"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

31 dic. 2012

Un año más (un año menos)



Comienza el nuevo año y comenzamos esa ridícula tradición de enumerar interminables propósitos que sabemos que nunca vamos a cumplir (por eso precisamente los escribimos). En mi lista  solo hay un verbo y si ustedes son seguidores míos no les costará demasiado adivinar que verbo es (pista: se acostumbra a hacer con personas del sexo contrario o una mano propia). ¿Qué es lo que nos mueve cada vez que llegan estas fechas a hacer balance y a prever el futuro? Nunca lo entenderé, sobre todo porque es el peor momento del año para hacer todo esto: no tenemos tiempo, estamos empachados, borrachos o buscando por toda la ciudad el dichoso juguete que quiere el niño para reyes. Porque esa es otra. De vacaciones de Navidad nada de nada. Tortura de navidad: cocinar, comprar, limpiar, empacharse, emborracharse, pegar al cuñado, soportar los besos de vaca de la abuela, ver a Bertín Osborne cantando rancheras en la tele. Y después madrugar para volver a comenzar con tal tortura que deja a la Santa Inquisición en una despedida de soltero… si esto son unas vacaciones entonces los señores de la Real Academia de la Lengua debería reformular la definición porque vacaciones significar posar el culo en un sofá con una cerveza, poner una película de Chuck Norris, rascarse ese culo y no hacer más naa. ¿Y que me dicen del frío? ¿Qué es eso de tener vacaciones con frío?  Ya se que eso solo sucede en la mitad del globo terráqueo pero es que a mí lo que sucede dos barrios mas al norte del mio me la trae floja. Frío  viento y aglomeraciones. Las fiestas navideñas son una mierda, reconozcámoslo. Donde haya un veranito con aire acondicionado y paella en la playita que se quiten las cenas de navidad. ¿Y qué me dicen de esos vídeos resumen del año que cierra donde todo son terremotos y asesinatos? Eso es, comencemos el año nuevo con una sonrisa viendo vídeos de masacres y fotos de muertos.

La raza humana es una ejemplo excepcional de cómo convertimos las equivocaciones en tradiciones y las tradiciones en torturas. Y ya no hay vuelta atrás, sobre todo porque El Corte Inglés y turrones El Almendro nos impiden abandonar las navidades.

Esta noche cálcense ustedes esas tradicionales prendas íntimas rojas, o mejor dicho, no usen ropa interior porque borrachos y en la parte trasera de un coche es difícil quitarse la ropa interior de imitación de cuero (puro plástico de los chinos) sin dejarse el prepucio o un pezón en el intento. Eso sí, hagan ustedes lo que hagan  piensen en una cosa, es difícil que el 2013 sea peor que el 2012. Así que ánimos y a comenzar el año fornicando. Personalmente nunca deseo que el año que comienza tengan ustedes el doble de sexo que el año que cierra porque si les sucede como a mi tendrán nada de nada. Solo les deseo que se cumplan sus sueños, sobre todo si incluyen una docena de personas de excelsos cuerpos untados/as en crema corporal y bailando sensualmente a los pies de sus lechos (conyugales o no). Pues eso.



17 dic. 2012

Elogio del doble sentido




Soy un amante de los dobles sentidos, también soy amante de los donuts recién hechos y de los calcetines a cuadros rellenos de nutella en noches de tormenta, pero esos no son el tema de hoy. Porque mis queridos animales de compañía, hoy vamos a hablar del doble sentido, o lo que es lo mismo, de cuando los hombres utilizamos palabras para hablar de sexo sin hablar de sexo y cuando nos reprochan que hablamos de sexo a todas horas nos defendemos diciendo que no estábamos hablando de sexo. Yo soy un maestro del doble sentido, es más, soy capaz de narrarle a alguien una película porno utilizando solo nombres de frutas, marcas automóviles y protagonistas de dibujos infantiles. Y como maestro que soy voy a darles unas pequeñas lecciones de cómo utilizar el doble sentido. Si son ustedes mujeres mejor vayan a comer un plátano (primera y obvia lección), las mujeres no utilizan el doble sentido en primer lugar porque no les asusta llamar a las cosas por su nombre y en segundo lugar porque cuando quieren algo lo cogen. Si das demasiados rodeos a una pizza acabas desayunando comida fría  Había un tercer lugar en todo esto pero mi dieta alta en grasas reblandece mi cerebro y me impide recordar las cosas más allá del número 2.

Lección 1: Comenzar es fácil, limítense a visualizar piezas de fruta, después visualicen órganos sexuales y comiencen a emparejarlos cual un puzle infantil. No me refiero a que un melocotón cuadre con una boca sino que el melocotón es el símil para las nalgas, una berenjena es un pene, los melones (fruta) son los melones (de mujer o travestí operado) y así hasta el infinito. ¿A que es sencillo? Pues, venga, comiencen con la foto de que ilustra este post (pista: Nacho Vidal)

Lección 2: Ahora que han comenzado a saber cómo usar el doble sentido, ha llegado el momento de usarlo. Para comenzar lo mejor es utilizar un familiar lejano del sexo contrario, un vendedor de cupones invidente o llamar a un número al azar. Una vez han contactado con vida inteligente (más inteligente que la suya si es que aun están siguiendo mis instrucciones) digan cosas como “me preguntaba si tienes ganas de comerte un plátano maduro” o “el médico me ha dicho que coma fruta así que voy a empezar con los melones”. Puede que no funcione como esperaban pero eso se debe a que hablan con su primo de Soria, con un ciego o con un funcionario de prisiones que ha respondido a una llamada al azar. No se desanimen, aun estamos practicando.

Lección 3: Bien, ya sabemos lo que decir y como decirlo. Ahora debemos buscar nuestra presa. Les recomiendo acudir en primera instancia a algún lupanar (también conocido como “putiferio” o “ese local de las lucecitas rojas al borde de la carretera”). ¿El motivo de tan curioso escenario? Cuando pagan 100 euros a alguien con quien van a tener sexo suelen reaccionar mejor a las frases pretendidamente sexuales. Una recomendación: los lupanares están llenos de meretrices de países del este, mejor busquen una meretriz local pues “melón” significa “boda” en ruso y “plátano” significa “soy de inmigración, muéstreme sus papeles” en rumano.

Lección 4: Ya sabemos lo que decir, como decirlo y hemos practicado con horizontal recompensa. Así pues vamos al examen final. Lo siguiente consiste en escoger a nuestra presa: una compañera de trabajo, una camarera, una amiga de un amigo o cualquiera que no sea la persona que nos dio a luz. Practiquen y practiquen usando todas las frutas en combinación con todas las escenas del kamasutra tal y como hemos les he enseñado. Posiblemente consigan ustedes que les insulten, les escupan o avisen al jefe de personal. Pero piensen una cosa: eso es lo que suelen hacer habitualmente cuando decimos las cosas por su nombre sin utilizar dobles sentidos. Al menos, echémonos unas risas.

Ni que decir tiene que todo esto funciona mejor si tienen la cara de Brad Pitt, el dinero de Favlio Briatore o el pene de Nacho Vidal (y estas asociaciones no son intercambiables).

De nada.


8 dic. 2012

El caso de la mujer sincera


Hace mucho que no les cuento sobre mis aventuras y desventuras en el universo femenino pero deben saber que eso se debe al que dichos encuentros casi nunca existieron y cuando lo hicieron fue fruto tan solo de mi imaginación. No soy un tipo con suerte, sobre todo cuando scasea la liquidez monetaria. Pero resulta que (aunque parezca imposible) hace poco quedé con una mujer de verdad, de esas que no se inflan ni tienen grapas de revista a mitad del cuerpo. Una mujer con cara, con piernas y con todo lo que ha de tener una mujer: pechos y culo. De acuerdo, también tenía cerebro, pero no eso no es imprescindible y para alguien como yo puede ser hasta un severo inconveniente. El cómo quedé con esta mujer para cenar es lo de menos, basta con conseguir un arma y amenazar a alguien de la familia y la cita se materializa por azar del (forzado) destino. Yo no hice eso señor agente, claro. El caso es que quedamos para tomar unas copas, cenar y seguir tomando copas o lo que traducido al universo masculino significa "hacer tiempo para fornicar entrada la noche". La mujer no era fea, tampoco una belleza de revista, pero parecía simpática y estaba dentro de los estándares que considero mínimos e indispensables (es decir, respiraba y no era un camionero soriano). 

La primera frase de ella ya debería haberme dado a entender por donde iban a ir los tiros esa noche.

-¿Siempre te vistes así? -dijo en vez del acostumbrado "hola".

Yo iba vestido como siempre, el uniforme gilipollas con la consabida riñonera de polipiel y una gorra de "Piensos Martinez". Nunca le he dado demasiado importancia a la indumentaria porque siempre he creído que mi personalidad es lo suficientemente arrolladora para evitar el pequeño inconveniente de vestir con ropa de 1993. Pronto me di cuenta que el problema no era precisamente mi vetusta indumentaria.

-Estas muy gordo -dijo ella mientras pediamos las bebidas en un bar de esos donde todo lleva sombrillitas y saca humo.
-Es que retengo líquidos, solo eso.
-Pues has debido retener el tsunami ese de la película porque estás inmensamente gordo.
-¿Te molesta?
-No, pero no voy a dejar que me pongas una mano encima, los obesos me dan asco, si quieres que te diga la verdad, respoplais como ballenas y tenéis la piel con un extraño brillo que me da grima.

No tenía porque preocuparme, todo el mundo sabe que a medida que se bebe cerveza los prejuicios desaparecen y algo me decía que aquella pequeña mujer era bebedora de cerveza. El problema no es que fuese antipática, era simplemente sincera, de una sinceridad arrolladora y brutal, sin anestesia ni paños calientes. Y además parecia no darse cuenta de que las personas no estamos acostumbrados a la sinceridad mas absoluta. Sobre todo en las relaciones entre humanos que, como todos sabemos, están basadas en la mentira mas pasmosa.

-Bebes como un alcoholico -dijo ella mientras acababa yo mi sexta cerveza en apenas diez minutos.
-No soy un alcoholico.
-Pues dentro de media hora lo serás.

Y así toda la noche, que si me olía el aliento, que si estaba calvo, que si mi conversación era aburrida, que si solo queria acostarme con ella. Bueno, no hacía falta que me dijese lo que ya se, soy gilipollas, no idiota. Pero continué al pie del cañón en el ingenuo intento de que en algun momento de la noche conseguiría aparcar mi autocar del amor en aquel tunel de sinceridad. 

Evidentemente, eso no sucedió. Ella dijo que estaba cansada y que se iba a casa a dormir.

-Espero que no te moleste mi sinceridad -dijo mientras nos despedíamos- a veces soy un poco bruta pero es solo eso: sinceridad.
-¿Has dicho que eres un poco puta? Es que estoy un poco sordo.
-Lo que estás es gordo, cojones.
-Has dicho "puta", vale.

Y ahí acabó nuestra deliciosa (aunque breve) historia de amor. Y es que no estamos acostumbrados a la sinceridad mas absoluta. Gracias a Dios. Sepan ustedes que la mentira es un don divino. ¿O cuando preguntan como les queda el peinado o la ropa quieren que la gente sea sincera? ¿O es que cuando preguntan a su pareja si le es fiel espera que conteste siempre la verdad? Necesitamos que nos mientan, una mentira piadosa y barnizada de colores brillantes. No una mentira real y dolorosa. La virtud está en saber mentir. El defecto en ser demasiado sincero.

Esa es la verdad. O no.




2 dic. 2012

Onanismo gilipollas



No se ustedes pero yo soy de la firme opinión de que la autosatisfacción es uno de los inventos más positivos de la historia de la humanidad. Un invento por otro lado nunca reconocido en ningún foro internacional y al que nunca se ha dedicado un “día internacional del onanismo”. Por otro lado es complicado entregar el Premio Nobel de la Paz a un chimpancé con comportamiento masturbatorio compulsivo, pero al menos debemos reconocer lo que es de recibo. Este modesto texto es mi forma de reconocer a algo que ha ayudado a hombres, mujeres y obispos durante siglos. Miren ustedes, yo soy hombre y catalán así que imaginarán lo que el arte de la autosatisfacción representa para mi, aúna lo mejor de los dos mundos: sexo fácil y sexo gratis. Pero no me imaginen como un mono que esté cantando todo el año y a todas horas canciones de navidad dándole fuerte a la zambomba arriba y abajo. La autosatisfacción es un invento saludable, simple, relaja y da brillo al cutis, nos distrae de las preocupaciones diarias, permite hacer volar nuestra imaginación, ayuda a los fabricantes de kleenex y siempre está al alcance de nuestra mano. Por eso, si pueden obviar eso de que se quedarán ciegos o irán al infierno, sean libres porque ni el infierno existe ni la autosatisfacción provoca ceguera. Puedo demostrar ambas cosas. Cuentan que el primer onanista fue un hombre de neardental que se quedó atrapado en una cueva durante todo un invierno y para sobrellevar el hecho de que tuviese que comerse uno de sus propios pies para sobrevivir, echó mano de lo que no debía y nos enseñó el camino al resto. Por si ustedes lo desconocían, el término “onanismo” se debe a que unos cuantos siglos después de nuestro amigo el cojo neardental, existió un personaje bíblico llamado Judea, el cual tenía tres hijos llamados Er, Onán y Selá. Digamos que Er no era precisamente un corderito de buenas intenciones y (nuestro buen) Dios lo hizo morir. Entonces Judea obligó a Onán a casarse con su cuñada y procurar descendencia a su hermano muerto. Pero como Onan se olía que aquello iba a ser como pasarle la pensión a dos ex mujeres, se dio al arte de “trillar dentro pero sembrar fuera» (expresión literal de la biblia) evitando así mantener hijos que no llevarían su propio apellido y a la vez impedir que la herencia de su padre se repartiera. Por este pecado Dios hizo que la Tierra se lo tragara. Bonita historia que contar a nuestros nietos ¿no? Muerte, cuernos, traición mentira y onanismo. Pues ale, ya saben de dónde viene “Onanismo”. Y sobre todo, no confundan todo esto con tener sexo con gente bajita.


22 nov. 2012

Naniano, naniano



Hace poco murió uno de los últimos payasos. No me refiero a esos payasos sin maquillar que gobiernan o que conceden hipotecas. Me refiero a un payaso de verdad, uno de aquellos cuya motivación era hacer reír a los que no tenían demasiado motivos para hacerlo en una época donde la vida era en blanco y negro. Los auténticos héroes son los que no demuestran serlo día a día. Hoy en día no se entiende la madurez de muchos sin  conocer una infancia llena de payasos tocando el saxofón, fingiendo que clavaban clavos en una pared imaginaria o haciéndonos cantar a miles de niños que viajábamos en el auto nuevo de papá y teníamos que agacharnos o saltar. Naniano, naniano. Emilio Aragón Bermúdez, el gran Miliki, junto a sus hermanos Gabriel (Gaby) y Alfonso (Fofó) hicieron de nosotros los niños más felices. Y no exagero. Los niños mas rematadamente felices del mundo. Escuchábamos sus discos a todas horas, cantábamos sus canciones, esperábamos con desmedida ansia que llegase la hora de ver “El gran circo de TVE”. Era una época en la que no existía el vídeo  ni los ordenadores. Una época donde nosotros éramos el mando a distancia de nuestros padres.Todos nos sentábamos frente al televisor y veíamos “El gran circo de TVE”. La felicidad no tiene muchos mas nombres.

Con la desaparición de Emilio Aragón ha desaparecido también una parte de nosotros, la mejor parte, esa parte infantil e ingenua que se revolcaba por el suelo de risa después de ver por enésima vez la misma broma infantil e ingenua. Ahora que el mundo está lleno de falsos payasos uno no puede dejar escapar una lágrima por uno de los últimos auténticos payasos que quedaban en este país. Pero que sea solo una lágrima breve. Miliki nunca nos perdonaría que su recuerdo nos hiciese llorar. A reír.

Siempre me he esforzado en hacer reír a los demás. No aspiro a otra cosa en este mundo. Y eso me lo enseñaron personas como Miliki y sus hermanos. La risa, créanme ustedes, es el valor más preciado del mundo. Mucho más que un beso robado o millones de dólares. Sobre todo la inocente risa de un niño. Descansa en paz Miliki, en el cielo de los payasos, y no te preocupes, porque tus niños de 30 años (que ya tenemos bastantes más) seguiremos intentando hacer reír a los que quedan en este mundo.

Dedicado a mi exiliado amigo DeZaragoza y a todos los que, siendo adultos, seguimos siendo esos niños.


18 nov. 2012

Morbo



Nunca imaginé que llevar una bolsa en la cabeza iba a provocar tanto morbo entre las personas que me leen. No hablo de curiosidad ni tampoco de miedo, hablo simple y llanamente de morbo, eso que muchos dicen provocar o padecer pero que a la hora de definirlo casi nadie sabe como hacerlo. En mi caso el morbo es escuchar cómo se ducha mi vecina e imaginarla enjabonando ese cuerpo que Dios nuestro señor hizo para el pecado. Morbo es ver unos labios carnosos e imaginarte también besándolos, mordiéndolos, succionándolos, pintándolos de colores. Morbo es quitarte toda la ropa, ponerte una gabardina, coger una bolsa de caramelos y... mi abogado me recomienda no acabar esta última frase. Salvado este peligroso momento que roza la ilegalidad, estoy en disposición de asegurar que el morbo tiene sus raíces en aquello que no tenemos pero deseamos, sobre todo, cuanto más peligroso y oscuro, mejor. 

La definición de morbo que aparece en esa cosa gruesa y pesada que no es la herramienta de Nacho Vidal sino el diccionario de la RAE dice:
morbo. (Del lat. morbus). 1. m. enfermedad (alteración de la salud). 2. m. Interés malsano por personas o cosas. 3. m. Atracción hacia acontecimientos desagradables.

No puedo estar más en desacuerdo. El morbo poco tiene de enfermedad, de malsano o de desagradable. Lo de los señores de la RAE es como cuando un medico que hace mas de diez años que debería estar jubilado te dice que fumar es malo mientras sostiene un puro en la mano. El morbo puede que sea un deseo o un pensamiento prohibido pero porque nos lo hemos prohibido nosotros mismos en conjunción con eso tan maravillosamente artificioso que llaman "moralidad". Pero de ahí a que sea malsano, desagradable o enfermizo pues como que no. Porque sepan ustedes que el morbo es algo sano y necesario que alimenta el espíritu. El morbo se basa en lo que no tenemos porque cuando lo consigamos dejará de ser morboso y pasará a convertirse en algo real. Mejor o peor, pero real. Y en el mundo que nos ha tocado vivir, la mayoría de veces lo real es peor que lo imaginario. Por eso nunca me quito la bolsa de papel de la cabeza. Imaginen ustedes que soy Brad Pitt o Perez-Reverte. Imaginen ustedes que bajo esta bolsa de papel está quienes ustedes quieran que esté. Imaginen ustedes que soy Jorge Javier Vázquez o Maribel Verdú. Imaginen ustedes que estoy desnudo, tan solo con la bolsa de papel en la cabeza, haciendo el baile del caballo de ese coreano que se parece al sobrino rarito del pueblo. Imaginen ustedes que soy la señora Fletcher o el periodista ese del parche en el ojo que sale en Intereconomía. ¿Qué más da? La imaginación nunca debería estar limitada por ningún tipo de muralla, incluso las morales. Es imaginación, es morbo, tan solo eso. No es malo, sepan ustedes. Nos da más morbo ver la mitad de medio pecho a través de un escote desbocado que media docena de mujeres maravillosamente desnudas en la playa. El morbo es imaginación de cuanto no tenemos. El morbo es tan necesario como esa cosa invisible que se mete en nuestros pulmones cada vez que abrimos la boca y nos ayuda a seguir vivos para pagar nuestros impuestos. Y lo mejor de todo: el morbo es gratis. Así pues imagínenme como deseen bajo esta bolsa de papel que oculta mi rostro. Imaginen cuanto deseen. 

Viva el morbo, viva la señora Fletcher y viva el baile del caballo.

Post inspirado por la poesia "morbosa" de Roser Amills


14 nov. 2012

Dia de huelga


Sepan ustedes que los días de huelga general son una auténtica tragedia para los gilipollas sin oficio ni beneficio como yo. Los bares están cerrados, las casas de señoras que fuman están llenas, y como no tengo trabajo no se que diablos de huelga tengo que hacer. Pero vayamos a lo realmente importante: ¿sabían ustedes que los días de huelga es cuando mas trabajan las meretrices (o mujeres que tarifican el amor)? Hace poco hice un estudio de campo (de cama, mejor dicho) y descubrí que los días de huelga los hombres dicen a sus mujeres que van a trabajar, dicen a sus jefes que ejercen su derecho a la huelga y dicen a la madame de "Casa Loli" que les reserve la rusa de grandes pechos que llegarán a eso de las diez de la mañana a jugar al nude-apalabrados. Imaginen los prostíbulos a reventar un día de huelga, que llegue un piquete y que los sindicalistas argumenten a las meretrices que tienen que dejar de joder porque el gobierno las está jodiendo. Evidentemente las meretrices seguirán a lo suyo porque siempre es mejor que te jodan y ganar dinero a que te jodan y lo llamen "impuestos". Imagino al piquete informativo dejando caer sus pancartas y sus pantalones al grito de "¡por media hora no pasa nada, compañeros!". Personalmente creo que cualquier lucha está justificada siempre que no haya violencia. Y si hay violencia recuerden  haz el amor, no la guerra. Pero hagan ustedes el amor cualquier otro día de la semana, hoy (día de huelga) los prostíbulos están llenos. Lo se porque he escrito este texto en la sala de espera de "Casa Loli" rodeado de sindicalistas, empresarios y trabajadores que esperamos turno para abrazar el amor horizontal. El sexo nos hace iguales.


27 oct. 2012

Los padres de nuestros hijos



Hace unos días, en plena Puerta del Sol, los viandantes contemplaban, entre el estupor y la carcajada, como Bob Esponja y Hello Kitty se enzarzaban en sorprendente lucha por conseguir el mejor lugar de la plaza. Lógicamente el mejor lugar significa el lugar donde conseguir mayor remuneración por no hacer nada. Antes de entrar en la pelea en si debemos tener en cuenta que cualquier análisis inteligente que queramos hacer del hecho se desmonta en la premisa que son dos adultos disfrazados de dibujos animados, un acto solo permitido para la lujuria en la intimidad de nuestro dormitorio. Un adulto nunca (y digo NUNCA) debería salir a la calle vestido de dibujo animado. Que para algo hemos conseguido el estatus de adulto, coñe. Partiendo de la premisa que quienes se ocultaban bajo los disfraces carecían de toda dignidad, entonces podemos entender que se líen a ostias para conseguir el mejor lugar en la plaza. Pero entonces reflexionen ustedes sobre una cosa: los disfraces eran de gomaespuma... ¿y que se consigue dando un puñetazo con una mano de gomaespuma en un rostro de gomaespuma? Pues poca cosa, por eso parece que la discusión duró mas de lo previsto, porque ninguno de los contrincantes caía al suelo con la nariz rota. Así pues, si se trata de un espectáculo inofensivo yo propondría nuevos combates como Charlot Vs Calamardo o Spiderman Vs. Pluto. Un gran negocio para la comunidad de Madrid, tomen nota. Personalmente hubiese pagado por ver a Sanchez Drago peleándose con Perez Reverte o habría pagado aun mas por ver a una neumática moza peleándose con otra neumática moza vestidas ambas con unos minúsculos bikinis de lamé dorado. Porque rezconozcamoslo, ver a Bob Esponja y a Hello Kitty peleándose tiene tanto de apasionante como unas elecciones en Galicia. Por lo visto, el año pasado Dora La Exploradora y Minnie Mouse protagonizaron un suceso similar también en la Puerta del Sol. Así pues, queridos amigos madrileños, descarten de sus agendas esos caros viajes a Eurodisney o a Port Aventura, simplemente lleven a sus hijos a la Puerta del Sol a ver los magníficos combates que allí suceden. Tan curiosa estampa enseñará mas a sus hijos sobre la vida real que cientos de libros de texto.


15 oct. 2012

El gilipollas del Gintonic

Vivimos los albores del apasionante Siglo XXI en los que el hombre ha alcanzado las mas altas cotas convirtiéndose en un ser estratosférico o en un presidente de un país aunque no sepa pronunciar la letra R. Y a pesar de ello siguen habiendo otros aspectos en los que fuimos, somos y siempre seremos unos auténticos trogloditas de esos que (bendita costumbre) arrastraban a las mujeres del pelo. Por mucho que la ciencia, la tecnología, el pensamiento o los gorros de piscina evolucionen, nosotros seguiremos comportándonos como animales de feria. Porque eso es lo que somos. Decía Eduard Punset, ese divulgador científico al que parece que le ha peinado el viento, que la civilización evoluciona a mayor velocidad que el cerebro humano. Y así nos va como nos va,. La mejor muestra de ello es el Gintonic, esa bebida que antaño era tan simple como el cerebro de un Ministro de Educación pero que ahora ha evolucionado a unos niveles que ni la física cuántica es capaz de explicar. Porque por mucho que me lo expliquen soy incapaz de entender que pinta el cardamomo, la canela o los granos de café, flotando en un gintonic a no ser que estén destinados a doblar el precio de nuestra consumición. Por ahí van los tiros, creo yo. Antes nos servían un gintonic de Larios, en vaso de tubo, con tónica Schweppes y adornado todo por una mueca desganada del camarero. Ahora se enfría la copa con los hielos adecuados, se retira el agua sobrante, se vierte con cuidado la ginebra premium (con mas elementos botánicos que el gel de ducha de Paco Porras) con un vaso medidor, después se vierte una tónica de calidad (o sea, la cara de cojones) con una cuchara circular, finalmente se tuerce la piel del limón para que deje caer las gotas del aceite, se bordea la copa con la piel para dejar un regusto cítrico y se decora con todos los floripondios que tengas a mano y que van desde una fresa a un pomelo pasando por un ramo de margaritas. Y ustedes se preguntarán si todo eso sirve para algo. Pues si, para que nos claven 15 euros por un gintonic que a nuestros padres les costaba 100 pesetas. ¿Sirve de algo toda esta complicación? Puede que si, puede que no, pero lo que es incuestionable es que nos gusta complicar lo simple casi tanto como simplificar lo complejo. Es como pretendiésemos que un político o un banquero fuesen honestos. Deberían serlo pero su genética se lo impide. Con el gintonic sucede lo mismo, debería ser simple pero nuestra genética lo complica. Hagan una prueba, compren tónica marca blanca, una botella de Larios y hielo de cubitera, preparen un gintonic al uso. Después repitan el proceso con tónica y ginebra de calidad siguiendo el ritual anteriormente descrito. Ahora denle a un amigo a probar (a ciegas) las dos bebidas. Les recomiendo que si es a ciegas le ayuden a riesgo de verter todo el líquido fuera del receptáculo bucal. Después pregúntenle que le ha parecido. Si es capaz de distinguir, ustedes son el gilipollas del gintonic por pagar 14 euros por algo que vale 4 euros. Si no es capaz de distinguirlo, entonces él es el gilipollas del gintonic. Sea como sea, siempre hay un gilipollas del gintonic.


25 sept. 2012

Alta Infidelidad

Ser infiel es -o debería ser- un acto tan normal como desayunar una tostada con mantequilla. Los animales (y los humanos somos mas animales que nadie) no conocen la fidelidad porque follan todos con todos para continuar la especie. Estoy seguro que ahora mas de uno que luce coleta de pelo canoso y la pegatina de un oso panda en un coche eléctrico, me corregirá para asegurar que no todos los animales son infieles. Pues vale, tampoco todos los que trabajan en un periódico son periodistas ni todos los políticos son honestos. Pero lo que estoy haciendo es cometer el pecado de generalizar así que les digo a esos distinguen la mierda de las cabras de la mierda del pastor que mejor vuelvan a fumar cigarritos de la risa y me dejen continuar en paz. Y después de este paranoico paréntesis, vuelvo al tema de la infidelidad presentándolo como algo normal, bonito y que deja la piel tersa. Por mucho que se empeñen ustedes en que la una virtud. Sepan que la mayoría de las virtudes son estupideces. Ser infiel es muchísimo mas divertido que ser fiel. Y no me vengan ahora con eso de que ser infieles nos hacen peores. ¿Acaso ver Intereconomia o leer a Pérez-Reverte nos hace mejores? ¿Acaso descargar películas por Internet o defraudar a hacienda nos convierte en candidatos al Nobel de la Paz? Puestos a no ser perfectos, seamos infieles. Forniquemos todos con todos (todos con todas si son ustedes heterosexuales). No permitamos que se extinga la especie a la que pertenecemos y que ha llegado a lo mas alto (La Luna) y también a lo mas bajo (Operación Triunfo). La infidelidad es tan necesaria como el azúcar para el café, e igual de dulce, pero sobre todo... no engorda sino que adelgaza. ¿Que mas quieren? No me quedan demasiados argumentos para convencerles sin caer en los tópicos así que anímense. Ah, por cierto, si son ustedes mujeres y se deciden a ser infieles después de leer este texto, acuérdense de este pobre gilipollas que las ha ayudado a liberarse del sostén de la fidelidad, y sepan que también puedo liberarlas de otro tipo de sostenes con una sola mano y en menos de tres segundos.


21 sept. 2012

Apalabrados

Jugar a Apalabrados va a resultar que, al final, es como la vida misma. Unos pierden, otros ganan, e incluso algunos -los que menos- renuncian. Pero absolutamente todos vuelven. Se de gente que pretende ligar con este juego poniendo palabras que inciten a su oponente al pensamiento obsceno, también se de gente que hace trampas porque cree que parecer inteligente es más importante que serlo, por otro lado se de gente enganchada al juego cómo drogadictos de las letras. Incluso se de gente que después de meses aún no sabe de que va el juego y creen que es una suerte de ajedrez alternativo. Yo pertenezco a todos ellos. Y luego parece que hay algunos, los que menos, que nunca jugaron. Pero jugarán, tiempo al tiempo. Hoy es Apalabrados pero mañana será cualquier otra moda, porque seducir, engañar, equivocarse o no entender nada, forman parte de la condición humana. No del juego. Yo mismo me he tirado noches enteras jugando con conocidos, con desconocidos o incluso con desconocidos a quien no me gustaría conocer nunca. Porque jugar es vivir y vivir es jugar a no perder. Quizás ahí radique el éxito de este juego, eso y humillar al contrario. Porque pisar es mas divertido que ser pisado. No crean eso que dicen que lo importante es participar. Y un carajo. Lo importante es ganar y después ponerse a bailar mientras señalamos a nuestro oponente y nos reímos y hacemos pedorretas y se nos escapan los orines de la emoción. Ahora si. Hay quienes aseguran que perdemos el tiempo jugando a cosas de niños, juntando palabras, todo el día enganchados al ordenador o el teléfono móvil. Y yo me pregunto que hay de malo en todo eso. Permitimos que los políticos nos engañen, que los empresarios nos opriman, que la suegra nos menosprecie. Pero no vemos con buenos ojos que cuatro adultos se distraigan juntando palabras sea por el motivo que sea. Aunque solo sea para poner palabras obscenas. He dicho.


8 sept. 2012

Consultorio del doctor gilipollas (12)



Estimado doctor, soy un yonqui, o lo que es lo mismo, uno de esos que van caminan en chándal por la calle dando tumbos y diciendo “lo que encuentre en tus bolsillos too pa mi”. Le escribo (bueno, en realidad le escribe un pobre inmigrante a quien estoy amenazando con una jeringuilla en un ciber) para contarle que me he enamorado de una mujer policía que me detiene día si, día también. Firmado: el chirlas.
Estimado detritus social, los policías no detienen un día si, otro también. A lo que usted le sucede se le llama "amor policial", no hay mas. El próximo día que la agente le detenga susúrrela que la porra y las esposas tienen otros usos además del puramente profesional. No se preocupe si comienza a golpearle a usted en la boca. Imagino que, por su adicción, no deben quedarle muchos dientes. El amor es una tarea que requiere paciencia y todo apunta a que la autoridad está lanzando señales de amor hacia lo peor de nuestra sociedad: usted. Paciencia.

Doctor, estoy enamorado de mi suegra. ¿Qué me recomienda? Firmado: Antonio.
Querido Antonio, aunque las perversiones animales no son mi especialidad, y sin conocer en profundidad a su suegra (ni ganas) ya le anticipo que una suegra es -por definición- el depredador mas fiero de esa selva que significa el matrimonio. ¿Mi recomendación? Las suegras arden magníficamente con la ayuda de un poco de gasolina. Es difícil continuar enamorado de un cadáver calcinado. Por otro lado, e intentando ser positivo, podría haber sido peor: imagine enamorarse de su suegro.

Doctor gilipollas, mi marido quiere que nos grabemos haciendo el amor para luego montarlo en video en blanco y negro, con música del NO-DO y enseñarlo a las visitas. ¿Que diablos está sucediendo? Firmado: Pilar.
Lo que sucede es que gobierna el PP. Suerte con lo suyo y sepa usted que el sexo en blanco y negro favorece a los que somos gordos.
 
Querido Dr Gili tengo un problema bastante serio y no se que hacer, estoy enamorada de un chico 11 años mas mayor ke yo , yo tengo 18 años y el problema es que tiene mucho complejo de edad y mucho miedo por el que dirán o le llamaran pero lo peor de todo es que le gusto yo y también a otra chica que tiene 35 años y esta totalmente enamorado de ella, pero después dice ke no quiere perderme como amiga y tal y al cabo de algunos días intenta provocarme para follarme pero después esta enamorado de la otra y quiere decírselo y yo cada día muero en vida por que es buena persona pero me esta haciendo mucho daño, quiero hablar con el pero me duele... estoy perdida. Saludos Sonia
Querida Sonia, como usted comprenderá, el hombre se rige por dos órganos perfectamente separados como son el corazón y el pene. Su hombre se acuerda de usted con el pene y de la otra con el corazón. No desespere, siempre es mas seguro tener agarrado a un hombre de su pene que de su corazón. Debe saber que usted tiene la sartén por el mango y quien dice mango quiere decir literalmente mango.

Estimado doctor, me he enamorado de un famoso pero tengo miedo de continuar la relación porque no quiero aparecer en los medios, odiaría que mi familia me viese en los programas del corazón. Pero le amo. ¿Que puedo hacer? Firmado: soñadora.
Querida Soñadora, el amor con un famoso es como comer frijoles con chilli en un restaurante mejicano: resulta agradable pero viene acompañando de inevitables consecuencias en la parte inferior de nuestro tronco. Hoy en día hay varios tipos de famosos, a saber: los conocidos, los famosetes y los realmente famosos. Si su enamorado pertenece a la ultima categoría y además es rico, debería usted sufrir en silencio pero continuar comiendo frijoles. Siempre es mejor utilizar Hemoal siendo rico que pobre.

Señor gilipollas, mi marido tiene un gran corazón pero el pene pequeño. ¿Que me recomienda?
Que se busque un amante que no tenga un gran corazón pero si un gran pene. También le recomiendo que deje de preguntar chorradas en un consultorio falso en Internet.

Envíen sus preguntas a completamente.gilipollas@hotmail.es o déjenlas en los comentarios. Y recuerden: cuenten siempre la verdad aunque sea mentira.


 


29 ago. 2012

El oficio de periodista


En el oficio de periodista, como en el de afilador, zapatero o costurera, se respira últimamente con cierta dificultad, conscientes todos de su condición de especie de extinción. Y no porque hayan desaparecido los cuchillos, los zapatos, los descosidos o las noticias. Sino porque se ha quemado el bosque, así de simple. No queda espacio en el planeta para ciertas especies protegidas. Ahora solo hay espacio para peces con tres ojos o caballos con cinco patas, en el circo de Chernobil hay lugar para todos siempre que no sean normales, siempre que hagan caso al jefe de pista. De repente ha dejado de vender la verdad, siendo sustituida por el nuevo oficio de crear la verdad acorde al color del espejo que tenemos delante. Hace 40 años Berenstein y Woodward demostraron el poder de la prensa independiente, el poder de la prensa en democracia  Pero también mostraron a los políticos el peligro de que alguien les muestre lo miserables que pueden llegar a ser en su carrera por ser los amos del puticlub. Así pues los medios de comunicación se convirtieron en circos donde todo salto mortal se hacía con red porque nadie estaba dispuesto a perder su trabajo. Hoy en día Berenstein y Woodward redactarían pies de foto en el "Diez Minutos" o se exprimirían las meninges en rellenar esos globitos del "Cuore" con juegos de palabras. Y no porque estos dos señores hubiesen dejado de ser magníficos periodistas sino simplemente porque un stripper no tiene espacio en una misa de domingo, al menos no en el altar al ritmo de "Macho Man". Adiós a la libertad de pensamiento, hola al pensamiento único, un único a la derecha, otro único a la izquierda, otro único con los banqueros, otro único con los osos pardos despedazando salmones... y así hasta el infinito.

Y no nos llamemos a engaño, existe tanto maniqueísmo en un extremo que en el otro, en cualquier extremo de esta poliédrica democracia. No sirve el argumento de que los medios de comunicación afines a la derecha son partidistas y los afines a la izquierda no. Simplemente porque la estupidez no conoce de ideologías. A todos les gusta manipular por el simple motivo de que a todos nos encanta el poder.

Y hablando de hacer eso que tanto nos gusta en este país que es colocar etiquetas a la gente... ¿quien es el culpable? ¿El empleado o el empleador?

La culpa es de los medios de comunicación: mentira. Los medios de comunicación no son entes pensantes por si mismos. No son mesas de despacho que, cual transformers patrios, se convierten en seres que que hablan y actúan. Detrás de los medios de comunicación hay personas y acostumbran a ser periodistas tan rigurosos como comer pescado congelado en un restaurante con estrellas Michelín. Pero son periodistas, o lo fueron en algún momento antes de golpearse en la cabeza con la puerta del armario donde se escondían.

La culpa es de los periodistas: mentira. No podemos caer en el error medieval de cortarle las manos al mensajero. Si el Rey dice que el cielo es verde, diremos que lo es a riesgo de abonar con nuestros huesos las rosas de la reina. A esto se llama "dar de comer a nuestros hijos".

Pones la televisión y llaman "periodismo de investigación" a mostrar imágenes de huesos quemados, a cámaras ocultas a prostitutas de lujo, a hablar sobre la separación del último famosillo de turno o a atacar a todos aquellos que no piensan como ellos. ¿Son los periodistas culpables de este magnífico despropósito? Acudamos a la RAE (después de habernos bebido un par de Gintonics)...

periodista.
1. com. Persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo.
2. com. Persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión.

"Persona legalmente autorizada". O sea, que lo importante es que tenga un carné de periodismo, no que tenga cerebro. Y la segunda definición ofrece una joya aun mejor: "creación de opinión". Así pues el periodista es un creador de opinión.

Si esto es así entonces no hay nada que reprochar a los actuales medios de comunicación. Por otra parte siempre he creído que un periodista es un profesional imparcial que cuenta unos hechos pudiendo añadir su opinión personal pero no con la intención de crear una opinión. Todos esto es demasiado confuso, es como esas conversaciones que mantienes a las cinco de la mañana con alguien con quien quieres acostarte, hablas y hablas pero al final ni sabes lo que dices.

Recapitulemos. Ya sabemos lo que no es un periodista... ¿y el periodismo?

Bill Kovach y Tom Rosentiel, dos periodistas expertos en comunicación, se dedicaron durante años a entrevistar a cientos de colegas periodistas sobre el oficio del periodismo y llegaron a una conclusión que escribieron a modo de decálogo en el libro "The Elements of Journalism", que son:

1. La primera obligación del periodismo es la verdad. 
2. Su primera lealtad es hacia los ciudadanos. 
3. Su esencia es la disciplina de la verificación. 
4. Sus profesionales deben ser independientes de los hechos y personas sobre las que informan. 
5. Debe servir como un vigilante independiente del poder. 
6. Debe otorgar tribuna a las críticas públicas y al compromiso. 
7. Ha de esforzarse en hacer de lo importante algo interesante y oportuno. 
8. Debe seguir las noticias de forma a la vez exhaustiva y proporcionada. 
9. Sus profesionales deben tener derecho a ejercer lo que les dicta su conciencia

Difícil de cumplir ¿verdad amigos periodistas? Difícil de cumplir ni una sola de estas directrices sin perder el empleo. Porque permítanne adelantarles que si su intención es seguir este decálogo a pie de la letra están destinados ustedes a compartir espacio con electricistas y camareros en una maravillosa y lucida cola del paro.

Pero no se desesperen porque si sucede que carecen ustedes de escrúpulos y son hábiles en el arte de adivinar lo que piensa quien le paga... entonces adelante, pueden comenzar por TVE, Telencinco, Cuatro, Telemadrid, Antena 3, La Sexta, El Mundo, El País, La Gaceta, ABC... porque lo miremos como lo miremos, no se salva ni uno. Da igual con que mano se comete un delito, si con la derecha o la izquierda, el delito es el mismo.

Posiblemente esté equivocado y ustedes periodistas (o no) asegurarán que esto no es así, asegurarán con vehemencia que aun queda espacio en este mundo para Berenstein o Woodwards. Quizás tengan razón pero algo me dice que ese es un espacio tan pequeño que apenas conseguiremos encontrarlo.

Creo que por eso practico el sexo a la hora del telediario. Porque prefiero joder a que me jodan. Aunque no me hagan demasiado caso, solo soy un completo gilipollas.





23 ago. 2012

Calor

 
Como todos ustedes saben (y además sufren), una ola de calor está causando estragos en este nuestro lugar donde nos ha tocado vivir, tan cercano al astro Sol. Pero no se inquieten, el calor solo es calor. No hay meteoritos fuera de control ni hemos salido de nuestra órbita. No necesitaremos los servicios de Bruce Willis para seguir con vida unos cuantos miles de millones de años mas. Porque sucede que es algo tan simple como que el calor es la otra cara de la moneda del frío. Desde que los tiempos son tiempos el calor siempre ha estado ahí, incluso antes de que los humanos aprendiésemos a andar a dos patas y ejercer la política para vivir de los demás. Y resulta curioso que, aunque llevamos sufriendo el calor desde que tenemos uso de razón, somos los únicos que nos quejamos de ello. ¿Alguna vez su perro les ha pedido que enciendan el aire acondicionado? ¿Alguna vez han visto a un periquito abanicándose o a una nutria bebiendo una cerveza fría? Parece como si el calor solo nos afectase a nosotros cuando somos el animal con mas posibilidades para refrescarnos de manera artificial. ¿Y como combatimos el calor? Pues de la manera mas ridícula que existe: huyendo de él. Pero claro, solo los cobardes huyen de los problemas. Al Sol y al calor hay que enfrentarse a pecho descubierto, sobre todo si son ustedes mujeres de generosos pechos. Al calor solo se le combate con valentía y agua fría (que rima y todo). Y hablando de agua, que digo yo que darse mas de una duchita al día no hace daño a nadie. Ahorrar agua está muy bien pero mejor estaría ahorrarnos ciertos olores en el metro o el autobús. La ecología acaba donde empieza el mal olor. Combatan ustedes el calor con cerveza y aire acondicionado, puede que se joda la capa de ozono, pero que bien se está, redios. Y mirándolo bien, la capa de ozono se iba a acabar jodiendo tarde o temprano.


16 ago. 2012

Tipos de usuarios de Twitter

De mi experiencia en twitter no puedo decir mucho. Básicamente porque aun no entiendo un carajo de lo que sucede ahí dentro. Twitter es un medio tan novedoso que nos costará años y aun mas años averiguar para que diablos sirve. Cada persona lo utiliza para una cosa diferente y lo mas divertido es que las personas en twitter se expresan de manera diferente a como lo hacen en la vida real. ¿Quienes somos realmente? Aquí les dejo una breve lista de los tipos de personas que (bajo mi humilde y obeso punto de vista) utilizan Twitter. Si creen que hay mas estaré encantado de recibir sugerencias para nuevas entregas. También estaré encantado de recibir ropa femenina usada o billetes de 500 euros.



El fan muy fan
Es el típico adolescente fan de Justin Bieber o el típico hombre maduro que se peina con gomina y es fan de Juilio Iglesias. Son como perros de presa esperando que alguien escriba los nombres de sus amos para defenderlos a mordiscos incluso aunque hablen bien. Los argumentos que esgrimen son propios de una riña de patio de colegio. En realidad twitter se inventó para ellos. Su único objetivo en la vida es no tener granos y que sus ídolos sean Trending Topic mundial.

El fiel al ideario
Da igual si es de derechas o de izquierdas, el fiel al ideario solo publica noticias para atacar a los que no piensan como él. Si es de izquierdas suele tener una foto de perfil con un pañuelo palestino y la bandera republicana al fondo y si es de derechas suele tener una foto de Rajoy en un meeting o la bandera española. Suelen ser inofensivos y su discurso no cambian estén en el bando que estén, el problema es que nos llenan la tweet list de noticias que no necesitamos tal que el buzón de nuestra casa en época de elecciones. Nunca he entendido que hacen en twitter cuando tienen televisiones como La Sexta o Intereconomia solo para ellos.

El radical
Lo mismo que "El fiel al ideario" solo que después de tomar media docena de redbulls y una pastilla que les ha pasado un tio raro que estaba apoyado al fondo del bar. Amenazan a todo el que se ponga por delante, se ríen de las desgracias de los que no piensan como ellos y suelen enzarzarse en interminables batallas dialécticas que acaban con formalidades del tipo "voy a ir a tu casa y te voy a rajar de arriba a abajo" o "un día lo quemaremos todo y os enterareis de lo que es bueno". Por foto de perfil estos individuos tienen fotos con símbolos anárquicos, o banderas preconstitucionales, o una foto de Moruinho vestido de nazi, o de la virgen María.

El buenrollito
Este perfil es de los mas cansinos de todo. Suelen poner fotos de duendes o de gatitos. Copian frases de Oshio o de Coelho y suelen tuitear creyendo que sus buenas vibraciones es algo que puede expandirse por la red telefonica como el correo SPAM. Son tan peligrosos como un café con leche pero hay que huir de ellos como de la peste o intentarán convencerte que vistas túnica y bebas te de mierda de yak.

El provocador
Es como el gracioso de clase que siempre pegaba al gordito y le robaba el bocadillos. Su misión en twitter es provocar a los demás. Son además los creadores de los chistes de peor gusto que existen. Creemos que el provocador es un tío musculoso con pinta de asesino o una loca que tiene el pelo sucio y vive rodeada de gatos. Nada mas lejos de la realidad. En realidad el provocador es una persona completamente normal que utiliza twitter para huir de su normalidad.

El famoso
Hay dos tipos de famosos, el primero es el que tiene una cuenta oficial y solamente tuitea los actos oficiales. De este ya hablaremos mas adelante. Luego está el otro famoso, el que está convencido que puede ser una persona normal, se abre una cuenta y comienza a tuitear hasta que un día advierte que tiene casi 100.000 seguidores, la mitad son trolls y la otra mitad le piden que retuitee cosas. Y el famoso, en una aciaga noche donde la cerveza corre mas de la cuenta, publica cualquier comentario que nunca debería haber publicado, y al dia siguiente aparece en todos los medios de comunicación donde se pide su cabeza en una bandeja de plata o es el hazmerreír de la red durante días. Hasta que encuentran otro famoso del que reírse, claro.

La cuenta oficial
La cuenta oficial ya puede ser de una gran empresa, de un famoso, de una revista o de la tienda de ultramarinos de la esquina. No hay diferencia. Es como una cuenta normal solo que poniendo "Official" al final, con dos F a poder ser porque da proyección internacional a la tienda de ultramarinos. Suelen poner noticias, concursos o fotos en la playa con su última novia. Tienen miles de seguidores que acaban dejando de seguir estas cuentas porque son un auténtico coñazo. Las cuentas oficiales son como los anuncios en la televisión o la suegra, algo molesto pero inevitable.

El aburrido
Este se abrió hace años la cuenta de twitter y aun no sabe para que sirve. Tuitea cosas del estilo "me aburro" o "¿qué haceis?" como si twitter fuera el sustituto de los antiguos SMS. Lo mismo está dos meses sin tuitear que en una tarde tuitea quince veces seguidas "¿Hay alguien?". Suele ser seguidor de famosos y a él no le sigue nadie. El problema es cuando el aburrido pretende animar twitter como si estuviese en un guateque en un crucero en los años setenta y comienza a tuitear chistes viejos y los acaba todos con "¡vamos peña, animaos!

El personaje
Estos son los que mas proliferan por la red. Son personas reales escondidas tras personajes ficticios o parodias de famosos. Suelen hacer chistes en el convencimiento de que nadie sabe quienes son y esa libertad les permite crear un personaje cien veces mas interesantes que la persona que hay detrás. Lo se porque yo soy uno de ellos. Suelen tener otra cuenta de twitter real con la que se comunican con amigos o familiares. Si en la cuenta ficticia tienen 10000 seguidores en la real tienen 10 (la famosa regla del x1000).

El amigo que no es tal
Al igual que en esa herramienta que huele a azufre que es Facebook, Twitter también nos brinda la oportunidad de ser seguidores (o de que nos sigan) esos tipos de amigos lejanos o incluso tan solo conocidos del barrio. Es lo peor que podemos hacer con nuestro twitter. Si ponemos una foto de una paella, al día siguiente el quiosquero del barrio nos sonreirá y nos dirá "¿vaya paellita eh? Ya podrías haber invitado. Y entonces recordamos que @rubiaca69 es en realidad el quiosquero de nuestro barrio. Hay que huir de este tipo de perfiles que coartan nuestra libertad de poder publicar tweets completamente borrachos sin miedo a ser el hazmerreír de conocidos o saludados.

El normal
Este es el típico que se abre una cuenta de twitter porque todo el mundo la tiene pero tuitea una vez cada dos semanas y solo para decir "me voy a hacer la siesta" o "hoy cenamos varitas de pescado". Aunque no lo parezca es el mas normal de todos pues tiene claro para que sirve twitter: para absolutamente nada. La mitad de las veces no recuerda su contraseña y la otra mitad no recuerda su usuario. Si encontráis uno de estos, seguidlo, aunque no le conozcáis de nada, al menos no llenara vuestra lista de mensajes porque de todo el mundo es sabido que no hay nada mas hermoso en el mundo que una tweet list vacía.

El tránsfuga
Este es el típico que se abre una cuenta de twitter porque todos los amigos tienen una. Los primeros días comienza a tuitear de manera desaforada y sin control como si fuese lo único que le produce placer en la vida. A los pocos días desaparece de tuiter, posiblemente en otra red social donde cree que sus amigos también están. La buena noticia es que no volverá a twitter porque no recuerda ni su usuario, ni su password ni tan siquiera el día del año en el que nació. Es como "el normal" después de tomar dieciséis cafés.

El psicópata
Una sociedad no puede vanagloriarse de ser completa sin los chorizos, los políticos y los psicópatas. El psicópata en twitter comienza a poner un FAV y un RT a todo lo que escribirmos, a continuación nos cita directamente en sus tuits, luego exige que le retuiteemos, finalmente nos insulta, nos hace un unfollow y nos clava un gato muerto en la puerta de nuestra casa (que vaya usted a saber como adivinó donde vivíamos).

La sextuitera
Es la guarra del pueblo en versión virtual. Ponen fotos suyas desnudas en la cama o en la playa donde no se les ve la cara porque no quieren ser reconocidas. Lo que aun no han entendido las sextuiteras es que no hace falta todo ese montaje para llevarse a la cama a un hombre. Con que nos digan "¿Si o que?" respondemos "Si" y nos desabrochamos los pantalones. Sin ánimo de ofender la sextuitera es como la central nuclear de Fukujima, están averiadas y generan mucho calor durante años.

Los Community Manager o los Social Media
Se supone que son los cabezas pensantes de las nuevas tecnologías, representan a empresas o a ellos mismos en calidad de gurús de lo que viene... lo único que hacen es retuitear noticias que solo interesan a la gente que fornica tan poco como ellos. Los reconocereis porque de repente un día tendréis por seguidores a "Gimnasio Espartaco" o "Despacho de Abogados Manolete" para que les sigáis y a los dos días dejarán de seguiros. Son lo mas parecido a la correspondencia de menús chinos en el buzón de tu casa.





10 ago. 2012

Nieve en verano



La vi caminando por la playa, era alta y delgada, vestía con un pareo de flores y lucía un gorro de paja ajeno a cualquier moda. Su caminar, elegante e inquietante al tiempo, consistía en dejar caer un pie tras otro, casi en una perfecta linea recta, como las modelos de pasarela. Quizás lo hubiese sido años atrás, porque ya rondaba los cuarenta años aunque seguía siendo hermosa como una ninfa el día de su primera comunión. Con el detalle de unas gafas de pasta de color verde que le conferían un aspecto aun mas interesante si cabe. Ese detalle que otorga personalidad a quien no la necesita. Al llegar a mi altura sonrió y continuó caminando. Me quedé estupefacto. Bueno, quizás "estupefacto" no sea la palabra adecuada pero es una palabra que siempre me produce risitas de esas que hace que los gases se escapen cuando no deben. A lo que vamos: que una mujer me sonría es algo que no acostumbra a suceder, ni los que están obligados a hacerlo me sonríen aunque su trabajo de atención al cliente corriese peligro. Ella me sonrió, una sonrisa amplia, sincera, unos dientes blancos y grandes. Y claro, yo me enamoré de ella. Eso no tiene mérito, ya saben que yo me enamoro de todas. La diferencia es que esta vez sucedió como como el café instantáneo, igual de rápido e intenso. Me envolví en una toalla para disimular lo que ni la cirugía podría disimular y comencé a caminar a su lado metiendo barriga, sacando pecho e intentando no entrar en un colapso.

 -Hola -dije.
 -Hola -respondió ella.
 -Me llamo Fernando -dije yo.
 -Me llamo Neus -dijo ella.
 -Que bonito nombre.
 -Gracias, significa "nieves" en catalán.
 -Lo se, hablo dieciséis idiomas.
 -¿En serio?
 -Bueno no, en realidad solo hablo dos y mal.

Resumen: hasta el momento ella no había salido corriendo, ni me había golpeado, tampoco había llamado a la policía. Y de resultas que habíamos establecido una breve conversación mas allá del "como no me dejes en paz te clavo un bolígrafo en un ojo, gordo de los cojones". El amor es un mapa plagado de insospechadas veredas, de caminos. Unos van directos, una senda amplia y luminosa, llena de señales que indican por donde ir, es imposible perderse. Otros caminos llevan al amor de manera tortuosa, curvas y zarzales que arañan tu piel hasta hacerla sangrar. Y hay una suerte de tercer camino que es el camino inesperado, ese que cuando estamos perdidos en la selva se abre de repente ante nuestros ojos y nos conduce hasta un resort con fuentes de cóctel de gambas y croquetas de jamón del bueno. Y yo acababa de encontrar ese camino, sin pretenderlo, en cualquier playa, en pleno verano, a 40 grados a la sombra.

 -¿Eres de por aquí? -pregunté.
 -No. 
 -Entonces no eres de por aquí.
 -Eso es.
 -Bueno, no importa, yo tampoco soy de por aqui y si tu fueses de por aquí entonces tampoco te conocería, a lo mejor somos del mismo "no por aquí".
 -Quien sabe -dijo ella con media sonrisa mientras se ajustaba el sombrero de paja.

De repente dos niños salieron corriendo de la nada, pequeños y rubios, y se agarraron a las piernas de mi amada.

 -¡Mami! -gritaron al unisono.
 -Guapis -dijo ella con una nueva sonrisa que iluminó medio hemisferio.
 -¿Son tus hijos? -dije dando dos pasos hacia detrás y echándome las manos al cuello en busca de mi cruz repele-vampiros.
 -Si.
 -Maldita sea, odio a los niños. 
 -¿Lo dices en serio? -la sonrisa de mi ninfa se convirtió en una mueca de desaprobación sumiendo al mundo en la oscuridad.

Silencio.

 -Entonces de follar ni hablamos ¿no? -pregunté finalmente yo.

Al acabar esa frase me di cuenta de que acababa de perder a la mujer de mi vida. La única mujer a la que había amado realmente aunque solo fuese durante dos minutos. 

Muchos de ustedes, llegados a este punto, ya habrán sacado sus propias conclusiones, me habrán juzgado y el veredicto será el de siempre: culpable. No niego mi culpabilidad pero al menos fui honesto. Me gustaría saber si alguno de ustedes, hombres que se ponen cremas en la cara para dormir, son honestos cuando quieren algo de una mujer que les interesa. Puede que la sinceridad esté sobrevalorada pero si no somos honestos con nosotros mismos ¿con quien diablos lo seremos? 

Es por eso que mi consejo de hoy es, olviden todo cuanto les han enseñado y piensen solo en una cosa: para follar hay que mentir.


8 ago. 2012

Carta a mi futura esposa

Querida mujer de pelo corto,

Lo primero debes saber que aun no te conozco, he conocido a muchas como tu pero ninguna eras tú. Tienes que saber que los hombres, ese género que te piropea con desafortunada elegancia, no solemos ser demasiado exigentes en lo que a las mujeres respecta. Los hombres somos como los aparcacoches, solo queremos aparcar y volver a comenzar. Así toda la noche. Pero cuando llega un deportivo, entonces perdemos la razón y el resto de coches nos parecen vulgares, pequeños, aburridos. Y a pesar de ello cuando vuelve a aparecer un coche de segunda mano, renqueante y lleno de agujeros, también lo aparcamos. Somos hombres, el creador no nos dio la capacidad de ser exigentes a la hora del sexo. Vosotras si, vosotras decís que os gustan los hombres musculosos y no os acostáis con tipos gordos. Eso demuestra quien es mas inteligente que quien. Y eso que siempre tenéis tipos gordos dispuestos a acostarse con vosotras. Lo se porque yo soy uno de ellos. Hombres y mujeres somos diferentes, pero esta no es la típica carta donde se explican esas diferencias. Todos las conocemos, vosotros, vosotras e incluso el mismísimo Papa de la mismísima Roma. Esta carta es para decirte que, aunque no te conozco, se que estás ahí. Llevo muchos años intentando aparcar coches y, aunque ninguno me gustaba, la realidad fue que todos me gustaban. Pero ahora, en el ocaso de mis aptitudes como conductor, cuando es difícil arrancar el motor y se me cala cada dos por tres, si solo me queda por aparcar uno mas, ese serás tu. Mujer de pelo corto a la que aun no conozco. Me da igual si tu pelo es rubio, negro o rojo, pero se que es corto, con un ligero flequillo cayendo distraidamente sobre tus ojos. Eso es lo único que se y también eso es lo único que necesito saber.  Si estás ahí manifiéstate. No como en las películas esas de fantasmas coreanas donde las niñas no tienen ojos, tienen el pelo grasiento y salen de la nada. Mejor manifiéstate de la manera mas formal posible. No quiero ser el padre de tus hijos, tampoco quiero ser el hombre que arregle los enchufes rotos de tu piso lleno de gatos y cuadros de punto de cruz. No quiero ser el estereotipo de lo que nunca llegaré a ser. Solo quiero ser un modesto aparcacoches que vea cumplido el inconcluso sueño de aparcar en ti.

Siempre tuyo

30 jul. 2012

Curso de cocina para solteros




En esta vida no son demasiados los motivos que arrastren a un hombre heterosexual hasta una cocina. Y aun menos a a prender a cocinar. Si un hombre sin ánimo de pasar a la posteridad se apunta a un curso de cocina lo hará simplemente para estar rodeado del tipo de mujeres que se apuntan a los cursos de cocina o bien porque quieren estar rodeados de hombres que se creen mujeres que se apuntan a los cursos de cocina. Solo falta un pony y una cabra que se apunten a cursos de cocina y ya tenemos todo el catálogo de gustos sexuales cubiertos. Porque desengáñense queridos amigos y amigas, solo hay un motivo para apuntarse a un curso de cocina: meterse algo caliente en la boca. Y no me refiero a lo que se cocina. Sobre todo si el curso al que me apunté yo se denominaba "cocina para solteros". Toda una invitación al amor libre. O al menos así yo lo interpreté cuando me inscribía en el convencimiento de que a un curso de cocina para solteros acude gente soltera. ¿Y que hace la gente soltera? Pues fornicar unos con otros. Esto es así y todo el mundo lo sabe. O deberían saberlo.

El curso sucedía dos días a la semana, dos horas seguidas durante tres semanas. Para aquellos a los que se les resiste el manejo de la calculadora les iluminaré diciendo que eso significaba doce horas rodeado de mujeres solteras. ¿Acaso no es eso el nirvana de todo hombre de irregular suerte con el sexo opuesto? El curso se organiza en torno a una mesa donde los pretendiente... quiero decir... los asistentes preparan los ingredientes acorde a las explicaciones del sargento instructor que era una encantadora y pequeña mujer con todo el carácter de una rabiosa y grande, como una reducción de concentrado de carne. Lo mejor era atender a lo que decía y rogar porque no te cayese una bronca o te clavase un cuchillo en el muslo. Para aprender hay que sufrir, cortarte en los dedos, quemarte con el aceite o lavar platos y más platos. Aquello era como un campamento de instrucción con sus barracones de madera y sus literas de oxidado hierro.

Una vez preparados los ingredientes, el sargento instructor los cocinaba con la ayuda de quien conociese el funcionamiento de un horno o de una vitroceramica sin acabar con quemaduras de tercer grado. Los procesos que discurren de lo crudo a lo procesado y finalmente cocinado duraban alrededor de hora y media con lo que la última media hora nos sentábamos todos alrededor de la mesa para probar las delicatessen que habíamos preparado. Y es ahí donde comenzaba la parte más interesante del curso, o al menos la única parte que me interesaba a mi: la media hora del ligoteo. El problema en estos sitios es el de siempre. Los chicos se sientan con los chicos y las chicas con las chicas. Y por mucho que tomes asiento junto a una chica, la chica habla con otra chica o con la profesora antes de dignarse en dirigirte la palabra a ti, ese pobre hombre que viste un nada digno delantal de cocina de su abuela. Porque esa es otra ¿para cuando un delantal de cocina de cuero tejano con remaches y franela a cuadros? Los delantales de cocina se diseñan exclusivamente para mujeres o para borrachos en una despedida de soltero. Y de esta guisa, con el delantal y comiendo arroz con carne en un plato de plástico, intentábamos ligar con ellas. Pero resulta que tampoco. Porque que ellas si que han venido a aprender a cocinar, no como tú. Así pues, yo tomaba asiento entre dos hombres de dudosa sexualidad, los tres con cortes en las manos por la gracia y obra de nuestra ineptitud a la hora de cortar cebolla y bebíamos vino o cerveza mientras cenábamos lo que acabamos de cocinar, lo cual, para haberlo hecho nosotros, no estaba especialmente mal. Pero ni aunque hubiesen servido billetes de quinientos euros en salsa allemande me habría sentido mejor.

Yo me había apuntado a ese curso para fornicar, no para comer. Comer lo puedo hacer solo y en mi casa. O solo y en un bar. O solo y en comedor social.

Pero nunca sucedió el milagro de los peces y el amor horizontal, y esto me lleva a una (espero que) interesante reflexión sobre la utilidad de las cosas. Un cuchillo jamonero sirve para cortar jamón a excepción de momentos puntuales que sirve para acabar con esa molesta cháchara de tu suegra. De la misma manera un curso de cocina sirve para cocinar a excepción de momentos en los que puedes entablar eso que llaman “relación casual” que acaba con dos personas desnudas rellenando un pollo de corral a media noche entre risas y copas de chardonnay blanco. Si quieren ustedes aprender a cocinar, apúntense a un curso de cocina o observen atentamente como cocina esa abuela a quien robaron el delantal. Si quieren ustedes conocer las mieles del amor horizontal acudan a bares de carretera con neones. Ese es mi consejo de hoy.






27 jul. 2012

Yo no quiero ser Mario Vaquerizo




De dos años a esta parte parece que todo el mundo quiere ser Mario Vaquerizo, incluso los que ni entienden ni comparten el surrealismo en el que está inmerso este peculiar personaje, incluso quienes ni le conocen. Porque reconozcamos que es difícil negarse a un encanto que radica en vaya usted a saber donde coño radica. Puestos a analizar, nada de lo que nos ofrece este personaje es atractivo en sustancia, pero el conjunto funciona como un reloj de maquinaria suiza. Todo el mundo quiere ser anoréxico, vivir en una permanente fiesta, ser el rey del glam, tener una mujer estupenda, amigos famosos, ser un rockstar y salir en la tele. Y aunque no lo quieran todo, al menos si sueñan con una parte. Por eso le envidian, pero no solamente por eso. Le envidian porque, desde que irrumpió en televisión hace dos años, ejerce una fascinación que nadie puede entender. Y siguen observándolo en la vana esperanza de comprender el motivo. Pero nada.

Y a pesar de todo eso yo no quiero ser Mario Vaquerizo. Aunque tampoco me hagan ustedes mucho caso (como suele ser lo acostumbrado) pues hasta la segunda temporada del reality “Mario y Alaska” no me di cuenta que Mario era un hombre y que no estaba viendo un reality sobre un matrimonio de señoras que besan a otras señoras.

Y resulta que no quiero ser Mario Vaquerizo porque nunca cabría en unos pantalones de pitillo talla 32 (ni tras 10 años de dieta), nunca conseguiría una mujer estupenda (ni tan solo una no estupenda), no podría vivir en una permanente fiesta (a las 10 estoy durmiendo abrazado a mi osito de peluche), no se que coño es eso del glam, soy incapaz de retener a mi lado a mis amigos (quizás debido a cierto problema de higiene que define mi personalidad), no se cantar y si saliese en la tele, como dicen que engorda, ninguna cámara dispondría de la tecnología necesaria para abarcarme.

Para ser Mario Vaquerizo (o querer serlo) hay que tener unas mínimas características de las que yo carezco. Una de las características que iluminan al envidiado Mario es la de no pensar demasiado, la de no darle demasiadas vueltas a las cosas. Y conste que no es una crítica al susodicho. Puedo asegurar –con cierto orgullo- que pocos libros he leído en mi vida y casi ninguno sin fotos. Pero si que he leído el libro que escribió no hace demasiado Mario Vaquerizo titulado "Haciendo majaradas" y por fin puedo afirmar con orgullo que tú, Mario, serás más guapo y delgado que yo, más famoso, mas rockstar, mejor marido y amante… pero definitivamente hay días que puedo escribir mejor que tú. Y es solo por eso que ya no quiero ser Mario Vaquerizo. Aunque me fascines y te envidie con todas mis fuerzas.