Estimado doctor. Estoy ciegamente enamorada de mi marido, desde el primer día que le conocí, ciegamente enamorada de manera literal porque ha de saber usted que vendo cupones y un perro me indica cuando cruzar la calle. El caso es que mi ceguera parece haber sido una ventaja durante todos este tiempo (43 años de casados y nueve hijos para ser más exactos) pero justo ahora, en mi madurez, una amiga me ha dicho en confidencia que quien creo que es mi marido es en realidad un maniquí de El Corte Inglés. Firmado: Pasión Ciega.
Querida Pasión Ciega. Puede que la ceguera no se cure pero le aseguro que la estupidez aun menos. La próxima vez que le sea infiel a un maniquí al menos procure que no se entere todo el país. Vaya a leer a Coelho en braille y déjenos en paz.
Estimado doctor. Hace poco conocí a una joven que me tiene robado el corazón, el problema es que yo soy Madrileño y ella es catalana. ¿El amor entiende de distancia? Firmado: Atlético.
Querido Atlético. El amor no entiende de distancia pero si que entiende de economía doméstica. Búsquese una moza más cercana que no le obligue a dejarse medio sueldo y media vida buscando por Internet vuelos low cost. Si quiere desenamorarse rápidamente de la catalana solo tiene que ver un par de noticiarios de Intereconomía o suscribirse a La Razón.
Querido doctor. Después de ver el especial de 178 páginas a todo color de la boda de la Duquesa de Alba en la revista “Hola” me he dado cuenta de que me ponen las mujeres muy mayores, casi ancianas. El problema es que tengo 27 años y estoy casado con una modelo de lencería de 19 años. ¿Qué puedo hacer? Firmado: Adorador Geriátrico.
Querido Adorador Geriátrico. Nunca he tenido una respuesta mas fácil: le cambio a su esposa por mi abuela. Y si lo desea incluyo dos o tres abuelas mas, un andador y media docena de pañales para la tercera edad. La maciza puede enviármela en primera clase si hace falta, yo pago todos los gastos. Por cierto... ¿una modelo de lencería necesita algún cuidado especial? ¿Come lo que cualquier otra mujer? Ah... de nada.
Estimado doctor. Mi novia está obsesionada con las películas de vampiros adolescentes. A todas horas quiere que me vista de negro y le chupe el cuello cuando la realidad es que lo que yo deseo es que ella se desvista y me chupe otras cosas. ¿Qué puedo hacer? Firmado: Antonio Van Helsing.
Querido Antonio. Cuando la fijación de alguien es un elemento de ficción estamos perdidos. Por mucho que usted duerma en un ataúd nunca será un vampiro adolescente. Mi recomendación es que si su novia está muy buena le siga el juego con la esperanza de que en la madurez conserve algo de esa magnifica arquitectura corporal y además haya superado todas esas tonterías adolescentes. Si su novia no está buena hágase un cinturón de ajos y cuelgue varias cruces de su cuello. Eso si, recuerde quitárselos cuando busque una nueva novia.
Estimado doctor. Mi marido está obsesionado con Mourinho hasta el punto que después de hacer el amor convoca una rueda de prensa con nuestros hijos de 2 y 5 años o cuando estamos hablando siempre apunta cosas en una libreta y me dice que debo tener mas ritmo y entrar mas por los extremos. Incluso cuando yo no quiero hacer el amor comienza a repetir "¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?" toda la noche. Firmado: la que no puede mas.
Querida la que no puede mas. Hay cosas peores. Imagine que estuviese obsesionado con Guardiola. Lo que se iban a aburrir todos en casa.
Doctor Gilipollas. Tengo un grave problema, me apasiona el arte pero a mi novio los museos le producen urticaria, en cuanto se acerca a uno le aparecen ronchas por los brazos, cara la parte interior de los muslos y comienza a temblar como la niña esa del exosrcista cuando le echaban agua bendita. No creo que pueda compartir mi intelectualidad con alguien así. ¿Usted que opina? Firmado: una sevillana.
Querida Sevillana. Los hombres heterosexuales somos alérgicos al arte y aun mas a los museos. Sepa usted que el único arte que entiende un hombre de verdad es el arte de tirar cerveza de barril y su museo es el bar. Así que déjese de tonterías, vuelva a la cocina a preparar las croquetas y deje a su novio el espacio artístico que realmente necesita, ese espacio lleno de cabezas de gamba, papeles arrugados, serrín y cerveza...
Envíen sus preguntas a completamente.gilipollas@hotmail.es o déjenlas en los comentarios. Y recuerden: cuenten siempre la verdad aunque sea mentira.




