
Muchos de ustedes, amables visitantes, son a su vez propietarios de blogs que una noche de tormenta decidieron abrir ante la pregunta “¿creo un blog o me hago la pedicura mozambiqueña en los meñiques impares de los pies?”. Yo me hacia la misma pregunta y cuando me había cortado tanto las uñas que solo quedaban muñones decidí abrir un blog con la intención de que todo el egocentrismo que apenas contengo en mi interior tuviese una válvula de escape. Soy consciente que muchos de ustedes (lectores, no ya autores), utilizan como válvula de escape el sexo, el macrarmé, pedalear en bicicleta estática o empapelar las paredes del garaje. Por desgracia yo no fui dotado para ninguna de esas artes así que me coloqué delante del ordenador y en apenas cinco meses fui capaz de crear mi blog y escribir la primera entrada. Puede que parezca mucho tiempo pero antes de que me juzguen a la ligera debo decir en mi descargo que invertí casi cuatro meses en diferenciar la pantalla de televisión del monitor del ordenador y era incapaz de entender porque yo tecleaba y tecleaba y al en mi monitor en vez de letras aparecía Belén Esteban rebuznando o veintidós señores corriendo detrás de una pelota.
Una vez escrita la primera entrada todo fue como la seda, ya era un experto en escribir sobre mi vida, ustedes me leían en pequeño comité y todos tan contentos hasta que un día, sin saber como, este blog comenzó a hacerse grande y mas grande (es lo único que poseo que se ha engrandecido con el tiempo aparte de mi barriga) y entonces sucedió que comenzó a convertirse en obligación mas que distracción. Resumiendo: calculo que invertía mas de veinte horas a la semana en escribir entradas, responder a los comentarios y devolverles las visitas. Y claro está, cada vez habían mas visitantes y cada vez tardaba mas en hacerles creer a ustedes que realmente me interesaban sus blogs o sus comentarios. ¿Creen realmente que podemos leer todos los blogs del mundo y encontrarlos todos interesantes? Por supuesto que no. Y a todo esto hay que sumar que por la red hay decenas de desequilibrados que se dedican a intentar desequilibrar al resto. Pero eso es normal. Forma parte de esta sociedad donde convivimos gilipollas, desequilibrados, animales de compañía y ustedes mismos.
¿Cómo sobrevivir a tu propio blog sin volverte loco? Es simple: no se puede. Los blogs se abren y cierran en la red con la misma facilidad y rapidez que los muslos de mi prima Amparo “la fácil”. Pero eso es lo normal, lo anormal sería vivir siempre en la red, tener amigos solo en la red, hablar solo en la red, fornicar solo en la red. Quizás no estamos preparados para todo esto y seamos incapaces de sobrevivir a nuestros propios blogs porque nuestros primitivos cerebros aun funcionan en base a la supervivencia. Para sobrevivir tenemos que mordernos los unos a los otros, por mucho que haya espacio para todos.
Algunos de ustedes se preguntarán porque el completo gilipollas se pone serio o si es como consecuencia de algunos comentarios. La respuesta es: no.
Decía Groucho que es consecuencia del individuo y de sus genes el pasarlo bien. Es indiferente que intentemos hacer reír porque si el individuo desea pelearse con el mundo o criticar amargamente lo hará. Así pues, quédense con los comentarios positivos, obvien los negativos y pásenlo bien. Es lo mismo que hacen los demás, incluso los que critican, incluso yo mismo.
¿Cómo sobrevivir a tu propio blog? Es imposible, a medida que crece el blog ustedes morirán. Deben escoger. Cerrar sus blogs, tomar aire y volver dentro de unos meses a abrir otros. De momento esto funciona así.
Somos una familia tan gilipollas que no sabemos hacerlo de otra manera.
Una vez escrita la primera entrada todo fue como la seda, ya era un experto en escribir sobre mi vida, ustedes me leían en pequeño comité y todos tan contentos hasta que un día, sin saber como, este blog comenzó a hacerse grande y mas grande (es lo único que poseo que se ha engrandecido con el tiempo aparte de mi barriga) y entonces sucedió que comenzó a convertirse en obligación mas que distracción. Resumiendo: calculo que invertía mas de veinte horas a la semana en escribir entradas, responder a los comentarios y devolverles las visitas. Y claro está, cada vez habían mas visitantes y cada vez tardaba mas en hacerles creer a ustedes que realmente me interesaban sus blogs o sus comentarios. ¿Creen realmente que podemos leer todos los blogs del mundo y encontrarlos todos interesantes? Por supuesto que no. Y a todo esto hay que sumar que por la red hay decenas de desequilibrados que se dedican a intentar desequilibrar al resto. Pero eso es normal. Forma parte de esta sociedad donde convivimos gilipollas, desequilibrados, animales de compañía y ustedes mismos.
¿Cómo sobrevivir a tu propio blog sin volverte loco? Es simple: no se puede. Los blogs se abren y cierran en la red con la misma facilidad y rapidez que los muslos de mi prima Amparo “la fácil”. Pero eso es lo normal, lo anormal sería vivir siempre en la red, tener amigos solo en la red, hablar solo en la red, fornicar solo en la red. Quizás no estamos preparados para todo esto y seamos incapaces de sobrevivir a nuestros propios blogs porque nuestros primitivos cerebros aun funcionan en base a la supervivencia. Para sobrevivir tenemos que mordernos los unos a los otros, por mucho que haya espacio para todos.
Algunos de ustedes se preguntarán porque el completo gilipollas se pone serio o si es como consecuencia de algunos comentarios. La respuesta es: no.
Decía Groucho que es consecuencia del individuo y de sus genes el pasarlo bien. Es indiferente que intentemos hacer reír porque si el individuo desea pelearse con el mundo o criticar amargamente lo hará. Así pues, quédense con los comentarios positivos, obvien los negativos y pásenlo bien. Es lo mismo que hacen los demás, incluso los que critican, incluso yo mismo.
¿Cómo sobrevivir a tu propio blog? Es imposible, a medida que crece el blog ustedes morirán. Deben escoger. Cerrar sus blogs, tomar aire y volver dentro de unos meses a abrir otros. De momento esto funciona así.
Somos una familia tan gilipollas que no sabemos hacerlo de otra manera.



