"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

12 jul 2012

8 jul 2012

Como lucir un sombrero




Los sombreros no están hechos para los hombres y tampoco para todas las mujeres. Es más, se ha de tener una privilegiada testa para poder lucir con orgullo un sombrero, seamos del género que seamos. Dicen que lucir sombrero es de hombres de dudosa sexualidad pero yo opino todo lo contrario, porque hay que ser muy hombre para vestirse con complementos de mujer. En el edificio donde trabajo hay un centro comercial donde un tipo vende sombreros. El pobre desgraciado empezó vendiendo sombreros de moderno, de esos de Frank Sinatra con estampados escoceses, luego se pusieron de moda las boinas guais que no dejan de ser boinas de viejo por las que pagas cinco veces más de las que pagaría tu viejo. Ahora vende todo tipo de modelos, en especial  gorras con visera para romperte las piernas de manera elegante mientras haces piruetas en monopatín. Y ni un solo puñetero día he visto a nadie comprar ni un solo sombrero en esa diminuta tienda. Cada día paso por delante del melancólico encargado del penoso comercio y cada día el muchacho intenta que me pruebe una gorra. Y cada puñetero día de cada puñetera semana de cada puñetero mes, el sombrero que escoge para mi cae de manera tan adecuada como Belén Esteban en un congreso de físicos moleculares. La cabeza del hombre no se hizo para llevar sombreros y solo unas pocas mujeres tienen cabeza para lucirlos. Literalmente. Y yo no soy mujer (al menos hasta que consiga todo el dinero para la operación).

El otro día, en un restaurante de diseño de esos donde los cubiertos vienen con manual de instrucciones, vi a un moderno comiendo con un sombrero estampado. El tipo iba mal afeitado, llevada una camiseta descolorida y su pantalón tenía más rotos que los presupuestos del estado. Calzaba unas deportivas y no tenía más complementos que unas gafas de pasta negra. Y a pesar de ir como un pordiosero estaba cenando en un restaurante sin que un tipo de dos metros lo lanzase contra el asfalto del callejón trasero. Porque la ropa que llevaba aquel tipo costaba más dinero que invitar a cenar a Falete.

La evolución darwiniana nos ha llevado a vestir como pordioseros a precio de oro. Y  todo eso para que los sombreros nos queden tan bien como si nos hubiese caído una maceta en la cabeza. Somos tan modernos… yo no, claro. Yo sigo fiel a mi vieja camiseta Abanderado modelo Imperio de 1882, fiel a mis sandalias de rejilla con calcetines grises de tergal, fiel a mis pantalones cortos de colores y fiel a mi inseparable mariconera de polipiel. Ah, y a veces llevo una gorra, una de esas que regalan los talleres mecánicos. “Rectificados Martínez”, reza mi gorra. Pero es una gorra, no un sombrero. Y no me costó dinero. 

Si se pretende lucir un sombrero con dignidad, lo mejor es no comprarse ningún sombrero. Ese es mi sabio consejo de hoy.







30 jun 2012

Eurocopa 2012






¿Qué sucederá en la final de la Eurocopa? Sinceramente, me importa un bledo, no me sentiré mas español porque un puñado de niños ricos le den patadas mejor a una pelota que los niños ricos de otro país. Si queremos seguir imaginando que ganar un partido de fútbol representa el orgullo o las capacidades o una raza, de acuerdo, allá cada uno. Pero entonces, si mañana pierden el partido me gustaría que esas mismas personas que desde el sofá y con una cerveza en la mano se creen atletas de élite, reconozcan que seguimos siendo el mismo y mediocre país de siempre. La diferencia entre que entre o no entre la dichosa pelotita.