"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

10 nov. 2019

Votar o no votar, esa es la cuestión.

Edmond Thiaudière


Hoy hay nuevas elecciones, o por decirlo de otra forma: ha llegado el momento de vestirse para bajar a comprar el pan en domingo. Porque esto de votar se está convirtiendo en rutina ya. Con la misma dinámica que sale el sol por las mañanas, los ciudadanos volvemos a votar cual manada de borregos conscientes de que el camino les conduce al matadero. Así una y otra vez, repitiendo el día de la marmota sin solución de continuidad. No me quejo, soy un ligón frustrado (quizás debería eliminar lo de “ligón”) y las colas de las mesas electorales son un excelente lugar donde establecer relaciones sociales que conduzcan hasta el inevitable fornicio. Aunque toda buena noticia esconde su perversión: la última ocasión en que sucedió (curiosamente la misma votación que repetimos hoy) la muchacha con quien intenté ligar me dijo que no perdiese el tiempo, al parecer sentía hartazgo de sexo pues los políticos (día si, día también) la estaban dando por salva sea la parte. Discusiones aparte acerca de si el sexo anal es sexo o no (que lo es), esa contestación me hizo reflexionar sobre esa otra dinámica que se establece cuando unos votamos y los otros no se ponen de acuerdo y entonces los unos volvemos a votar y los otros se enfadan se pelean entre ellos y entonces nosotros nos peleamos y a continuación... 

Y todo eso enmarcado en el maravilloso escenario de una Barcelona llena de contenedores quemados. Estoy por irme de vacaciones a Faluya para descansar un poco. Aunque esa es otra historia.

Pero volvamos al meollo, que me estoy tanto desvariando como desviándome: hoy hay que ir a votar. O mejor dicho: que vaya a votar quien crea que debe ir y que vote a quien crea que debe votar. Porque, reconozcámoslo, hagamos lo que hagamos, seguirán sin ponerse de acuerdo en la cruenta batalla por conseguir ese poder que todos ansían. La erótica del poder, claro. Algo que comienza siendo erótico y acaba en una orgía donde todos estamos a cuatro patas y los políticos no están dando lo nuestro. Lo que decía aquella muchacha, vamos.

Mi recomendación para los que vayáis a votar es la de tener siempre presente lo que decía el filósofo Thiaudière   “La política es el arte de disfrazar de interés general el interés particular”. Yo iré a votar rezando porque en la cola de la mesa electoral me encuentre con alguna mujer que no esté harta de que (día si, día también), nos estén dando por salva sea la parte.


2 comentarios:

  1. Sr. Gilipollas, ¡qué alegría me acabo de llevar! Al menos para algo ya han servido estas elecciones: Si no es para formar gobierno de una p... vez, que sea para volver a leerle.

    De gilipollas tiene menos que antes, así lo deduzco de sus reflexiones.
    A ver si después de hoy estos políticos empiezan a trabajar, que ya va siendo hora.

    Besos de reencuentro

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    1. Hola mi querida, deseada e imposible (en lo carnal) Alís. Yo también me alegro de leerla aunque más me alegraría otras carnalidades mundanas con usted. Pero a lo que vamos: gracias. La vida, en ocasiones, nos aleja de las cosas y en otras ocasiones, nos devuelve. Lástima que haya tenido que volver por algo tan bochornoso como la política de nuestro país. De todas formas: ¡he vuelto!

      Y no es un aviso, es una amenaza.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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