con que tengo mejor salud que Iron Man con la batería cargada. Soñando con siestas que nunca sucedieron y días donde siempre llueve. Mi imaginación quiere recordar sonrisas maravillosas, pechos deliciosos, sexo desenfrenado y cerveza bien fría. Y además, mi engañosa memoria quiere recordar que eso sucedía día tras día.

Ustedes recuerden lo que quieran, incluso si quieren recordar la verdad. Allá ustedes, yo soy un cuentacuentos e imagino siempre un final feliz (sobre todo si estoy en una peluquería china).


19/10/2014

La técnica del doble pivote


Hoy voy a explicarles una nueva técnica para ligar llamada "doble pivote", también conocida como "calcetín desparejado" o "¿eso de ahí es una pistola o es que te alegras de verme?". Antes que nada debo aclarar que mis técnicas solo sirven si ustedes son hombres. Si son mujeres la técnica para ligar es única y se llama "porque si". También han de saber que, para que cualquiera de mis técnicas llegue a buen término, deben seguirlas a rajatabla, no saltarse ningún paso y (si cabe la posibilidad) ser más guapo que George Clooney cuando era guapo. Este último punto es bastante importante porque aunque la técnica sea un mojón del tamaño del Everest, las posibilidades de éxito se multiplican por 2,37.

La técnica del doble pivote comienza buscando una mujer con la que (o sobre quién) aplicarla. Mujeres hay en todos lados, incluso en los bares de lesbianas o las cárceles de mujeres pero harían ustedes bien en asegurar la alineación antes comenzar el partido. Las mujeres con las que mejor funciona la técnica del doble pivote son las mujeres que ya estaban dispuestas a dejarse seducir antes de aplicar la técnica, o sea, que esta técnica funciona mejor con jubiladas, ninfómanas y mujeres que tarifican el amor por horas. No obstante si quieren aplicar la técnica del doble pivote en una mujer “normal” y no son ustedes más guapos que George Clooney cuando era guapo… entonces el riesgo es demasiado alto.

La técnica del doble pivote comienza escogiendo un calcetín desparejado. Mejor que sea desparejado porque sino correrán ustedes el riesgo de desparejar algo que ya está emparejado y eso, en los días que corren, sería una auténtica tragedia.Una vez tienen el calcetín lo enrollan sobre si mismo lo colocan dentro del calzoncillo, junto a su pene. ¿Ven la diferencia de tamaño entre el calcetín y su pene? A eso se le llama “engaño”.  También “esperanza”. 

En efecto, amigos míos, la técnica del doble pivote consiste en engañar a las mujeres haciéndolas creer que tenemos el pene del tamaño de un pepino ecológico. Puede que en vez de "doble pivote" la técnica debería llamarse "doble pene" ¿pero pondrían ustedes en marcha una técnica que incluya dos pollas juntas? Jorge Javier Vázquez posiblemente sí.

El siguiente paso consiste en dejarse caer en el interior de unos pantalones tejanos demasiado apretados y acudir al un bar, discoteca o donde quieran que hayan muchas mujeres (heterosexuales) para contonearnos cual palomo (no cojo) haciendo gala de un tamaño del que dos horas antes carecíamos (y dos horas más tarde volveremos a carecer).

Imagino que muchas mujeres estarán ahora blandiendo sus machetes en el convencimiento feminista que este texto es machista solo porque asumo que a las mujeres lo único que les importa es un pene grande. En primer lugar debo pedirles disculpas si las he ofendido, por supuesto que no creo que a las mujeres solo les interese un gran pene, estoy convencido que también les interesa que el hombre tenga una gran cuenta corriente, una gran casa, un gran coche y un gran yate.

Y sobre todo, recuerde que la técnica del doble pivote solo sirve para ligar. Si se da el imposible caso que llegase a funcionar y acabasen ustedes en casa de alguna mujer que desliza su vestido hacia el suelo, recuerden que siempre es mejor salir huyendo que pasar la vergüenza de intentar fornicar con un calcetín y un micropene.

De nada.


17/10/2014

La frustración

La frustración es la forma en que mucha gente vive sus fracasos simplemente porque son eso: fracasos. A la mayoría de las personas se les atragantan los fracasos por pura envidia. Como un ansioso comiendo carne o un político frente a un abultado sobre que apunta a dinero negro. Pura y desmedida ambición. Pura prisa que confunden con pura vida. Puta vida, en realidad.

Hoy ha sucedido una cosa que podría haberme abocado a la frustración. Pero esta vez, a diferencia de anteriores, no me afectó como en el pasado. ¿El motivo? Me gustaría pensar que fue porqué ahora soy mas sabio pero como eso es que imposible, seguro que fue porque esta vez no entendí absolutamente nada. Los mas felices son los niños y los ignorantes. Yo soy un ignorante que se compota como un niño.

Si no eres deportista profesional o asesino a sueldo, la vida es lo que pasa hoy pero si hoy no pasa hay que dormir con la misma tranquilidad como si hubiese pasado. ¿Recuerdan ustedes a Winnie The Pooh? Un oso que adoraba su tarro de miel. Yo lo recuerdo cada noche porque duermo en unas sabanas con su dibujo estampado por niños chinos que cobran un euro a la semana. ¿Imaginan ustedes que el dulce osito se quedase sin miel? Muerte y destrucción. Yo, a diferencia del oso, soy humano y asimilo las cosas con naturalidad. Sobre todo el alcohol.

Incluso esta vez, lo que sucedió, en vez de frustrarme... me gustó. Y esta sensación reconfortante fue porque no me sentía frustrado. Bendita contradicción. Sucedió porque la gente cambia y porque yo estaba completamente borracho. También porque mi esperanza carece de fronteras conocidas, como en un capítulo de Star Trek.

En efecto, lo que sucedió fue que una mujer no quiso acostarse conmigo. La décima en lo que va de semana. La verdad es que solo he hablado con diez mujeres. No soy muy selectivo, lo se.  Pero con esta, me apetecía realmente.


15/10/2014

A medias...


 

Me gustan las mujeres enfundadas en medias. Medias o pantys. ¿Qué puede importar el continente cuando el contenido es unas piernas de mujer?  Mucha gente asocia el gusto por las medias con el enfermizo fetichismo o el atracar bancos. No es mi caso. A mí me gustan las piernas y unas piernas enfundadas en unas medias es como una mujer enfundada en un breve bikini: cuando se lo quita y queda completamente desnuda, deja de ser sugerente y pasa a ser simplemente una mujer desnuda. Tampoco le hago ascos a una mujer desnuda, pero no es lo mismo, reconozcámoslo.

Hay medias oscuras, claras, de topos, negras, de colores, con dibujos e incluso hay medias que imitan a tatuajes (también tatuajes que imitan a medias). Por eso el continente es lo de menos. A mí, personalmente, las mejores medias son las van junto a la falda más corta. Si veo una conocida con pantalones me limito a mirar, un breve vistazo de media hora con el zoom a plena potencia y después vuelvo a lo que quiera que estuviese haciendo en ese momento. Pero si veo a esa misma persona con medias, comienzo a imaginar. Y ya saben ustedes lo que sucede cuando yo imagino... El poder de unas medias radica en que enseña sin enseñar de la misma manera que un político roba sin robar. Las mujeres, cuando visten ropa ajustada, despiertan mayor interés que cuando van vestidas con túnicas de colores. Lo ajustado, define y no hay nada más ajustado que unas medias. Las mujeres lo saben y por eso usan las medias. Que no les engañen diciendo que usan medias porque les apetece y porque Dios nuestro señor les ha dado unas piernas que lucir. Las mujeres usan medias para poder usar a los hombres.

Se de lo que hablo porque he robado cientos de medias y pantys a mis vecinas (y no soy atracador de bancos). Incluso en una ocasión me puse las medias de una vecina, unas maravillosas medias negras de medio muslo de encaje negro. Solamente un consejo: si quieren conservar la circulación en ambas piernas (y evitar que les corten alguna), pesan ustedes mas de 180 kilos y tienen los muslos de un elefante de circo, no intenten ponerse las medias de una joven de poco más de 50 kilos. Una cosa si que he de reconocer, estaba yo todo divino hasta que llegó la ambulancia, tan divino que uno de los camilleros me metió la lengua cuando me hacía el boca a boca para reanimarme y aprovechó tan trágico momento para deslizar discretamente su número de teléfono entre mis nalgas.

¿Sabían ustedes que hay pantys para hombres? Yo sí. Y no les recomiendo que lo vean. Aun menos que los vistan. Es como los pantalones cortos para las mujeres. Zapatero a tus zapatos, media a tus mujeres y pantalones cortos para los infantes de España. Por supuesto que entiendo que hayan hombres que quieran ponerse pantys pero yo también defiendo mi derecho a que no me guste y me parezca una perversión del tamaño de Bankia.

Medias de rejilla o de red, medias con costura, medias cubanas, medias caladas, medias de verano, medias térmicas, minimedias, medias antiembolias, medias con autosujeción, medias de encaje, pantimedia desnuda, pantimedia reforzada, pantimedias transparentes, pantimedia con punta desnuda, pantimedias sin puente de algodón (o sin escudete), pantimedia con punta reforzada, pantimedias sin costura, pantimedia con talón, pantimedia control de silueta, leggins, pantimedias de fantasía, pantimedias de descanso, polainas, leotardos o mallas. ¿Qué más da el tipo, la forma o el color? Dentro siempre habrá unas piernas de mujer. Eso es lo que más me gusta de las medias.




14/10/2014

La petite mort



Los franceses, esos señores que hablan raro y dedican la mayor parte de su vida a engordar los hígados de los patos, describen el orgasmo como “La petite mort" o lo que viene a ser lo mismo "la pequeña muerte". Esta definición tan romántica tiene en realidad una base científica porque "La petite mort" no se refiere al momento del orgasmo sino a los segundos después cuando (muchas mujeres) sufren una especie de pérdida de consciencia. Recientes estudios demuestran que inmediatamente después del orgasmo existe un estado imperceptible parecido a la muerte. La definición es perfecta entonces pero no por su base científica sino porque el orgasmo, efectivamente, es la muerte en vida.

Intentaré exponer (no lo conseguiré, aviso) mi teoría de que el orgasmo es ETA. Seguro que todos coincidimos en que el sexo es lo que mueve el mundo y el orgasmo, su culminación. El ser humano (sobre todo el masculino) dilapida horas, días, semanas, meses e incluso años, en enmarañados planes para conseguir acostarse con alguien que le arrebata la razón. Años de esfuerzo con una recompensa que consiste en milésimas de segundos de puro placer: el orgasmo. La definición de la RAE dice que el orgasmo es “la culminación del placer sexual”. Ahora argumentarán ustedes que este placer también está en la seducción o en los preliminares, no solo cuando cruzamos la meta. De acuerdo, aceptamos pulpo como animal de compañía. Ahora (es)cogen ustedes a un hombre, dejen que les seduzca, dejen que comience los preliminares e incluso permitan que el fornicio adquiera la dureza y el tiempo necesarios para que los cuerpos cavernosos erijan monumentales esculturas de carne. Poco después, justo cuando el tipo vaya a alcanzar el orgasmo cogen ustedes, se visten y se van… ¿Qué sucedería? Pues eso, un cabreo monumental y varios adjetivos hacia ustedes alguno de los cuales comenzaría por “calienta” y acabaría con “pollas”. Porque, al fin y al cabo, lo que nos obsesiona es el orgasmo, ese placer culpable que explota dentro de nosotros inyecta gasolina en nuestras venas e inflama nuestro cerebro. El resto son daños colaterales, una pérdida de tiempo solo comparable a lo que sucede en las películas de Isabel Coixet entre el título de la película y la palabra "fin".

¿Por qué existe entonces “La petite mort” si dura tan poco en comparación con el esfuerzo de conseguirla?  El orgasmo está diseñado para que exista la procreación, el engaño para que cientos de niños llenen los parques de nuestras ciudades. “La petite mort” es una sublime estafa que solo deja de funcionar cuando tomamos precauciones. Y aun y así, los parques continúan repletos de niños (y algún que otro señor con gabardina). Imaginen lo que sería el sexo sin un orgasmo. Pues eso. Como la cerveza sin alcohol. El juego de la seducción, los preliminares, el no poder desabrochar el sujetador, todo eso no es más que parte del engaño para hacernos creer que el auténtico placer durará el mismo tiempo. Pero tampoco.

No entraré ahora a contar los tipos de orgasmos que existen porque el catálogo es más diverso que el catálogo de pechos, penes, culos o pollas del que hemos hablado en anteriores días. La fijación del hombre porque su orgasmo sea propio de película pornográfica es legendaria, mientras el orgasmo femenino resulta menos espectacular en clave de ceremonia de apertura de unas olimpiadas. El hombre, en el sexo, siempre ha tenido un sentido del entretenimiento desacorde a sus capacidades. El orgasmo del hombre ha de ser comparable al de unos fuegos artificiales, una fuente luminosa o la tomatina de Buñol. Una explosión de placer que riegue todo cuanto se ponga por delante mientras un estadio de futbol aplaude enfervorizado. La mujer prefiere correrse para sus adentros, literalmente.

También existe el orgasmo solitario, u onanismo, que es uno de los mejores orgasmos porque no dependemos de nadie y además siempre está al alcance de nuestra mano. El tema es conseguir el orgasmo, sea en solitario, en pareja o en una orgía con jugadores del Real Madrid. Yo siempre he preferido tener los orgasmos solo pero eso es porque mis orgasmos en pareja siempre me han costado dinero y es que, ademas de ser desafortunado físicamente, soy catalán. Suerte que hay día del espectador en el club de carretera "The Venéreas Palace" los miércoles entre las diez de la noche y cuatro de la madrugada. El único inconveniente es que en el día del espectador de un club de carretera, otro fornica y tu eres un simple espectador. Parafraseando al filósofo hindú, "El pájaro quisiera ser nube. La nube, pájaro" que no tengo ni puta idea de lo que significa pero siempre queda bien poner una cita cuando hablas de masturbarte viendo a otros haciendo sexo.

Otro tema es fingir los orgasmos. ¿Se han dado cuenta de lo fácil que es fingir un orgasmo para una mujer y lo dificil que resulta para un hombre (a no ser que tenga leche condensada a mano)? El orgasmo, además de una trampa para el hombre, es una trampa que no siempre es correspondida. Aunque nosotros, los auténticos machos, creamos que si. He visto cosas que ustedes no creerían, atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser, he visto mujeres fingir orgasmos que merecerían un Oscar de Hollywood. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia ¿Por que lo hacen? Es sencillo, a la mujer no le preocupa que un hombre no tenga un orgasmo mientras que el hombre necesita que la mujer tenga el orgasmo. Cuestión de prioridades


Hace años conocí a una mujer llamada L. con la que tuve sexo (atendiendo a mi historia sexual y mental, también puede que fuese un sueño) que me solicitó, sin la menor educación y clavando sus uñas en mi pecho, que estacionase mi autobús del amor en el aparcamiento contiguo. Lo hice, por supuesto. En ese otro aparcamiento, aunque más pequeño y oscuro, se aparca mejor y no corres el peligro de embarazar a nadie a no ser que estés en la cama con una mujer del Opus Dei (que estas se embarazan por cualquier lado). De repente, esta mujer, alcanzó un orgasmo que me dejó estupefacto. ¿Por ahí también? Por fin entendí el porque había hombres que besaban a otros hombres. Fue uno de los momentos más gloriosos de mi vida. Más aún que cuando me concedieron el premio Nobel de La Paz (aunque creo que eso también fue ha sucedido solo en mi imaginación). Y es que parece que hay bastantes mujeres (y algunos hombres, aunque menos) que disfrutan jugando con el portón trasero del coche.

Si son ustedes hombres que no besan a otros hombres, la próxima vez que la mujer (dentro de la cual están) tenga un orgasmo, asegúrense de que es un orgasmo de verdad y "La petite mort" la visita durante unos segundos haciendo que ella pierda el sentido. Es el momento de salir corriendo... literalmente. Porque lo que viene después no se lo deseo ni al mas cursi de mis amigos porque un hombre de verdad nunca dice "te quiero" ni abraza a nadie que no sea a sus ex-compañeros de la mili.