"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

17 abr. 2013

Se acerca el verano


Cuando se aproxima el verano suelo escribir alguna de mis acostumbradas soplapolleces sobre el calor, las escasas ropas femeninas y el vouyerismo masculino. No creo que pueda aportar nada nuevo este año, los hombres seguimos igual de babosos que hace 200 siglos. Pero las tradiciones, como la erecciones, hay que mantenerlas lo máximo posible. ¿Que es una sociedad sin tradiciones ni erecciones? Se acerca el calor, todos estamos de acuerdo en eso, sobre todo los que cogen el metro en hora punta y todo ese calor se traduce en olores, algodón menguante y escotes que abocan al abismo. ¿Y que podemos hacer los hombres para evitar que nos salte la junta de culata y gripemos el motor? Poca cosa. El cuerpo de la mujer se hizo para provocar sexualmente al hombre y de esta manera poder seguir gestando pequeños cromañones mientras los dinosaurios devoraban a los papás cromañones. Cierto es que el cuerpo de la mujer también se hizo para provocar a algunas otras mujeres pero eso solo sucede en películas de esas donde ellas besan a ellas mientras los espectadores gastamos las pilas del mando a distancia. Los hombres no debemos avergonzarnos de ser unos babosos porque lo llevamos en los genes. Como el insultar a los árbitros o el rascarnos el culo al despertar. Pero las mujeres no deberían avergonzarse de los hombres solo porque somos hombres. Parece que no hemos avanzado mucho desde que aquel dinosaurio devoraba al papá cromañon, nada hemos aprendido sobre lo que somos y porque lo somos. La corrección política no puede imponerse a la huella genética y si a esto le sumamos la proliferación de tangas y leggins, pues eso: los garajes llenos de motores gripados y los clubs de carretera repletos de cromañones recalentados. Y ahora que cada uno está en su lugar, sigamos viviendo. Las cosas, como son.