"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

30 dic. 2014

Estilismo para la noche de fin de año

¿No saben ustedes que lucir en la noche de fin de año? ¡No se preocupen! Como siempre y haciendo gala de mi frustrado espíritu fashion blogger, voy a proceder a regalarles unos cuantos consejos para vestir adecuadamente en esta noche tan especial...

Lo primero es la ropa interior. Esa tontería de que hay que llevar algo rojo es simplemente eso: una tontería. Durante la noche de fin de año se bebe a raudales, la gente está eufórica y hay emoción no contenida. Así pues, olvídense de la ropa interior roja, aun mejor, olvídense de la ropa interior. Ir sin ropa interior nos libera al mismo tiempo que nos ahorra problemas en el momento del primer polvorón del año. Tiempo y dinero. ¿Para que diablos comprar lencería roja de prostituta que vale un pastón pero solamente utilizaremos una vez al año?

Para quien no lo sepa, en la Edad Media, durante los fríos inviernos, se consideraba que vestir ropajes rojos (en contraste con el blanco de la nieve) daba buena suerte a quien los llevaba. No obstante, también se asociaba el rojo al demonio y la brujería con lo que los colores rojos fueron prohibidos por la iglesia. Y de ahí que todos, para tener buena suerte en fin de año, llevasen ropa roja escondida bajo la otra ropa. Exacto: la perfecta definición de "ropa interior".

Una vez solucionado el tema de la ropa interior, vayamos a por los complementos. Puede parecer que lo más adecuado sean unos lustrosos zapatos para ellos y tacones para ellas. Pues no. Se supone que vamos a estar bailando toda la noche... ¿no? Cangrejeras para todos. Las cangrejeras son cómodas, aguantan cualquier liquido o cristal que haya caído al suelo y son de goma. ¿Que son feas? En la noche de fin de año miramos escotes y paquetes, nunca los pies. 


Respecto a sombreros, pañuelos, pulseras o relojes... olviden ustedes todo eso. Solo estorban. Lo único que necesitan son gomas. Para ellas una goma de pollo en la muñeca para recogerse el pelo y para ellos una gomita de esas que impiden dejar embarazadas a las que llevan gomitas de pollo en la muñeca. Y no me sean tiquismiquis, gomas de pollo y condones los hay de todas formas y colores para combinar con la ropa.


Respecto a la ropa, seamos educados y vayamos primero a como deben vestir ellos. He optado para los hombres por unos divinos calcetines gruesos de tenis (para salvar nuestros esplendidos tobillos de las hebillas metálicas de las cangrejeras), después escogí unos pantalones de chándal porque son cómodos y aguantan perfectamente el sudor y los movimientos de baile (ademas de no pasar nunca de moda). Respecto al tronco superior, son muy mucho cuquitendencia  las camisetas de los chinos por baratas, llamativas y de algodón fresquito. Siempre es buena idea lucir alguna camiseta divertida, yo he escogido para este fin de año esta cucada de "Mariscos Recio". 


No obstante, si ustedes son reacios a este tipo de look por considerarlo demasiado moderno y/o atrevido, entonces ustedes escoger cualquiera de los looks que acostumbra a lucir Jaime De Marichalar con lo que nos aseguramos ir a la última en la noche de fin de año y echarnos unas risas con los amigos (o mejor dicho, que ellos se echen unas risas a nuestra costa). Al fin y al cabo, celebrar la llegada de un nuevo año con unas risas, siempre es bueno.


Respecto al estilismo de ellas recomiendo encarecidamente minifaldas y camisetas de rejilla que permitan transpirar a los pechos desnudos y el marisco fresco. Puede que no sean tendencia pero yo soy hombre y sueño con que todas las mujeres vayan vestidas así en la noche de fin de año. Incluso las que nunca deberían ir vestidas así.


No obstante, si ustedes consideran que lucir este look sin ropa interior es demasiado atrevido (¡cobardes!), también les ofrezco a continuación alguna de las alternativas que pueden utilizar para asegurar que van ustedes a la ultima en la noche de fin de año y que conseguirán llamar la atención de los hombres que las rodean (e incluso sacarse unos cuantos euros extra).


Y recuerden siempre, en fin de año lo importante no es la ropa que llevas sino quien te quita esa ropa.




28 dic. 2014

El baile lo carga el diablo

Hay quienes aseguran que para estar sano hay que hacer ejercicio, caminar o ir en bicicleta, nadar o hacer yoga. Cualquier cosa para evitar quedarse sentado en el sofá repasando todos los canales de la TDT como en un bucle infinito. Lo mas curioso de todo esto es que en la lista de ejercicios olvidan dos de los mas completos: el fornicio y el baile. Dicen los que saben que en una sesión de fornicio de veinte minutos, el afortunado consume alrededor de 500 calorías mientras que en veinte minutos de baile consumimos alrededor de 125 calorías. O sea, que salir un viernes por la noche a bailar y a conocer a alguien con quien despertar el sábado por la mañana es una de las combinaciones mas sanas que existen. 

¿A que viene todo esto? Es simple... ¿recuerdan ustedes lo que les conté de un amigo que se cree enamorado de su compañera de trabajo? Pues resulta que el pasado viernes por la noche mi amigo tenía la cena de navidad de la empresa que implicaba acabar en una discoteca donde intentar hacer el ejercicio mas completo que existe. Baile vertical +  danza horizontal, en efecto. Pero resulta que mi amigo, además de tonto, es tonto. Y además de ser muy tonto, no sabe bailar. ¿Cómo seducir entonces a la compañera de trabajo? La solución es simple: clases de baile by gilipollas. 

Lo primero que tuve que hacer es, cual pretty woman, llevarme a mi amigo de compras para actualizar su indumentaria. El tipo me dijo que salía de juerga por las noches con unos tejanos y una camiseta de algodón. ¿En que coño piensa la gente cuando se visten así? ¿No han visto "Fiebre del Sábado Noche"?. Fuimos a la tienda de los chinos y allí compramos unos pantalones de campana de color plateado, tergal 100%. Después una camisa abierta de cuello setentero con estampados hawaianos. Para rematar la faena compramos unos zapatos de imitación de charol. Todo por 17 euros. Para que después digan que ir elegante es caro. De acuerdo, puede que mi amigo fuese a pasar un poco de calor con tanto tergal, pero estoy convencido que la visión de un hombre sudoroso es algo que despierta los mas bajos instintos de cualquier hembra que se precise. El siguiente paso consistía en aprender a bailar y en eso soy un maestro. Puede que sea gordo y feo, puede que sea gilipollas y machista, puede que el aliento me huela y solo tenga pelos en las orejas. Pero se bailar. Y eso es mucho mas de lo que cualquiera de ustedes puede decir. 

Para bailar bien simplemente hay que aprender cuatro pasos que consiste en aguantar el vaso de tubo y no moverse de la baldosa de 60x60. El resto sale solo. Simplemente hay que mover rítmicamente los pies suene la música que suene (el género o el ritmo es lo de menos), y mientras movemos los pies sin salirnos de la baldosa e intentamos que el gintonic no desborde el vaso de tubo, hay que mover la cabeza arriba y abajo mientras con la mano libre apuntamos al techo como contando pájaros invisibles con la punta del dedo. Eso es bailar y si mi amigo conseguía bailar así, sus movimientos serían la llave que abría el corazón de su enamorada. 

Por desgracia (para él) los planes no salen siempre como uno ha imaginado. En realidad NUNCA salen como uno ha imaginado porque, en efecto, la compañera de trabajo no se enamoró de la danza de apareamiento de mi amigo. Es mas, la susodicha acabo la cena de Navidad en la cama con el jefe de personal, revisando la contabilidad y colgando la ropa interior de la lámpara.

Moraleja: por muy bien que bailes siempre habrá alguien más poderoso que tú.


24 dic. 2014

Elogio de la navidad


"Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, sácate el refajo María que te voy a empotrar..." 

De acuerdo, puede que el villancico no dijese exactamente eso, pero eso es lo que todos pensamos. Y cuando hablamos de "María" nos referimos a nuestra cuñada, la amiga de nuestra mujer o la vecina del tercero. Porque, queridos amigos, la Navidad es ese momento por excelencia para la infidelidad en nuestro circulo mas intimo. ¿Quien no ha deseado meterse bajo el jersey de su cuñada o dentro de los pantalones de su cuñado durante la euforia alcohólica de las celebraciones navideñas? Vamos a besarnos todos, puede que durante el resto del año no nos hablemos, nos critiquemos e incluso nos peleemos. Pero olvidemos eso durante la noche en que ellos se visten como oficinistas y ellas como prostitutas. Vamos a hacer ver que la Navidad sea la celebración del buenrollismo. Y claro, pasa lo que pasa. Que el roce (y el alcohol) hace el cariño.

Este elogio de la Navidad va para que durante la cena os quitéis los sostenes y los calzoncillos, seáis libres, os morreéis con la abuela (ojo con la dentadura  y bailéis una lasciva lambada con un familiar de vuestro mismo sexo (a poder ser, mayor de edad). Buscamos desesperadamente la felicidad en Navidad y lo hacemos encorsetados en una convenciones y unas convicciones que nada ayudan a la felicidad. Follad entre vosotros e intentad hacerlo con alguien con quien no lo hayáis hecho antes.

Regalad vibradores a ellas y películas porno a ellos. Llenad el estofado de Navidad de marihuana. Escuchad trash-metal en vez de villancicos. Bebed todo lo que podáis hasta que no sepáis ni donde habéis aparcado el coche.

Muchas personas, cuando llega la noche de Navidad, sacan esa vena sentimentaloide de película de sábado por la tarde y comienzan a recordar a los que ya no están. Pues debéis saber una cosa, los que nos han dejado, si viesen nuestras cenas de navidad, volverían a dejarnos una y otra vez. Vivimos la navidad dentro de unos estándares que nada tiene que ver con lo que realmente deseamos. Si queremos tocarle las tetas a nuestra cuñada la noche de navidad... ¿por que nuestra cuñada nos regala unos calcetines de los chinos que dentro de tres semanas se habrán roto?

Desde esta humilde tribuna y con el eterno tono de cabreo de Pablo Iglesias, os invito a todos a que reconvirtamos nuestras navidades en una orgia de sexo y alcohol donde, una noche al año, todo vale. ¡Vamos compañeros! ¡Acabemos con la casta navideña que nos ha oprimido durante tantos y tantos años! 

Y ahora, si me permitís, abandono este mitin por unos minutos que se me están quemando las galletas de jengibre que tengo en el horno y aun tengo que preparar la mesa de navidad y buscar el cassete de villancicos. No... no me mireis asi... yo ceno solo. Quienes teneis que aprovechar para follar sois vosotros que tenis cuñados y amigos. Yo voy a ponerme el video de "¡Que bello es vivir!" y a abrir una botella bien fria de sidra El Gaitero.

¡Feliz Navidad!


10 dic. 2014

Más apalabrados



¿Sabían ustedes que el arma virtual más poderosa para ligar no son esas páginas de contactos ni tampoco Facebook ni aun menos los anuncios por palabras? En Internet existe un arma de seducción infalible y poderosa llamada “Apalabrados”. Yo, a estas alturas de la vida, ya había conocido el juego e incluso había escrito un texto sobre "Apalabrados" en este mismo blog, pero me cansé de poner las dichosas letritas en orden pues me parece más reconfortante gastar mis horas de asueto leyendo a Schopenhauer y viendo porno gonzo que jugando a encajar letras con un desconocido. Hasta que un amigo me dijo que donde hay un desconocido también hay una desconocida y que, con cierta paciencia y un buen diccionario se puede conseguir fornicio. ¿Un diccionario? ¿Eso qué es? Recuerdo hace años haber visto alguno en casa de mis padres. Al final encontré uno en casa de un amigo y descubrí que un diccionario es un libro donde las frases, en vez de contar una historia, cuentan palabras ordenadas alfabéticamente. Palabras… apalabrados.

Mi amigo era un puto genio.

Lo siguiente fue instalar el maldito juego en mi móvil, apenas tarde dos semanas en descubrir que en el teléfono fijo de casa no se puede instalar así que cuando me hice con un smartphone y lo tuve instalado, comencé a lanzar partidas al azar hasta que en una apareció la foto de una hermosa rubia. A por ella. El problema es que la rubia no hacía honor a su color de pelo y ganó la partida antes de que yo pudiese poner más que dos monosílabos. “Eh” y “Uh”. Mi primera partida después de tantos años y parecía un simio tras recibir tres dardos narcotizantes. Y lo peor de todo es que en las siguientes partidas, las mujeres con las que jugaba no contestaban a los chats que yo les enviaba dentro del juego con frases de manual del seductor como “en vez de donar tu cuerpo a la ciencia, dónamelo a mi “ o “las rebajas han acabado, pero por ti me vendo barato“.

-No están para chatear contigo, quieren jugar y distraerse, solo eso -me dijo mi amigo.
-¿Si no quieren chatear como conseguiré ligar con alguna?
-¿Tu eres gilipollas?
-En efecto… Fernando, para servirle a usted.
-Es un juego con letras… utiliza las letras.

Mi amigo continuaba siendo un puto genio. Las letras...

En mi siguiente partida utilicé hábilmente las 7 malditas letras del juego para componer alguna palabra seductora. Solo conseguí colocar “pez”, “silla” y “cafe”. Tampoco funcionó lo cual confirma que ni los peces ni las sillas ni el café son elementos afrodisíacos. Y además perdí la partida. Algo no acababa de funcionar así que volví a reclamar la sabiduría popular de mi amigo.

-¡Para qué diablos te dije que buscases un diccionario, gilipollas! –protestó mi amigo al día siguiente.
-En efecto… Fernando, para servirle a usted.

Claro, el maldito diccionario. Lo recuperé de debajo de una de las patas de mi mesa que siempre cojea y lo utilicé para la siguiente partida. Después de varios intentos conseguí colar la palabra “bonita” pero la mujer contraataco con “tonto” a lo que reploque con la palabra “tocar” y ella ganó la partida con “viejo”.Quizás había perdido pero al menos le estaba cogiendo el truco al tema. Claro, ligar con las palabras del maldito juego…el siguiente paso consistía en escoger las palabras adecuadamente olvidando el juego en si aunque pronto descubrí que también me gustaba jugar.

Después de 245 partidas consecutivas perdidas donde no conseguí ligar ni remotamente, y transcurridos tres meses conseguí ligar con las palabras “empujon”, “aceite” y “macho” (las de mi oponente fueron “total”, “amor” y “siempre”). Por desgracia, cuando le hube enviado la dirección de mi casa por chat a la susodicha, reparé en que con tanto fragor había olvidado mirar la foto y en realidad “colegiala69” era un señor con una camisa apretada y un gran bigote cruzándole la cara.

Llevo dos semanas sin salir de casa, gracias a Dios tengo el “Triviados” para hacer más llevadera la estancia en mi escondite jugando con desconocidos. Al menos en ese juego de trivial no se pueden escoger palabras, solo respuestas. También pierdo pero duele menos.


El lobo de Barcelona



En la vida existen dos maneras de enfrentarte a los demás, o bien eres un dulce osito de caramelo o bien eres un cabrón del tamaño del estadio de un equipo que juega la Champions. También puedes intentar ser tu mismo pero entonces tienes tanto futuro como un recién nacido flotando en un embravecido mar y rodeado de hambrientos tiburones blancos. Desde este blog he teorizado sobre la necesidad de la mentira. Sobre todo en las relaciones con los demás. La verdad está sobrevalorada porque es una debilidad en un mundo lleno de depredadores. Ir con la verdad por delante es como pretender sobrevivir en la selva armado con papel de liar y un palillo usado.

No obstante, hoy les hablaré de la mentira enfocada a la caza del placer. Hay gente que miente por conseguir dinero, por conseguir fama o por conseguir poder. Teniendo dinero, fama o poder, puedes conseguir cuanto placer desees, pero para conseguir todo ese dinero, fama o poder se necesitan años de esfuerzo en el que poca gente quiere invertir. Como en el tema de si la pizza ha de llevar piña o no, solo hay dos posibilidades: o bien tu padre, dueño de uno de los bancos más famosos del país, muere de repente en plena noche de un fulminante ataque al corazón con su cabeza entre las piernas de una stripper cuarenta años más joven que él... o bien eres un mentiroso de tomo y lomo.

Yo procedo a saltarme todos esos preliminares porque no se quien es mi padre e iré directo al placer y lo haré con mi mejor mentira colgada en la cara, a la altura de los ojos.

Para conseguir placer, lo mejor es acudir a un lugar donde haya muchas personas. Mujeres, hombres o enanos disfrazados de pastorcilla, cada uno que escoja lo que quiera. A mi me gustan las nórdicas disfrazadas de soprano de "El anillo de los Nibelungos". Es como cuando sales a pescar, siempre se consiguen mejor resultados navegando sobre una banco de peces que en una piscina inflable. Los conciertos, manifestaciones y partidos de fútbol es donde hay más gente pero no parece inteligente intentar fornicar con una adolescente histérica, una perroflauta o una hincha. Tienen demasiada personalidad… o demasiada poca.

Hay que pescar en discotecas de madrugada. Los peces de noche y confusos pican mejor el cebo.

Lo primero que han de hacer es crearse un personaje. Yo antes me inspiraba en el Stallone de los 80s pero ahora he escogido el personaje que interpretaba Leonardo Di Caprio en “El lobo de Wall Street”. Puede que el físico no me acompañe pero lo que importa es la actitud ganadora. Tener un pene de 35 cms también ayuda.

Cualquier viernes por la noche, me dejo caer en una de las muchas discotecas de Barcelona, no son las mejores discotecas porque ahí están las mejores mujeres pero también los mejores contrincantes. Me dejo caer en una de las muchas discotecas de gente de más de cuarenta (cincuenta e incluso sesenta) donde señoras recién salidas de la peluquería se esfuerzan por recuperar una época que hace demasiados años les abandonó para siempre. Pescar en un lugar así es relativamente fácil pero eso no evita que uno tenga que crearse el personaje y llevarlo hasta el límite. Les digo que soy corredor de bolsa, que tengo un deportivo aparcado cerca de la discoteca, les digo que vivo en una lujosa torre en Pedralbes, el barrio mas exclusivo de la ciudad, les digo todas las mentiras que quieren creer y rezo porque la oscuridad de la discoteca les impida ver que visto ropa del Zara, gafas rotas, peinado de peluquería china (final feliz incluido) y sandalias.

-Me llamo Jordan Belfort -comienzo mi discurso susurrándoles al oído (e intentando no escupir)- y no estoy en esta discoteca para venderte un bolígrafo a las cuatro de la mañana sino para que necesites un bolígrafo con el que apuntar mi teléfono, porque soy tan irresistible que pronto resbalarás en un charco que se está formando entre tus muslos. Soy el Lobo de Barcelona, el tipo mas seductor que nunca hayas conocido y, a juzgar por tu edad, nunca conocerás.

Cuando mientes y lo haces bien, la gente cree lo que dices porque les gustaría creer que lo que dices es verdad. A todas esas mujeres les gustaría creer que soy Leonardo Di Caprio. Este es el secreto del buen engaño, que la gente, a las cuatro de la mañana y después de tres gintonics, quieren ser engañados. Todos sin excepción.

Nunca me ha funcionado, también es verdad.

23 nov. 2014

Primer congreso gilipolllas del amor


Algunas personas acostumbran a enviarme correos electrónicos preguntándome sobre el amor. ¿Cómo reconocer el amor? ¿Qué hacer? ¿Cómo escapar? Entiendo que son preguntas que todo ser humano se hizo, se hace y se hará. ¿Pero por que coño me lo preguntan a mí? Solo se que el amor es una pérdida de tiempo. Yo entiendo de fornicio y eso tan solo como teoría. Escribo mis experiencias sobre cómo intento meterme bajo las faldas de cualquier mujer para que, quienes me leen, sepan como nunca deben comportarse si persiguen el éxito. Y a pesar de todo eso, ustedes siguen preguntándome sobre el amor.

En este mismo blog hay una sección titulada "Consultorio del doctor gilipollas" que tampoco parece suficiente para quienes sufren males de amor porque no les satisface un simple consejo. Quieren ser felices ya mismo y eso es una utopía a no ser que tengas un DeLorean que vuela. Los seres humanos nunca comprenderemos que es el amor porque el amor es un error de diseño de nuestra especie. ¿Cómo contestar sin defraudarles a absolutamente todos?

(Cinco cervezas mas tarde)

¡Ya lo se! ¡Tengo la solución! ¡Una mesa redonda! Hubiese preferido una cama redonda pero vamos a hablar de amor. O a intentarlo. Para esta mesa redonda he convocado a algunas personas de este blog que quizás algunos recuerden: el señor de Soria que no tiene nombre pero le gusta besar a otros hombres, mi amigo Abundio (perdidamente enamorado de una compañera de trabajo), Maria "la dientes" (una conocida del barrio que fuma bajo un farolillo rojo y tarifica el amor por horas) y a mi buen amigo Foxy Fita (lider del grupo musical "Los Sexys"). Los junté a todos en un bar y pedí cinco cervezas bien frías mientras ajustaba el cartelito encima de la mesa que decía "Primer congreso gilipollas del amor". Mi primer error fue que la mesa era cuadrada.

-Todos queridos -comencé poniéndome de pie- bienvenidos al primer congreso gilipollas del amor donde vamos a discutir sobre eso mismo, sobre el amor. Porque sino lo habría llamado "nos vemos en el bar".
-Yo creía que venia a una orgía -dijo el señor de Soria guiñándome un ojo.
-Yo tengo prisa que he de ir a hacerme la permanente -dijo Foxy Fita mirándose en un pequeño espejo que acababa de sacar de su chupa de cuero.
-¡Silencio! -grité dando un fuerte golpe encima de la mesa- Nadie os ha dado la palabra, soy el moderador, solo podéis hablar cuando os de la vez, como en la cola de la panadería.
-¿Podemos beber aunque no nos des permiso? -preguntó Abundio.
-Eso si -contesté- pero no bebáis mucho porque el presupuesto de este congreso es de cinco euros y las bebidas no se incluyen.
-¿Entonces para que son los dos euros? -preguntó Maria "La dientes" ahogando todas y cada una de las vocales de la frase (a María la conocen como "la dientes" aunque en realidad no le queda ni uno solo en toda la boca, circunstancia esta que la hace tan famosa como solicitada).

-Para mis cervezas -dije orgulloso de haberlo previsto todo- Y ahora vamos a a lo importante: ¿Vosotros creéis en el amor?

Nadie contestó así que repetí diez veces la pregunta hasta que me di cuenta que no les había dado la vez. Mis amigos son tontos pero disciplinados.

-¡Hablad coño!
-Entonces que hable la puta sin dientes -dijo el señor de Soria- que es la única que gasta de eso.
-¿De amor? -pregunté.
-De coño -contestó el señor de Soria.

Entonces Maria "La dientes" se levantó y se marchó de allí sin decir nada mas. Fantástico. No habíamos ni comenzado y ya habíamos perdido a una ponente con lo que solo quedábamos cuatro hombres. Bueno, tres hombres y el señor de Soria.

-Yo si que creo en el amor -comenzó Abundio- estoy enamorado de mi compañera de trabajo.
-Yo creo en el amor en las áreas de descanso de la autopista Gerona-Francia -dijo el señor de Soria.
-Yo creo que debería ir saliendo porque tengo hora a las 5 en la peluquería.

Y diciendo esto, Foxy Fita también desapareció del bar.

-No os preocupéis amigos -dije con tono pausado- nosotros tres podemos seguir hablando del amor.
-¿Tu crees en el amor, gilipollas? -preguntó Abundio no sin cierto escepticismo.
-Creo en el amor siempre que acabe en sexo -contesté entre trago y trago-. En realidad creo en cualquier cosa que acabe en sexo.
-Pero el amor no es sexo -protestó Abundio.
-¿Entonces por que le llaman "hacer el amor"? -pregunté yo.
-El amor es una tontería -dijo el señor de Soria- yo nunca he sentido amor por una mujer.
-Tu calla camionero maricón -dije.

Y con la última palabra de mi frase, el señor de Soria se levantó de la mesa y también desapareció del bar. Entonces miré a mi amigo Abundio y me di cuenta que no podía discutir de amor con él. De nada sirve discutir de amor con alguien que está enamorado. Es como discutir sobre alcohol con un borracho o discutir sobre honestidad con un político. Todos han perdido el norte.

-El amor no existe -dije levantando mi cerveza- y con esta conclusión doy por finalizado el primer congreso gilipollas sobre el amor.
-Menuda mierda -dijo Abundio.
-No lo sabes tu bien amigo, por cierto ¿llevas dinero para  todas las cervezas que hemos tomado?

Salimos corriendo del bar como alma que lleva el diablo mientras el dueño del bar nos perseguía calle abajo diciéndonos de todo. Moraleja: el amor siempre cuesta dinero (y no solo en los locales que frecuenta Maria "la dientes"). ¿Realmente creen ustedes que cinco descerebrados como nosotros íbamos a comprender lo que miles de millones de personas llevan sin comprender durante cientos de años? Como dijo el maestro Groucho Marx: "Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado."


18 nov. 2014

El cuento de la rana y la princesa (siglo XXI style)




Este es la fábula de la rana y la princesa, una historia que muchos conocemos porque todos los viernes por la noche se repite en todos los discopubs del planeta tierra con la única diferencia que, después del beso, las ranas continúan siendo ranas. Este nuestro cuento se ubica en pleno siglo XXI así que la rana era de plástico y la princesa llevaba una minifalda de espanto que dejaba al aire unos muslos impropios de cuento infantil. Además, la rana, aunque de plástico, era capaz de hablar. No se extrañen,  hay artefactos de plástico que hacen felices a muchas otras princesas solitarias. La rana tenía por nombre "Rana" y la princesa se llamaba "Princesa", lo que simplifica mucho el cuento (sobre todo para mí que soy quien lo cuenta). Coexistían ambos en una bonita ciudad con su castillo, su río y sus caballeros de playmobil. Una villa cualquiera de cualquier reino. El cómo se conocieron es un misterio, unos dicen que la rana paso de mano en mano hasta que fue a parar a manos de la princesa, otros dicen que unos sicarios kosovares la raptaron en una charca de algún pueblo de Transilvania y luego la vendieron en nuestro país como parte de una trama organizada de tráfico de ranas. Lo que salvó a la rana de acabar de acabar en la olla de un restaurante chino fue precisamente su plástica condición. Lástima que los gatos no sean también todos de plástico. 

Y esta fue la conversación que tuvieron la rana Rana y la princesa Princesa:

-Hola preciosa ranita verde -dijo la princesa luciendo la mejor de sus sonrisas, una de esas sonrisas que iluminan campos enteros de trigo en pleno otoño
-Hola tía buena. Y no me preguntes porque te llamo tía buena porque salta a la vista.
-¡Pero eso es una falta de respeto!
-¡Pues no te vistas con esas ropas tan apretadas!

No me sean idiotas, si llegados a este punto han asumido que una rana de plástico puede hablar, entonces tampoco se extrañen ustedes de que una princesa vaya enseñando cacho. Esto no es una película Disney, diablos.

-¿Cómo te llamas dulce ranita?
-Me llamo rana. ¿Y tú?
-Me llamo princesa.
-Nuestros padres eran listos... ¿eh?
-Bueno, mis padres son reyes.
-¿Entonces conoces a Undargarin?

De la misma manera que hay princesas buenorras enseñando cachas también hay ranas divertidas. Todo es cuestión de perspectiva, imaginación y mucha droga.

-¿Y hay algún príncipe que caliente tus aposentos? -preguntó la rana Rana.
-Siempre hay alguien -dijo la princesa Princesa dejando escapar un hondo suspiro que se llevó el viento-.Ranas hay demasiadas, príncipes demasiados pocos. El problema es que no lo descubres hasta que ya les has besado.¿Si te beso te convertirás en un príncipe?
-A lo mejor si metes la lengua con fuerza...
-¡No seas marrano!
-Vamos tonta... solo un piquito. Si te gusta tengo una habitación alquilada hasta mañana por la mañana en ese hotel de ahí -dijo la rana señalando unas luces en la lejanía-. Te enseñaré a jugar al strip-scatergories.
-¿Lo tenías todo preparado?
-Soy una rana de plástico, no tengo tantas oportunidades de que un pedazo de mujer como tú me dé un beso así que... digamos que sí. Lo tengo todo preparado para que esto sea una película de amor.
-¿De esas donde al final se casan y tienen niños rubios?
-No, como esas donde se besan encima de la fotocopiadora y acaban limpiándose con un kleenex.
-¿Lo ves? Por eso no puedo fiarme de ti.
-¿Por qué? ¿Alguna vez te ha hecho algo malo una rana de plástico? Venga tonta... probemos. Hasta que no me beses no sabrás si soy como los demás.
-Me da miedo besarte porque algo me dice que el beso es el comienzo de otra cosa.
-Un beso siempre es el comienzo de otra cosa. A tu edad deberías saberlo.
-¿Me estás llamando vieja?
-A ver, no es eso... pero al final, de tanto ver pasar ranas se te va a pasar a ti el arroz. Las princesas de los cuentos no se tiñen las canas...
-¿Tanto se me nota?
-Es que aun llevas los rulos y el papel ese de plata.
-Ah si...

Entonces, sin pensarlo, la princesa besó a la rana y una especie de resplandor iluminó todo el planeta como un parpadeo del mismísimo Dios nuestro señor. Cuando tal acontecimiento se disipó en el aire, la princesa se encontró frente a un tipo gordo, calvo, vestido con pantalones cortos, sandalias, calcetines de tergal, una camiseta imperio y una riñonera rodeando su oronda anatomía.

-Encantado -dijo quien antes había sido rana -soy tu príncipe.
-Que feo -soltó la princesa dando unos pasos hacia detrás.
-Mejor feo que de plástico. Mi nombre es Fernando Gilipollas, encantado –dijo el tipo abalanzándose sobre ella para besarla de nuevo aunque esta vez con su lengua como avanzadilla de la conquista.

La princesa le propinó una fuerte patada en la entrepierna que le hizo caer al suelo entre gemidos. Después ella salió corriendo.

-¿Entonces de follar ni hablamos, no? –gritó el gilipollas desde el suelo.

Y colorín colorado, esta mierda de cuento se ha acabado. Porque, queridos niños y niñas, las princesas y las ranas solo existen en los cuentos, los juzgados y las charcas.