"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

31 de mar. de 2015

Semana Santa (2): Carta abierta al Papa Francisco




Ayer mismo publiqué un post donde cuestionaba la religión católica como secta atractiva y también cuestionaba que la Semana Santa sea algo bueno más allá de los cuatro días de fiesta. Seamos sinceros, en pleno Siglo XXI en la época de la comunicación y la velocidad… ¿en serio la Iglesia Católica puede sobrevivir sin una buena campaña de marketing? Estoy convencido que si preguntásemos a los dulces infantes sobre el significado de la Semana Santa, no sabrán lo que significa más allá de sonreír por una semana entera sin colegio. Cierto es que la felicidad no necesita de motivos pero mi mensaje no va dirigido a los receptores sino al emisor.

Carta abierta al Papa Francisco
“Querido Papa de Roma. En primer lugar permítame una pregunta: ¿si usted es argentino porque dicen que es “de Roma”?  Ya me contestará a la vuelta. A lo que vamos, le escribo para hacerle llegar unas sugerencias para hacer más atractiva su secta. En primer lugar, las iglesias ganarían mucho con un tirador de cerveza junto al confesionario, también unos leds de colores, a lo largo de los bancos de madera con ceniceros (en eso ganarían a los bares). Si además cambian el maniquí ese de madera y lo sustituyen por una barra y una stripper, los feligreses no desviarían la vista del altar. Tampoco es mala idea que el cura, en vez de contar historias de miedo protagonizadas por viejunos, contase chistes de Arévalo. Total, se pasan ustedes toda la misa hablando de gangosos, cojos y mariquitas, pues al menos nos echamos unas risas. Tengan también en cuenta lo de los flyers, repartir publicidad en la puerta de las iglesias promocionando 2x1 o "la noche de los chupitos" es un gran reclamo. En cuanto al resto, si sustituyen las penitencias por una buena barbacoa con chuletones gigantes y lo del ayuno de Semana Santa se convirtiese en orgías, entonces ya ni le cuento. Sé que mis consejos quizás se alejen de los valores que representan su iglesia pero han de saber que sus valores están un poco alejados del siglo en que vivimos (unos 500 años de retraso, vamos). De nada y a seguir tan cachondo.”

pd. En efecto su santidad, he escrito "mariquitas" en vez de "homosexuales", es que si no los chistes de Arevalo no suenan tan bien.




30 de mar. de 2015

Semana Santa (1)




Ya tenemos de nuevo una Semana Santa encima nuestro (sobre todo si eres costalero). Ya es tradición que durante cada Semana Santa, en este blog, publique yo un texto bien apañadito sobre el tema. Lo reconozco, la semana santa me inspira, debe ser porque imagino que bajo esas túnicas y caperuzas del Ku Klux Klan hay señoras completamente desnudas que desean una penitencia a manos de un mártir gordo como yo.  No se me escandalicen, la genética masculina me lleva a imaginar que cualquier situación es buena para mujeres desnudas, sexo o cerveza. No saben la de veces que he intentado ligar en un funeral o durante una exploración proctológica. Por desgracia solo lo conseguí en la segunda situación.

Pero seamos claros, la Semana Santa solo mola por la primera parte, lo de "Semana", no porque sea "Santa". Semana de vacaciones, para ser más claros. Cuatro días seguidos son casi una semana de vacaciones. O eso dicen porque yo no trabajo. El que subscribe vive orgullosamente del subsidio de desempleo, subsidio de jubilación (de mi madre), subsidio de contención familiar, subsidio de familia numerosa y subsidio por minusvalía psíquica. Vivir del estado (de tu madre y de tu familia imaginaría) aunque parezca una suerte de engaño, al final resulta que la mejor y mas coherente manera de vivir. ¿O acaso el estado no vive de nosotros? Y vive muy bien, para ser sinceros.

La Iglesia Católica dice que durante la Semana Santa hay que ayunar en forma de hacer una sola comida fuerte al día  (el miércoles de ceniza y el viernes santo), también hay que guardar abstinencia, es decir, no comer carne durante todos los viernes de cuaresma. Y digo yo… ¿acaso creen que con esta programación tan atractiva conseguirán vender más entradas? ¿Imaginan ustedes una religión con cerveza gratis, sin pecados y con cinco días de fiesta a la semana? Arrasaría en todo el mundo, pues claro. Pero resulta que las religiones basan su atractivo en meter miedo y en las prohibiciones, con la promesa de una vida eterna mejor. ¿Pero por que no al revés? ¿Por qué no pegarnos unas buenas juegas en vida y pagarlo después de la muerte?

Estoy seriamente pensando en fundar la Iglesia del Gilipollismo. 



27 de mar. de 2015

Hacer el amor, fornicar, empotrar.




Como decía Hamlet en la obra Shakesperiana: “Hacer el amor, fornicar o empotrar, he aquí la cuestión (“Make love , fornication or embed. That is the question.”). El literato bardo ya se hacía tan significante pregunta a comienzos del siglo XVII, mucho antes de que cualquier tecnología nos confundiese en cuanto a los significados del sexo y mucho antes también que Freud se hiciese famoso gracias a las pajillas ajenas (y quizás alguna propia). 

¿Hacer el amor, fornicar o empotrar? Para contestar primero hay que entender la diferencia semántica. Tal análisis lingüista ya lo hacen esos señores y señoras que duermen en sillones con nombres de letras del abecedario, así que como alguien nos hizo el trabajo, acudamos al diccionario de la RAE 

Hacer el amor: Realizar el acto sexual.
Fornicar: Tener ayuntamiento o cópula carnal fuera del matrimonio
Empotrar: Incrustar(se) en algo, especialmente al chocar violentamente con ello.

¿Alguien se ha dado cuenta de lo curioso de la definición de "fornicio"? Según los académicos (de quienes no debemos fiarnos pues utilizan la lengua para divertimentos menores) la fornicación es el sexo fuera del matrimonio. En cambio hacer el amor no sucede exclusivamente en el aburrimiento del matrimonio sino también fuera de él (gracias a Dios). Respecto a la definición del empotre es más que suficiente y podemos verlo cualquier viernes de madrugada en cualquier aparcamiento o lavabo de cualquier discoteca.

Pero eso es lo que dicen los académicos. Ahora voy a ilustrarles a ustedes sobre el auténtico significado más allá de la simpleza semántica.

Hacer el amor: Realizar el acto sexual después de un innecesario cortejo, un innecesario gasto de tiempo y dinero, varias innecesarias conversaciones e innecesarias frases del estilo “me gustas” o “te quiero”.
Fornicar: Realizar el acto sexual de la manera más libre y natural sin dispendios previos de ningún tipo (a no ser que la meretriz nos haga pagar por adelantado)
Empotrar: Llegar, meter, mover repetitivamente e irse (también definición de sexo animal). Sin gastos superfluos ni pérdidas de tiempo.

Es decir, empotrar es la visión ecológica de fornicar o hacer el amor. No existen gastos innecesarios, no contaminamos la atmósfera y tampoco tenemos que decir “te quiero”.  El ideal del sudor compartido, vamos.

El mundo (el planeta, no el periódico) debería moverse por parámetros cercanos al empotre ya que, como en otros actos básicos del ser humano como beber, orinar o comer, el sexo es algo vital que no debería requerir de parafernalias excesivas. De acuerdo, el hecho vital de comer quizás lo hayamos complicado, seguramente alguien que lea esto tenga reservada mesa en “El Bulli” lo que demostraría que son completamente idiotas porque hace tiempo "El Bulli" cerró sus puertas con doble vuelta de llave.

En un estudio efectuado por mi mismo a pie de calle con una población de dos personas y media (en mi barrio hay muchos tullidos) los resultados estadísticos que se arrojan son sorprendentes. Por cierto ¿por que arrojamos los resultados con lo fácil que es dejarlos tranquilamente encima de una mesa? A lo que vamos: los resultados demuestran que mientras en la población femenina un gran número de mujeres prefiere hacer el amor (80%), menos mujeres prefieren el fornicio (15%) y muy pocas el empotre (5%). Nota del autor: si alguien conoce a ese 5% de mujeres que me diga quienes son. Respecto a la población masculina los que prefieren el empotre son mayoría (95%), los que se decantan por el fornicio son menos (5%) y los hombres que prefieren hacer el amor los he excluido de la encuesta porque para mí ni son hombres ni son nada.

Y hasta aquí llega este texto que espero les haya arrojado (ya estamos otra vez arrojando cosas) un poco de luz sobre estos conceptos que tantas veces confundimos. Aprovecho para recordar de nuevo lo mismo: a las mujeres que les guste el empotre aquí me tienen dispuesto a continuar esta encuesta en la cama más cercana. O en el parking. O en el descampado. O entre dos containers de reciclaje de vidrio. O en el ascensor. O en la sala de reuniones.





13 de mar. de 2015

La porque yo lo valgo

En mi incansable búsqueda del amor horizontal no tarificado, he conocido cientos de mujeres (incluso algún travieso) y puedo asegurar con orgullo que todas me rechazaron (excepto el travieso). No es que yo sea un tipo despreciable pero soy hombre y eso, a los ojos de la mayoría de las mujeres, me hace más despreciable que encantador. Cuando el machoi pretende encandilar a cualquier hembra, se ve obligado a desmontar todos los mitos que aseguran que en la búsqueda del amor, el hombre es un ser despreciable. Aclaremos algo, esta afirmación es erronea: el hombre no busca el amor. Mentimos para follar, sin más. El amor son daños colaterales que ham de ser evitados.

¿Pero como seducir con mentiras a una mujer a quien nada impresiona? Los hombres mentimos para impresionar porque creemos que impresionar nos llevará al follar. ¿A que somos básicos? Pues ustedes las mujeres siguen empeñadas en cambiar eso y en que seamos honestos. Son ustedes las que no aprenden nada. El hombre es despreciable porque es hombre, intentar cambiar eso sería como intentar que Belén Esteban se sacase el graduado escolar.

Conocí a “porque yo lo valgo” hace tres dias, ella era una mujer rondando los cincuenta, pelirroja y con un peinado al estilo príncipe de Beckelar que la hacía parecer un travesti perdido en un descampado. Vestía ropas que ocultaban casi todos sus encantos (si es que los tenía). Con esto quiero decir que la mujer podía ser simpática (que tampoco) pero guapa aun menos. 

Aunque deben saber ustedes que para creerse la mejor yegua del establo no tienes que ser la más lozana sino la que más corre.

 -Mira –comenzó ella blandiendo un gintonic frente a mi rostro- yo tengo la autoestima a la altura de los cohetes que se dirigen a la Luna. Soy una tía divertida, inteligente, guapa, capaz, con un gran trabajo, cariñosa. Soy la mejor tia que puedes conocer. Ni lo dudes.

Sus palabras sonaban razonablemente bien, eran las palabras propias de una persona segura de si misma que no necesita que los demás la halaguen. Pero había algo en ese discurso que no me cuadraba. Ni a mi ni ustedes ¿verdad?

 -Permíteme una pregunta, pelirroja –dije poniéndome en pie y dirigiéndome al resto del bar como si yo fuese el fiscal y ellos el jurado- Has dicho que en los últimos meses has tenido cincuenta citas a ciegas. ¿Es eso cierto?
 -Si –contestó ella desconcertada.
 -Entonces contesta pelirroja... ¿si eres tan maravillosa porque has necesitado cuarentainueve citas más con otras cuarentaineve víctimas?
 -Nadie me resulta interesesante.
 -O sea. La culpa siempre es de los demás... Pero veamos: tu pelo parece una ardilla muerta que se te ha caído en la cabeza, vistes como si acabases de salir de un todo a cien con ropa cinco tallas mas grandede lo que necesitas, te faltan la mitad de los dientes y eres más fea que un frigorífico por detrás.. Además, eres una soberbia, solo te escuchas a ti misma y desde que nos hemos conocido solo haces que hablar de tu trabajo. Cosas todas, incluido tu peinado, que me resultan tan atrayentes como un gato atropellado en una noche de lluvia.
 -Tú tampoco eres una maravilla.
 -Pero yo no me vendo. Yo soy consciente de lo lamentable que soy y no pretendo vender mi Ferrari cuando en realidad conduzco una oxidada bicicleta infantil.
 -Que poco te quieres –dijo ella dando un último trago al gintonic.
 -Existe una gran diferencia entre ser realista y quererse poco. Es una diferencia tan abismal como creerte la pieza más cara de la joyería cuando en realidad eres un par de bragas de rebajas en un centro comercial abandonado.
 -¿Tratas así a todas las mujeres?
 -No, solo a las lerdas como tú.

Evidentemente no volví a ver a la “porque yo lo valgo”. Tampoco voy llorando por las esquinas por ello. Mujeres hay muchas, casi tantas como bares. Mi vida puede que no sea todo lo feliz que podría pero al menos no me engaño pensando que soy Cristiano Ronaldo y, sobre todo, no pretendo que el Real Madrid me fiche por cientos de millones.

Mi regate no es tan bueno. Queda demostrado.




8 de mar. de 2015

Año de elecciones




Iba a comenzar este texto enumerando, como en cadas elecciones, los partidos políticos a los que podemos votar para regalarles mi sabia opinión sobre ellos pero si ustedes no me ayudan a conseguir hembra con la que yacer (sin intercambio monetario) yo no pienso ayudarles a ustedes a decidirse por el político menos tonto. Mis consejos se basan exclusivamente en el desconocimiento de la realidad y en el egoísmo (virtudes de cualquier buen político). Yo tiro la piedra y escondo el pene.

Este año es excepcional pues cohabitan variadas elecciones (municipales, generales, autonómicas y europeas) además de elecciones a la comunidad de vecinos e involuntarias elecciones matutitas.


Lo primero que hay que saber antes de votar es si son ustedes de derechas, de izquierdas o de centro. Si la respuesta es que son de centro entonces mejor se abstengan de votar porque hace años que el centro solo existe en el sistema solar y en las alineaciones del fútbol. Si, por otro lado, no saben ustedes a que tendencia política pertenecen piensen en que parte de la cama duermen… ¿Derecha o izquierda? A continuación échense una siesta, cuando despierten miren su cuenta corriente, si tienen mucho dinero son de derechas. Si sólo tienen deudas son de izquierdas. La misma regla puede aplicarse al  desodorante o la cilindrada del coche.

Una vez que sabemos si somos de derechas o izquierdas ya tenemos acotados los partidos a los que votar, excepto si quieren ustedes votar a UPyD o a Ciudadanos que esos son de izquierdas o de derechas dependiendo de donde sople el viento. Por cierto, cuando el viento sopla desde Alemania todos son de derechas, incluso los de Podemos.



Después de saber si son ustedes de derechas o de izquierdas deben decidir si quieren seguir fomentando el bipartidismo o no. Yo personalmente soy contrario al bipartidismo porque el sexo convencional me aburre. El cultivo del champiñón también es una buena opción de vida y una excelente opción política.  Sepan ustedes que en la región de Alsacia en unas elecciones locales en 1997 el Partido por la Liberación del Champiñón Alsaciano (Partei für die Befreiung Mushroom Elsässer) obtuvo tres votos.

El problema radica entonces si quieren votar a izquierdas y no quieren el bipartidismo porque entonced sucede qud tendrán ustedes a su disposición tal número de partidos políticos como números de la lotería de navidad. E igual oportunidad de acertar. A saber, diferentes partidos de la izquierda tradicional (o moderada), partidos de izquierdas verdes, partidos de izquierda alternativa, troskistas, comunistas y finalmente Izquierda Unida (que ni ellos mismos saben quienes son).


Al final, después de tanta soplapollez, la gente resulta que vota por si le cae bien o mal quien encabeza las listas. El de la coleta, el cobarde del televisor , el chuloputas, el abogado, la que huye de los policías de movilidad, el corrupto, la egocéntrica sin programa, etc. La variedad es tan grande como un circo de esos de frikis con la mujer barbuda, el hombre bala, las siamesas y el increíble presidente plasma.

Y es que al final, como con las personas susceptibles de fornicar un viernes por la noche a las cinco de la mañana cuando cierran la discoteca, siempre elegimos a la menos mala. Aunque todas esas personas y a esas horas, como los políticos, son restos de saldo.


Les he dicho que les iba a ayudar a votar. Pues no. Es imposible ayudar a eso. La única solución a todo este embrollo que se me ocurre es coger unas latas de gasolina y un mechero. La alpaca de los trajes de los políticos arden de maravilla. Eso y cultivar el champiñón alsaciano. 

A discreción.