"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

10 dic. 2014

El lobo de Barcelona



En la vida existen dos maneras de enfrentarte a los demás, o bien eres un dulce osito de caramelo o bien eres un cabrón del tamaño del estadio de un equipo que juega la Champions. También puedes intentar ser tu mismo pero entonces tienes tanto futuro como un recién nacido flotando en un embravecido mar y rodeado de hambrientos tiburones blancos. Desde este blog he teorizado sobre la necesidad de la mentira. Sobre todo en las relaciones con los demás. La verdad está sobrevalorada porque es una debilidad en un mundo lleno de depredadores. Ir con la verdad por delante es como pretender sobrevivir en la selva armado con papel de liar y un palillo usado.

No obstante, hoy les hablaré de la mentira enfocada a la caza del placer. Hay gente que miente por conseguir dinero, por conseguir fama o por conseguir poder. Teniendo dinero, fama o poder, puedes conseguir cuanto placer desees, pero para conseguir todo ese dinero, fama o poder se necesitan años de esfuerzo en el que poca gente quiere invertir. Como en el tema de si la pizza ha de llevar piña o no, solo hay dos posibilidades: o bien tu padre, dueño de uno de los bancos más famosos del país, muere de repente en plena noche de un fulminante ataque al corazón con su cabeza entre las piernas de una stripper cuarenta años más joven que él... o bien eres un mentiroso de tomo y lomo.

Yo procedo a saltarme todos esos preliminares porque no se quien es mi padre e iré directo al placer y lo haré con mi mejor mentira colgada en la cara, a la altura de los ojos.

Para conseguir placer, lo mejor es acudir a un lugar donde haya muchas personas. Mujeres, hombres o enanos disfrazados de pastorcilla, cada uno que escoja lo que quiera. A mi me gustan las nórdicas disfrazadas de soprano de "El anillo de los Nibelungos". Es como cuando sales a pescar, siempre se consiguen mejor resultados navegando sobre una banco de peces que en una piscina inflable. Los conciertos, manifestaciones y partidos de fútbol es donde hay más gente pero no parece inteligente intentar fornicar con una adolescente histérica, una perroflauta o una hincha. Tienen demasiada personalidad… o demasiada poca.

Hay que pescar en discotecas de madrugada. Los peces de noche y confusos pican mejor el cebo.

Lo primero que han de hacer es crearse un personaje. Yo antes me inspiraba en el Stallone de los 80s pero ahora he escogido el personaje que interpretaba Leonardo Di Caprio en “El lobo de Wall Street”. Puede que el físico no me acompañe pero lo que importa es la actitud ganadora. Tener un pene de 35 cms también ayuda.

Cualquier viernes por la noche, me dejo caer en una de las muchas discotecas de Barcelona, no son las mejores discotecas porque ahí están las mejores mujeres pero también los mejores contrincantes. Me dejo caer en una de las muchas discotecas de gente de más de cuarenta (cincuenta e incluso sesenta) donde señoras recién salidas de la peluquería se esfuerzan por recuperar una época que hace demasiados años les abandonó para siempre. Pescar en un lugar así es relativamente fácil pero eso no evita que uno tenga que crearse el personaje y llevarlo hasta el límite. Les digo que soy corredor de bolsa, que tengo un deportivo aparcado cerca de la discoteca, les digo que vivo en una lujosa torre en Pedralbes, el barrio mas exclusivo de la ciudad, les digo todas las mentiras que quieren creer y rezo porque la oscuridad de la discoteca les impida ver que visto ropa del Zara, gafas rotas, peinado de peluquería china (final feliz incluido) y sandalias.

-Me llamo Jordan Belfort -comienzo mi discurso susurrándoles al oído (e intentando no escupir)- y no estoy en esta discoteca para venderte un bolígrafo a las cuatro de la mañana sino para que necesites un bolígrafo con el que apuntar mi teléfono, porque soy tan irresistible que pronto resbalarás en un charco que se está formando entre tus muslos. Soy el Lobo de Barcelona, el tipo mas seductor que nunca hayas conocido y, a juzgar por tu edad, nunca conocerás.

Cuando mientes y lo haces bien, la gente cree lo que dices porque les gustaría creer que lo que dices es verdad. A todas esas mujeres les gustaría creer que soy Leonardo Di Caprio. Este es el secreto del buen engaño, que la gente, a las cuatro de la mañana y después de tres gintonics, quieren ser engañados. Todos sin excepción.

Nunca me ha funcionado, también es verdad.

10 comentarios:

  1. Usted no desista, que con alguien funcionará. No sé por qué pero a este plan le veo posibilidades. Cordiales saludos.

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    1. Gracias querida, usted siempre viendo donde no hay.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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    1. Gracias querida, yo es que soy muy apañado, por eso no necesito robot de cocina ni sirvienta eslovaca. ¿Aun existe Eslovenia?

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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    2. No sé. Me cambian el mapa cada cinco años.

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    3. ¿Eso duele?

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  3. Yo les digo que me llamo Laura y que tengo 28 años. Siempre me funciona. Pruebe usted a ver...

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    1. ¿Usted cree que si a las mujeres les digo que me llamo Laura y tengo 28 años funcionará? No se yo...

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  4. La mentira como arma de supervivencia, interesante... eso explicaría muchas cosas. Voy a seguir leyendo.

    Encantada de haber aterrizado en su blog.

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    1. Gracias querida. La mentira como arma de supervivencia la ve usted a diario, solo hay que abrir un ídem.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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