"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

19 may. 2013

Eurovisión 2013

Este año que vivimos, el convulso 2013, ha sido la mejor cosecha de Eurovisión, sin lugar a dudas. No hablo de la calidad artística de los concursantes (de hecho veo Eurovisión con el mute puesto) sino de la largura de los vestidos de ellas. Eurovisión es algo caduco y como tal debe apelar a los mas bajos instintos del espectador: ver carne fresca. Nunca antes se había visto en Eurovisión tanto cacho, tantos escotes ni tantas telas ajustadas a las curvas del deseo. Porque reconozcamoslo, ¿a que hombre le gusta tanto Eurovisión como para tragarse el certamen entero? A ninguno. Pero a las mujeres y a los peluqueros si que les gusta verlo y es por eso que los hombres que concursaban lo hacían con movimientos femeninos y sorteando charcos de aceite. Así si: carne para los espectadores y música para las espectadoras. ¿No era tan difícil, no? Hasta los que ruedan películas porno saben cual es la fórmula.

¿Mis favoritos? Sin lugar a dudas los representantes Griegos y su canción "El alcohol es gratis". ¿Quien no puede ser fan de una canción con un título así? Por cierto, hablo de música, el hecho de que los tipos llevasen falda no influye en mis gustos. A pesar de que lucían una piernas preciosas los jodios...



Respecto a la actuación de España quedamos los penúltimos lo cual refleja lo que ya toda Europa sabe, que vamos en el vagón de cola, desafinando y vestidos con el color de la mala suerte. Dice un amigo mio que no le temblaba la voz, que cantó de maravilla y que la canción era buena, hecho este que no puedo refrendar pues, como he dicho, tenía el televisor con el mute puesto y mis ojos fijos en el pechamen de la pequeña asturiana, imaginando a Fernando Alonso, en el pasado, recorriendo todas esas curvas con el DRS abierto.
Y sepan usted que lo mejor de la noche sucedió en twitter, cuando salió al escenario un señor realmente extraño que representaba a Rumania (la foto que acompaña a este post) y que era una mezcla entre un vampiro y Freddie Mercury. Observen ustedes la reacción del genial chef Alberto Chicote en ese preciso momento. No se puede expresar mejor lo que todos pensábamos...


Y ahora, a esperar otro año para volver a hacer el ridículo delante de toda Europa. Ah no, disculpen ustedes, que eso ya lo hacemos a diario. Que memoria la mía...