"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

24 de ene. de 2015

¿Qué es la puta felicidad? (Paulo Coelho ridiculous style)




El otro día cometí el grave error de ir al cine a ver una película que no era porno, creo que la última vez que hice algo parecido sucedió en 1978 con “Superman”, tenía yo doce años y en ese mismo momento tomé la firme decisión de no volver al cine si en la pantalla habían hombres enfundados en mallas en vez de tetas de mujer. Mi siguiente paso fueron las salas “S”, luego “X” y finalmente porno en Internet. Supongo que si “Superman” hubiese tenido tetas no sería yo un pornoadicto. Por desgracia estrenaron “Supergirl” seis años mas tarde cuando yo había abandonado las salas convencionales.  A lo que íbamos, el otro día fui al cine porque me había tocado una entrada en un concurso que hacen cada año entre los usuarios de pastillas contra la disfunción eréctil. No recuerdo el titulo de la película, era algo así como “Héctor en busca de la puñetera felicidad” o  “Héctor y el secreto del unicornio” o que se yo. La película una mierda, claro y además no habían tetas (solo algún culo de perfil) con lo que se confirma mi teoría que el cine dejó de ser cine cuando dejaron de proyectar en los años 60 aquellos sensacionales documentales suecos sobre el nudismo. ¿Por qué hablo de una mierda de película? Pues porque  en ella se contaba la historia de un tipo corriente al que su  vida le cambiaba por completo con una sola pregunta salida de su boca “¿Eres feliz?”. Salí yo del cine adormilado y con agujetas (las butacas no están diseñadas para gordos) mientras en mi mente solo rondaba una pregunta… ¿Soy feliz? Supongo que la respuesta a eso es imposible porque cada persona tenemos una medida diferente. Supongo que para el niño de una favela brasileña, jugar en un equipo de futbol es la máxima felicidad a la que puede aspirar mientras que para un jugador profesional de futbol, follarse a diez top models en una noche es la máxima felicidad a la que puede aspirar. 



En otro momento de la película, un personaje adinerado se lleva al protagonista por cientos de lugares caros y finalmente dice “¿Quién dice que el dinero no da la felicidad?” a lo que el protagonista la vuelve a preguntar si es feliz y el adinerado no sabe que contestar. Resumen: tenerlo todo no te hace feliz, aspirar a tenerlo si. Yo no aspiro a jugar en un equipo profesional de fútbol pero sí que aspiro a follarme a diez top models en la misma noche. Pero también soy consciente que nunca podré aspirar a ambas cosas. Así pues, quizás debería delimitar mi felicidad en aquello a lo que si puedo aspirar. Puedo aspirar a beberme diez cervezas en el bar, puedo aspirar a que ustedes (amables lectores) me lean, puedo aspirar a que algún día alguna mujer borracha me robe un beso en un bar del barrio chino. ¿Seré feliz con todo eso? Puede que sí, pero ahora que lo pienso, tampoco es la máxima de mi felicidad. Solamente parecería feliz (o sería feliz a tiempo parcial). Resumen: has de ser realista en tu búsqueda de la felicidad e ir un poco más allá. Intentémoslo: yo sería feliz conduciendo un deportivo por la costa junto a una despampanante rubia o sería feliz en el palco privado de un estadio de fútbol bebiendo champagne francés. ¿Sería así feliz? Supongo que si… ¿Puedo conseguirlo? Quizás, quien sabe… ¿Es ese el ideal de felicidad que quiero? Supongo que sí, soy hombre y me han educado para entender la felicidad en términos de  sexo, dinero y poder. No entiendo de sentimientos ni de moral ni de solidaridad. Para mí la felicidad es lo mismo que para Bárcenas un sobre.



¿Son ustedes felices? Pero no... la pregunta no debería ser esa… no. La pregunta debería ser: ¿Pueden ustedes ser mas felices? Tampoco. Quizás la pregunta es tan simple como “¿Qué desean ustedes?” aunque esa pregunta la hacen a diario los camareros en todos los restaurantes y no siempre acaban los comensales completamente felices. De hecho, la última vez que me preguntaron eso acabé con una gastroenteritis que me duró tres días, supongo que debería haber desconfiado de un restaurante donde había más cucarachas que comensales. Sucede como en una discoteca a las tres de la mañana, necesitamos una buena pregunta para conseguir una buena respuesta. De acuerdo, seré pragmático. ¿Que significa la felicidad para ustedes? Este es mi reto: solo necesito una frase a modo de respuesta y, por favor, huyan de eso de salud, amor y tonterias evidentes. Seamos realistas y que no parezca esto el día del sorteo del niño. Mi idea es unir todas las respuestas para hacer un nuevo texto que pueda competir con Paulo Coehlo en la búsqueda de la fórmula mágica que me haga vender libros y aflojar las bragas de la población femenina. Eso si que me haría realmente feliz.

Mi turno: Para mí la felicidad sería saber que le hace feliz a la gente normal y buscar exactamente lo contrario.

Su turno queridos y queridas...



17 de ene. de 2015

Je Suis Los Chunguitos

Esta semana han expulsado de GH VIP a Los Chunguitos por comentarios homofobos y racistas. En primer lugar toda mi solidaridad para ellos quienes no tienen culpa de su incultura ni su cazurrismo latente No creo que sean homofobos ni racistas, simplemente actúan desde lo que (des)conocen y por desgracia, se ha demostrado que conocen bien poco. Sus comentarios han ido desde que prefieren tener antes un hijo deforme o con una enfermedad que maricón, cuando vieron entrar al concursante de color dijeron que era un mono en la selva, tambien aseguraron que en una ocasión abandonaron un perro en una gasolinera.¡A la hoguera con ellos! Con ellos y con medio país, si es que hay que quemar a alguien por eso... Pero lo que mas me molesta no han sido sus comentarios,  lo que más me molesta es que creamos que hay que expulsar a Los Chunguitos de GH VIP porque son un mal ejemplo. No son un mal ejemplo, son simplemente un ejemplo de una parte de nuestra sociedad. ¿Acaso Telecinco en su enésimo ataque de soberbia no han dicho que GH era un experimento que refleja la sociedad que vivimos? ¿Pues entonces a que viene esa tontería de expulsarles?  ¿Un mal ejemplo para quien? ¿Es GH un programa educativo o destinado a los niños? Y si lo es... ¿Por qué hicieron entrar al concursante de color completamente desnudo y lo enfrentaron a un personaje abiertamente homosexual (Victor Sandoval)? ¿Qué pretendían mostrar o a quien pretendían educar? Fue Telencinco, con esa acción, quien pretendía usar los tópicos racistas y homófobos a ver si explotaba la bombita en algún lado... y explotó.


A Telecinco no le molesta un negro en pelotas (es lo mas normal del mundo en nuestra sociedad ¿no?),  tampoco le molesta que estén hablando de quien se ha follado a quien, no le molesta que se insulten ni se peleen, no le molesta que se hagan dulces alusiones a la homosexualidad ni le molesta que se llamen maríquitas a los maricones. Porque ellos, en su infinita sabiduría, son quienes deciden sobre el bien o sobre el mal. Claro... es su chiringuito ¿no? 

Yo mismo, en este blog he hecho humor sobre negros y maricones. Si señor: negros y maricones. No "gente de color" ni "homosexuales". El humor tiene eso, hay que saber ridiculizar ciertas actitudes y hacer que la gente llegue a la reflexión a través de la risa. ¿A alguien le ha molestado mi humor racista o homófobo? Nunca nadie me lo ha echado en cara, quizás porque entendían que era humor y a nadie la ha molestado. Y es por un motivo parecido por el que a mi no me molestan las declaraciones de Los Chunguitos porque las entiendo su contexto y de quien vienen. Me molestaría de otra gente en otra situacion, eso si. Pero lo que realmente me molesta es la hipocresía de gentuza que se cree mejor que un pobre inculto. 



14 de ene. de 2015

Reir es pecado



No hace falta explicar que ha sucedió en Paris la semana pasada. Para quien lo desconozca, sucedió que unos anormales (ni terroristas ni integristas… simplemente anormales) asesinaron de manera cobarde a varias personas y lo hicieron en nombre de alguien a quien ni tan siquiera conocen. 

Anormales los hay en todos lados actuando en nombre de cualquier excusa válida para dejar suelta toda la rabia que alguien se encarga de alimentar pacientemente durante años. Eso siempre ha sucedido y siempre sucederá y deberemos acostumbrarnos a ello.

Pero resulta que los asesinados eran (en su mayoría) humoristas. Usar el humor contra algo que no te gusta es la manera más inocente de enfrentarte a alguien. Puedes reírte de alguien porque no te gustan sus ideas, sus actos o su peinado. ¿Qué más da? Estamos hablando de humor y el humor siempre es inocuo excepto para aquellos que carecen de sentido del humor.

Iba a escribir la semana pasada, inmediatamente después de los hechos, sobre esos anormales que asesinaron a unas personas en París pero no lo hice. Hay gente que, en caliente, escribe mucho mejor que yo. Lo han hecho de todas las formas posibles, con textos, fotomontajes o dibujos.Todos lo han hecho de manera maravillosa, bravo por ellos. Bravo por combatir la anormalidad con inteligencia.

Yo no me considero un gran humorista, solo una persona con un gran sentido del humor. Tampoco soy un valiente, para mí es muy fácil poner una caricatura de Mahoma en este blog porque nadie sabe quién soy. 

Los humoristas de Charlie Hebdo asesinados la semana pasada tenían un gran sentido del humor y lo hacían a cara descubierta. Pero su valentía no radica en asumir el riesgo propio sino en que asumían también el riesgo en nombre de quienes les leían (nosotros). Y han pagado con su vida la osadía de hacer reír a los demás. ¿Que no os gustaba su humor? Pues no os riais, simplemente. Pero eso no resta mérito a lo que hacían.

No hablaré de libertad de expresión porque eso es algo que no me importa demasiado. Siempre vendrá un tonto a decirme sobre lo que no debo o no puedo hacer humor y siempre le contestaré lo mismo: si no te gusta, no te rías. Nuestra libertad en hacer humor es la libertad de los demás en no reírse o no leernos. Poner limites a la libertad de expresión en el humor es algo que carece de todo sentido... y si algo no tiene limites o bien no existe o es el bañador de Falete.

Ir más allá, asesinar porque no te gusta el humor que hago, no tiene nada que ver con la libertad de expresión sino con que tu eres un anormal.


2 de ene. de 2015

Observar, aprender y equivocarse




Estoy sentado en la terraza de un bar, cualquier bar, el lugar nunca ha sido importante porque lo importante es lo que hay alrededor de ese bar. Las personas, los pájaros, los papeles que arrastra el viento, todo es siempre lo mismo, estés donde estés que estés sentado. Me gusta observar sin más, observar los zapatos que lleva la gente o la caprichosa figura de las farolas de la calle. Me gusta observar los cinturones que ciñen el estómago de las mujeres o cuantas personas hay dentro de los coches que circulan al otro lado de la calle. Veo a esos pasajeros e imagino donde irán, o qué relación hay entre ellos. ¿Será amigos? ¿Amantes? ¿Familia? ¿Compañeros de trabajo? Observo los perros e intento entender que trivialidades llaman su atención de repente. Observo las cuidadas uñas de los pies de las mujeres o los calcetines de los ejecutivos que se dirigen a toda prisa a sus trabajos, con el resuello como único diálogo. Observo las gotas que se acumulan de repente en la parte exterior de la cerveza que estoy bebiendo y comienzo a girarla para ver como el sol de la mañana dibuja un arco iris en su superficie. Observo una fuente de agua y como algunos vagabundos se arremolinan alrededor, han aparcado sus carros repletos de cartones y se lavan los pies con el agua de la fuente. Bebo un trago de mi cerveza y las gotas se deslizan por el borde de la botella, lentamente, de manera casi sensual, hasta caer al suelo. Algunas gotas han caído en mis pantalones y la mancha de agua se agranda a medida que la gota muere. Vuelvo a observar a la gente que camina por la calle, me gusta imaginar también a donde van. Observo con detalle la ropa que llevan e imagino si siempre visten así o solo hoy por algún motivo. 

Entonces la veo a ella, es una mujer de edad indefinida, vestida de blanco, camina lentamente, unas grandes gafas de sol cubren su mirada. Es rubia, muy hermosa. ¿Me estará mirando ella a mí? Sus tobillos, como sus brazos, son delgados. Sus movimientos son elegantes, parece no tener prisa por ir a ningún sitio lo que la hace aun más atractiva.

La mujer toma asiento en la mesa junto a la mía. Me mira y sonríe. Enciende un cigarrillo con movimientos descaradamente lentos, elegantes.

-Buenos días –digo.
-Buenos días –responde ella.

El día no puede comenzar mejor. Una mujer sentada a mi lado. ¿Buenos días? De eso nada, un día magnifico, a juzgar por como ha comenzado.

 -Me gusta observar a la gente –digo de manera casual, como quien habla consigo mismo.
 -A mi también, no solo a la gente sino a las cosas porque...
 -¿Follamos? –pregunto de inmediato sin dejarla acabar la frase.

La mujer se levanta y se marcha rápidamente de allí. Quizás me ha echado una mirada furiosa pero sus gafas de sol me han impedido comprobarlo.

Me gusta beber cerveza desde primera hora de la mañana y observar a la gente, pero la paciencia nunca ha sido mi fuerte. Solo soy un completo gilipollas y eso no va a cambiar aunque estemos al comienzo de un nuevo año.


1 de ene. de 2015

Feliz 2015



Cuando comienza el año, nos empeñamos en confeccionar una lista de las cosas que creemos que nos ayudarán a ser mejores... pero que nunca nos harán ser mejores (porque nunca las vamos a cumplir). Y eso no es ninguna desgracia. Nosotros mismos somos ese cúmulo de cosas que, puestas en línea, conforman el dibujo de cuanto querríamos ser. Para arreglar el coche primero hay que saber que está roto y cuando llega el momento de ser mecánicos de nuestras vidas creemos conducir un Ferrari ultimo modelo. Pero no. Cuando uno hace un retrato de si mismo ha de ser coherente y ponerlo todo encima de la mesa, lo bueno y lo malo, porque si no la línea se convierte en algo intermitente y el dibujo en incompleto. Y no ha de pretender cambiar todo lo malo, por mucho que le disguste o por muchas ofertas que recibamos del gimnasio. Somos lo que somos.

Yo soy mentiroso, me gusta la cerveza sin medida, soy infiel aunque no tengo a quien serlo, no me gusto (ni gusto a los demás), me follo todo lo que se me pone por delante sin importarme qué relación tiene conmigo ni las consecuencias (aunque por desgracia nunca follo con lo que tampoco hay consecuencias), soy un vago, soy el peor amigo que nadie puede tener, soy un histérico y soy un cobarde de proporciones épicas.

Lo más lógico sería pegarme ahora mismo un tiro en la cabeza, como a un caballo de carreras al que se le ha roto una pata. Pero tampoco. El mundo necesita gente como yo, gente despreciable en proporciones tan descomunales que nos haga plantearnos si la segregación es necesaria. El mundo necesita gente como yo para que los pecados de los demás sigan siendo veniales en comparación al resto. El mundo necesita guerras para entender la paz, necesita dolor para entender el placer y necesita telecinco para saber lo que no ha de ver. En un mundo de infinitos colores, el blanco y negro siempre aclara las cosas, sobre todo a los cortos de vista.

Así soy yo, lo peor. ¿Son capaces ustedes de hacer lo mismo? Soy un completo gilipollas.

Feliz 2015.