"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

28 ago. 2014

28 de Agosto

Yo que pensaba que lo había visto todo en esta vida... pues va a ser que no. Tampoco voy a comenzar este relato por el meollo porque no pretendo asustarles como me asustó ella a mi. Nos asustamos de lo que desconocemos asi que voy a introducir lo sucedido lentamente... para que no duela... lubricando bien la historia para que nadie de un grito (lo siento, no he podido resistirme).

Ayer conocí a otra mujer, en efecto, era una mujer de mediana edad, pelo rubio y corto, ojos marrones, nariz grandes y cuerpo razonablemente adorable. Se que no soy nadie para describir la honorabilidad de los cuerpos atendiendo a que el mio es lo menos razonable que existe, pero lo hago porque soy consciente que ustedes son unos cotillas que solo se fijan en lo superfluo. Encontré a esta mujer sentada en un banco de un parque, durante mi diario paseo veraniego en busca de saciar mi lastimado ego con carne femenina. Quien en verano no salga a la calle a ver la carne expuesta del sexo que le atraiga, o es tonto o trabaja en una tienda donde siempre huele a incienso.

La mujer permanecía inmóvil, sentada en el banco, cara al sol y sin una camisa nueva pues vestía una especie de túnica de variados colores. Tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente. Lo de que ella tuviese los ojos cerrados fue lo que me invitó a tomar asiento a su lado, yo mejoro mucho cuando los demás cierran los ojos.

 -Hola -saludé sin esforzarme ni tan siquiera en esbozar una sonrisa.
 -Namasté hermano -contestó ella.
 -Me alegro por ti, pero debería abrir los ojos, me temo que me has confundido de hermano.
 -Ya se que no eres mi hermano, es una forma de hablar.

De todas las formas de hablar que hay en el mundo, al parecer aquella mujer había escogido la mas compleja. Paciencia... como dijo el filósofo: "no se ganó Zamora en una hora".

 -¿Estás meditando? -pregunté.
 -No, estoy alimentándome.
 -Disculpa mi ignorancia pero no veo ningún bocadillo de chopped ni ninguna cerveza.
 -Estoy alimentándome del sol.
 -Ah, estás tomando el Sol.
 -No. Estoy alimentándome. No como, no bebo... me alimento del Sol. ¿No sabes lo que es el Prana?

Ante una contestación así solo tienes dos opciones, o salir corriendo o salir corriendo con el ánimo de batir algún récord mundial. Pero yo, además de un curioso empedernido, soy un completo gilipollas. Así que... sigamos.

 -¿Entonces nunca bebes ni comes? -pregunté.
 -Nunca.
 -¿Y cuanto tiempo llevas así?
 -27 días.
 -O sea, que estás ayunando. 
 -No, me alimento del Sol, no estoy ayunando.
 -¿Y no tienes hambre o sed?
 -En ocasiones si, pero el hambre y la sed son sensaciones que pueden ser vencidas con el poder de nuestra mente. La meditación me ayuda a mantener la calma aunque tenga sed o hambre. A veces bebo un poco de te o me como una galleta.

¿Que hubiesen hecho ustedes? Soy hombre y como tal, soy capaz de aguantar cualquier pedrusco del tamaño del Himalaya si veo la posibilidad de aparcar el autobús del amor. No obstante, a veces hay que encontrar la diferencia entre la excentricidad y la locura. Se lo explicaré... si alguien dice una cosa tan rara como la que me acababa de decir aquella mujer pero quien lo dice es una mujer hermosa, entonces es una excentricidad. Si quien lo dice es una mujer normal o una mujer estéticamente desafortunada, entonces es que está mas loca que esa señora que huele fuerte y arrastra un carrito lleno de gatos. Por cierto, esta regla tiene una excepción: si quien dice la locura es una top-model entonces es la palabra del señor, amén.

Volví a mirar a aquella mujer quien continuaba con los ojos cerrados, cara al sol y respirando profundamente.

 -Mi nombre es Fernando Gilipollas y me gustaría decir que ha sido un placer conocerte, pero nada mas lejos de la realidad pues mis deseos son que te atropelle el autobús de la felicidad. Literalmente. Yo me voy a un bar a comerme un bocadillo de choricito frito y a beber toda la cerveza que mi vejiga pueda soportar. Nomonte, nasmote o tu puta madre lo que sea el saludo ese. Adiós muy buenas loca de los cojones.

Y diciendo esto me levanté y me fui de allí mientras la mujer continuaba inmóvil sin decir nada. Bueno, en realidad si que hizo algo pues pude ver como se relamía los labios mientras yo mencionaba el bocadillo y la cerveza. Bocadillo 1 - Prana 0.

Se que ahora algunos de ustedes comenzarán a discutir si el Prana de las narices es respirar o dejar de comer o esa práctica de dejar de comer se llama de otra manera e incluso intentarán colarme en sus comentarios algún tipo de educación sobre el tema. Ahorrenselo, todas esas enseñanzas me interesan tanto como las facturas del banco o las aventuras de un adolescente. Si alguien conoce una buena receta de bocadillo de chorizo con pimientos, eso si que me interesa. Mi alma está necesitada de alimento sólido.




9 comentarios:

  1. No tengo idea ni del Prana ni de recetas de cocina pero me apunto a comerme el bocadillo ése. Ya si acaso después tomo el sol.

    Cordiales saludos.

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    1. Si toma el sol quiero un reportaje fotográfico (si come un bocadillo no hace falta)

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  2. Los mejores bocadillos de lomo con pimientos verdes en El Piculín, en la Puebla Vieja de Laredo. A veces sale el sol también.

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    1. Es que me pilla un poco lejos... ¿me trae usted media docena vestida en lenceria fina? (es para seguir comiendo si me quedo con hambre)

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  3. ay... y yo que estoy comenzando mi primer dia de dieta... chistoooorraaas!

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  4. la academia cosmica? really? estoy con usted. loca de los coj...*&^%

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    1. Al final los medio locos pareceremos los únicos cuerdos.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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  5. Toda la razón del mundo en eso que dice que las barbaridades se clasificarán en excentricidades, palabrita del señor o locuras según quien las diga.
    Siento no poder ayudarle pero nunca combiné pimientos con chorizo. El chorizo sólo, o con queso o tomate como mucho, y los pimientos para la tortilla.
    Amén. O amen, lamen y tal y cual...

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    1. ¿Lamen? Estoy terriblemente interesado en esa última frase suya que parece toda una invitación a aparcar autobuses.

      Siempre suyo
      Un completo gilipollas

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