"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

28 oct. 2014

Lo que nos gusta jugar y más jugar...



La definición con que el diccionario de la RAE inaugura las 19 diferentes definiciones de "jugar" hace referencia a hacer algo con alegría y con el solo fin de entretenerse o divertirse. Buena definición. Pero me quedo con la definición subcampeona que dice que “jugar” es "travesear, retozar". ¡Bingo! ¡No hay más preguntas señoría! ¡Empieza el espectáculo! Jugar, además de maravilloso, es algo que hacemos con los demás es cotidiano ejercicio, ya sea con dobles sentidos, metáforas o pequeñas mentiras (que no "engaños"). Los políticos juegan con nosotros a ayudarnos (cuando se ayudan económicamente entre ellos). Los enamorados juegan a estar enfadados (para conseguir el mejor de los polvos, que es le de la reconciliación). Los niños juegan a portarse bien (para conseguir los caramelos) y los hombres jugamos con las mujeres (para conseguir acostarnos con ellas... o que ellas se acuesten con nosotros). El triunfo consiste en acostarse. En todos los casos, se trata de un simple juego donde todos jugamos y queremos llegar al mismo lugar sin miedo a reconocer que, detrás del juego, realmente queremos engañar, follar o comernos un delicioso caramelo.  Entretenernos, divertirnos... ¿de verdad a alguien le puede parecer mal que los adultos juguemos a juegos de adultos? Aunque a mí, como buen hombre de las cavernas, me interesan aquellos juegos que tienen como premio el dulce (o salado) sabor de una mujer.

Aquí van algunos de los juegos mas habituales que utilizamos a diario (o casi) para conseguir fornicio

El juego del mejor amigo: jugamos a ser el mejor amigo de aquella mujer con la que únicamente pretendemos conseguir amor horizontal. La amistad con una mujer que te atraiga es como la honestidad de un político: una utopía. Podemos aderezar el personaje "soy tu mejor amigo" añadiendo capas dramáticas como fingir ser gay o mecánico de tractores. Jugamos a acompañarlas a comprar o jugamos a escuchar sus problemas con la intención de darles el mejor de los consejos, jugamos a consolarlas y jugamos a cambiar el aceite, el filtro del aire y lubricar las bielas del tractor. ¡Mentira! ¡Todo mentira! ¡Hermosa mentira! El único juego que nos gustaría consiste en meter nuestra cabeza entre sus piernas y saborear las mieles del éxito. Este juego puede durar años y los jugadores corren un grave riesgo pues todo este tiempo conlleva desastrosas consecuencias: pueden acabar gustándose de verdad y acabar casados. Y eso no es un juego, eso es un drama. Como le decía Andrew Wyke (Laurence Olivier) a Milo Tindle (Michael Caine) en "La Huella" (la mejor película sobre juegos jamás escrita): ¡Es el sexo! ¡El sexo es el juego! El matrimonio es el precio


El juego de la compasión: reconozcámoslo, el amor por compasión es uno de los juegos mas reconfortantes y que mejor funcionan. Solo hay que poner ojitos de gato de Shreck y encogerse de hombros ante cualquier palabra de la otra persona. Nadie me quiere... nadie me habla... nadie me entiende... la vida no tiene sentido... abrázame que deslizaré hábilmente mi mano por el costado para tocarte las tetas y acceder al travieso Pokemon que escondes ahí abajo. El amor por compasión solo tiene un objetivo: pillar cacho. Y lo más curioso es que la otra persona siempre lo adivina porque no hay nada mas evidente que pretender sexo cuando hablas de amor. Es decir, si alguien les ofrece sexo por compasión es que ya querían sexo antes de la compasión. No obstante hay que intentarlo porque muchas veces el placer también esta en el juego, no solo en el premio. Una vez conseguido su objetivo, el hombre experimentará una sorprendente curación de todos sus males y no volverá a llamar nunca a la mujer. Lo cual confirma que las curaciones milagrosas existen mas allá de Lourdes. 


El juego de la verdad: este es uno de los juegos que mejor funcionan pero también uno de los mas peligrosos. Lo que hay que hacer es simplemente decirle a la otra persona que juegue contigo al juego de la verdad que (como su nombre indica) consiste en decir siempre la verdad, sea el tipo de pregunta que sea. El truco es comenzar con preguntas inocentes del estilo "¿has robado alguna vez?" o "¿te duchas cada día?" para girar hábilmente hacia preguntas cada vez mas comprometidas hasta que una de las respuesta sea confesar que queremos acostarnos con la otra persona y lo diremos encogiéndonos de hombros como diciendo "era solo un juego, perdona". Este juego funciona mejor cuanto mas alcohol hayamos ingerido. En realidad cualquiera de estos juegos tiene mas posibilidades de éxito cuantos mas vodkas lleve el contrincante en el estómago. Para que luego digan que el alcohol es malo. 


El juego del ginecólogo aficionado: Para jugar a este juego hay que ser un maestro del disfraz y después convencer a la mujer que nos gusta, de la importancia de la revisión ginecológica semanal y que estamos dispuestos a ayudarla. Puede que resulte extraño que cuando nuestra amiga entre en casa a tomar un café nos encuentre ataviados con bata verde y guantes de cocina, además de haber improvisado una camilla de ginecólogo en la cama con unas sabanas y unos cojines. Lo importante de este juego es que cuanto mas convencidos lo digamos, mas convenceremos a nuestra amiga de que debe hacerse la revisión. Este juego funciona mejor ahora que llega Halloween pues podemos reforzar el juego diciendo que es un disfraz. De acuerdo, nuestra amiga puede que desconfíe cuando el instrumento de exploración sea "nuestro instrumento" pero para entonces ya será demasiado tarde. Por cierto, acuérdense de usar protección en su herramienta no sea que acaben necesitando un ginecólogo de verdad.


Jugar y más jugar. Jugar es una bendición de Dios que nos hace sentir vivos y nos divierte. Yo no podría vivir sin jugar (haya premio o no) porque forma parte de mi personalidad. Cuando dos personas se sientan frente a un tablero de ajedrez son conscientes de que van a jugar, puede que uno gane, o el otro. Aunque siempre es mas divertido quedar en tablas. ¡Porque si! ¡Porque vivan los juegos! ¡Porque la vida, sin juegos no merece la pena! Sobre todo, si van ustedes a jugar... háganlo bien, comiendo todo lo que se les ponga por delante y contando veinte, saltando de oca a oca y me la tiro porque me toca, jugando al mentiroso, a las 7 y media (o a las nueve o a las diez, cualquier hora es buena para el fornicio), arrastrando 40 y, sobre todo... comiéndose a la reina. Los juegos son lo más divertido de este mundo (después del sexo). Imaginen ustedes si juntamos ambas cosas... ¡a jugar!


8 comentarios:

  1. Yo caí víctima del primero pero no me arrepiento... El del ginecólogo lo veo poco factible. Sea, como sea, a jugar!! Cordiales saludos.

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    1. Juguemos al del ginecólogo. Ya verá como el juego del mejor amigo es un cuento de niños al lado del nuestro. No hace falta que acabemos en boda, podemos acabar en un bar comiendo calamares a la romana y bebiendo cerveza.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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    1. ¡Hasta el infinito y más allá!

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  3. Llámelo jugar o como quiera, el caso es que el fin justifique los medios...
    Saludos.

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    1. Si el fin es el fornicio, cualquier medio es válido, incluso las medias.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  4. Hace poco vi una película que me gusto muchísimo "Quiereme si te atreves".
    Le ha faltado El teto.
    Vuelvo a mi retiro, que por cierto, no es el armario...A mi lo que me gusta es el cuartillo de la lavadora.
    Es usted genial Sr. Fernando
    Beso

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    1. Querida De limón con menta (porque nombre mas corto no tenemos... ¿no?

      Me alegra informarla que yo tengo cuartillo de lavadora y se jugar al teto (tampien a la piragua y a la maravilla).

      Espero sus proposiciones (cuanto mas deshonestas mejor).

      No he visto esa película que dice pero si que vi "Marujas Anales IX: el retorno del mandingo Montecristo".

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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