"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

6 jul. 2014

El hombre que nunca supo que era gay




Cuando comencé esta andadura cibernética para narrar mis (decepcionantes) experiencias con personas del sexo contrario, nunca pensé que acabaría también contando las historias de otros hombres. Para ser sinceros, me gusta la película “Espartaco” y a veces se me van los pies cuando escucho a Fangoria, pero de ahí a untarme aceite con una persona de mi mismo sexo, hay un largo camino. No tengo nada contra los gays, de hecho conozco a un amigo que tiene un primo que conoce a un camarero que una vez le sirvió un Aquarius de limón a un gay y asegura que son bellísimas personas. Incluso yo (como algunos saben) he tenido alguna desagradable experiencia con un camionero de Soria que me ha hecho dudar de mi propia heterosexualidad. Pero las dudas, como las almorranas después de cenar en un mejicano, siempre están ahí acechándonos. 

Hoy voy a hablar de otro hombre que no soy yo, o sea, de un hombre de verdad. O al menos eso parecía. La historia de “el hombre que nunca supo que era gay” es una historia absolutamente real, tan real como la honestidad de un político o la feminidad de Carmen de Mairena y me fue contada no hace demasiado (en realidad ayer mismo) por una mujer que se dignó a entablar conversación (aun desconozco el motivo).

Hay muchos tipos de hombres en el mundo, casi tantos como casillas en la declaración de la renta. Esta es la historia de un hombre que tenía a su lado a una de esas mujeres por las que se han conquistado países, escalado montañas o se han impreso postales de gatetes besándose. Y a pesar de ello, era incapaz de conseguir algo por lo que el resto de los mortales suspiramos: satisfacerla carnalmente. De acuerdo, la carnalidad no forma parte del todo en una relación sentimental, el sexo apenas es el 99,99% del amor. Pero también es la amalgama que cimienta la relación. Si no follas cada cinco minutos ¿para qué estar con alguien? Soy hombre, no me lo tengan en cuenta...

Al parecer, la mujer con la que hablé anoche, además de guapa, inteligente, divertida y con un pelazo que haría la envidia de todas las hembras (y algún que otro hombre) del planeta, era una mujer a la que le gusta vivir el sexo en toda su plenitud como un servicio de atención al cliente, siempre dispuesto a ayudar durante el día, la noche o los fines de semana. ¿Hay otra manera de vivir el sexo que no sea esta? Personalmente creo que no. Además resulta que la (ex)pareja de esta impresionante dama no parecía atenderla carnalmente con la regularidad que ella merecía.  Al parecer “el hombre que nunca supo que era gay” no era mal tipo pero era un narcisista compulsivo que prefería gastar su tiempo observándose en un espejo a gastar su tiempo paseando por las curvas de aquella espléndida mujer. ¿Qué puede mover a nadie a preferir mirarse en un espejo, coleccionar motos antiguas o leer un libro antes que a fornicar a todas horas con una mujer de la que, además, crees estar enamorado? Todos tenemos traumas, con nuestros padres, madres, hermanos o cura del pueblo demasiado cariñoso. Todos arrastramos carencias que nos convierten a niños grandes pero ningún trauma o carencia podría justificar que nadie desatendiese una mujer tan extraordinaria como aquella.

Muchos de ustedes se preguntarán porque hablo de un hombre a quien no conozco cuando en realidad debería estar hablando de la mujer que conocí. Los errores ajenos son más fáciles de describir que los propios. Aquella mujer era la mujer que cualquier hombre ha soñado en algún momento de su vida y, no obstante, “el hombre que nunca supo que era gay” era incapaz de verlo en el sentido carnal más amplio.

¿Era él realmente gay? Posiblemente no. Pero sepan ustedes, queridos animales de compañía, que si alguna vez encuentran a alguien por quien realmente merece sudar más de lo necesario (como la mujer que conocí anoche), nunca se comporten como una dulce bailarina que apenas transpira. Es la mayor estupidez que puede cometer cualquiera. A follar, que el mundo se va a acabar. Y si no, mejor dedíquense al macramé en la soledad de sus oscuros apartamentos. El amor, en gran medida, consiste precisamente en eso. 

Me refiero a follar, no al macramé.


23 comentarios:

  1. Así entonces.... ¿La satisficiste carnalmente como se merecía? o ¿tampoco sabes si eres gay? jajaja. La verdad que cada vez me sorprendes más con tus textos surrealistas pero llenos de sinceridad.

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    1. Querido Andrés.

      Para mi desgracia no la pude satisfacer carnalmente (no porque yo no quisiera o ella no lo mereciera). Creo que el problema es que ella estaba demasiado sobria para acostarse con alguien como yo. Y eso que bebió y bebió y bebió, lo cual me lleva a pensar que, sin espacio para ninguna duda, soy mas gay que el equipo completo de "Sálvame". Gracias por sus amables palabras y, ahora que se que soy gay... ¿una copa muchachote?

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  2. Bueno, a él a lo mejor le hacía más feliz el macramé. Cada cual con sus aficiones... Un cordial saludo.

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    1. Querida mía, le aseguro que practicar macramé cuando puedes hacer el amor con una mujer asi es como poder montar en un Ferrari y escoger ir en patinete.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  3. A pesar de que eres Gilipollas, y yo una tímida, tengo que decirte que me encanta como escribes!. E intuyo un cerebro muuuyyyy intetesante...! Espero ansiosa leer otra vez algo tuyo.
    Saludo.

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    1. Querida Mayte. ¿Puedo llamarla simplemente querida? ¿Y deseada? Deseada mia, me alegra que crea que tengo un cerebro interesante, si me viese usted en persona se daría cuenta que es lo único que puedo tener interesante y no está a la vista (o sea, que tampoco lo vería). Muchas gracias de nuevo, deseada mía, yo espero verla a usted algún cercano día maravillosamente desvestida en mi lecho para que juguemos al nude-monopioly en interminables veladas de amor y sexo. Si es sexo y sexo tambien me sirve.

      Gracias... :)

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  4. Ooooh, qué munic, yo también quiero a alguien que esté dispuesto a sudar por mí!! Eso sí, por favor, siempre con protección. Si hace falta los compro yo, de diferentes marcas o colores, con efecto frío... no me importa probar nuevas sensacions: axe, rexona, dove, nivea, sanex...

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    1. Yo estoy dispuesto a sudar por usted siempre que usted sude por mi, claro está. Si ademas puede prepararme un gintonic y comprar un boleto de loteria que tenga premio, mi felicidad sería plena.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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    2. Uuuh, usted le dice a todas lo mismo. Se quedó sin gintonic ;)

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    1. ¿Ni tan solo tragicómico?

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  6. Jajajajaja...!!, No se lo que ha sido mas, lo que me he reido, o lo que me he ruborizado...
    Gracias, al menos por lo primero.

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    1. Si quiere seguir ruborizándose ya sabe donde estoy. Le prometo años y años de pésimo sexo pero muchas pizzas y cervezas.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  7. Yo creo que el gay de la historia es usted y no se decide a dar el paso, porque mire que le he dicho para tomar algo y usted ahí todavía pensandolo.

    un saludo

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    1. Me he vuelto gay a la fuerza. Gran parte de culpa la tiene usted, que lo sepa.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  8. Fernando, escribe otra entrada, por favor, que me divierten mucho y estoy aburrida.

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    1. Querida, desnúdese y corra por mi habitación, por favor, que estoy aburrido.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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    2. Ay. No puedo correr; tengo una rodilla mala.

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    3. Mejor, así nos saltamos los preliminares.


      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  9. Y esa Jane Fonda de melena al viento, se fue sola camino a la deshidratación??? O siguió con tu compañía???

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    1. Se fue. Siempre se van. Siempre se irán.


      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  10. Siempre te quedará estar completo aunque sea de gilipollez. .. besos jajaja

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