"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

15 jul 2010

Como sobrevivir a tu blog


Muchos de ustedes, amables visitantes, son a su vez propietarios de blogs que una noche de tormenta decidieron abrir ante la pregunta “¿creo un blog o me hago la pedicura mozambiqueña en los meñiques impares de los pies?”. Yo me hacia la misma pregunta y cuando me había cortado tanto las uñas que solo quedaban muñones decidí abrir un blog con la intención de que todo el egocentrismo que apenas contengo en mi interior tuviese una válvula de escape. Soy consciente que muchos de ustedes (lectores, no ya autores), utilizan como válvula de escape el sexo, el macrarmé, pedalear en bicicleta estática o empapelar las paredes del garaje. Por desgracia yo no fui dotado para ninguna de esas artes así que me coloqué delante del ordenador y en apenas cinco meses fui capaz de crear mi blog y escribir la primera entrada. Puede que parezca mucho tiempo pero antes de que me juzguen a la ligera debo decir en mi descargo que invertí casi cuatro meses en diferenciar la pantalla de televisión del monitor del ordenador y era incapaz de entender porque yo tecleaba y tecleaba y al en mi monitor en vez de letras aparecía Belén Esteban rebuznando o veintidós señores corriendo detrás de una pelota.

Una vez escrita la primera entrada todo fue como la seda, ya era un experto en escribir sobre mi vida, ustedes me leían en pequeño comité y todos tan contentos hasta que un día, sin saber como, este blog comenzó a hacerse grande y mas grande (es lo único que poseo que se ha engrandecido con el tiempo aparte de mi barriga) y entonces sucedió que comenzó a convertirse en obligación mas que distracción. Resumiendo: calculo que invertía mas de veinte horas a la semana en escribir entradas, responder a los comentarios y devolverles las visitas. Y claro está, cada vez habían mas visitantes y cada vez tardaba mas en hacerles creer a ustedes que realmente me interesaban sus blogs o sus comentarios. ¿Creen realmente que podemos leer todos los blogs del mundo y encontrarlos todos interesantes? Por supuesto que no. Y a todo esto hay que sumar que por la red hay decenas de desequilibrados que se dedican a intentar desequilibrar al resto. Pero eso es normal. Forma parte de esta sociedad donde convivimos gilipollas, desequilibrados, animales de compañía y ustedes mismos.

¿Cómo sobrevivir a tu propio blog sin volverte loco? Es simple: no se puede. Los blogs se abren y cierran en la red con la misma facilidad y rapidez que los muslos de mi prima Amparo “la fácil”. Pero eso es lo normal, lo anormal sería vivir siempre en la red, tener amigos solo en la red, hablar solo en la red, fornicar solo en la red. Quizás no estamos preparados para todo esto y seamos incapaces de sobrevivir a nuestros propios blogs porque nuestros primitivos cerebros aun funcionan en base a la supervivencia. Para sobrevivir tenemos que mordernos los unos a los otros, por mucho que haya espacio para todos.

Algunos de ustedes se preguntarán porque el completo gilipollas se pone serio o si es como consecuencia de algunos comentarios. La respuesta es: no.

Decía Groucho que es consecuencia del individuo y de sus genes el pasarlo bien. Es indiferente que intentemos hacer reír porque si el individuo desea pelearse con el mundo o criticar amargamente lo hará. Así pues, quédense con los comentarios positivos, obvien los negativos y pásenlo bien. Es lo mismo que hacen los demás, incluso los que critican, incluso yo mismo.

¿Cómo sobrevivir a tu propio blog? Es imposible, a medida que crece el blog ustedes morirán. Deben escoger. Cerrar sus blogs, tomar aire y volver dentro de unos meses a abrir otros. De momento esto funciona así.

Somos una familia tan gilipollas que no sabemos hacerlo de otra manera.

12 jul 2010

Fútbol


Muchos de ustedes saben de mi animadversión hacia el deporte (tanto por activa como por pasiva). También muchos de ustedes saben a estas alturas que la selección española de fútbol ha ganado el mundial de fútbol (sería ridículo que hubiesen ganado el mundial de petanca). Se supone que ahora mismo debería haberme tatuado el escudo español en el pecho pero resulta que no entiendo de deporte ni tampoco de nacionalismos y las agujas me dan terror. De no ser por estos tres inconvenientes les juro que luciría con fervor patriótico este símbolo para el resto de mi vida. Pero este texto no va sobre fútbol ni tampoco sobre patrias. Como ustedes bien saben (porque así lo he contado), la última vez que tuve sexo sin pagar fue durante el Mundial de Fútbol que se celebró en España en 1982 por un encontronazo casual con un aficionado Alemán. En efecto: era hombre y fue casual. Y no, no soy gay. Eso creo, vaya. En fin, olvidemos eso y centrémonos en lo que importa: los mundiales de fútbol son una oportunidad para tener sexo, lo cual significaba que si España ganaba la final (hecho que me resulta tan apasionante como la cría del berberecho salvaje), el que suscribe tendría la oportunidad de volver a fornicar con aficionadas ebrias de alegría y kalimotxo. Y España ganó. Pero resulta que algo había cambiado porque al final del partido sentí envidia de todos esos hombres en pantalón corto que se besaban los unos a los otros y lloraban como las nenazas que siempre fueron. Sentí una envidia de que esos hombres musculados comenzasen a tocarse y quitarse sus camisetas, a besarse y comerse los unos a los otros. ¿Qué estaba sucediendo? Y después, cuando llegó la perla de la noche y el capitán de la selección Iker Casillas besó (un morreo en toda regla) a su novia la periodista Sara Carbonero en directo he de reconocer que sentí una profunda envidia.

Lo extraño es que desee ser Sara Carbonero y ser besada, soñé con ser futbolista y estar en aquel vestuario lleno de hombres sudorosos en calzones, bailando y bebiendo champagne.

Lo verdaderamente extraño es que anoche viendo la final del mundial de fútbol me sentí la mujer mas envidiosa del mundo lo cual explica muchas cosas.

Anoche me quedé en casa y no salí a celebrar nada. Quiero seguir engañándome en el convencimiento de que prefiero la almeja española al frankfurt alemán.

9 jul 2010

Adicción al sexo



Mis queridos animales de compañía, desconozco si alguno de ustedes se ha topado alguna vez con un adicto al sexo o si ustedes mismos lo son. Es fácil de reconocer a un adicto al sexo porque además de saltarse el primer y segundo plato e ir directo a los postres siempre lleva instrumentos que vibran en los bolsillos (y no me refiero a sus teléfonos móviles) también pueden reconocer a un adicto al sexo porque -como en el antiguo oeste- primero fornican y luego preguntan. Quizás alguno de ustedes piensen que el que suscribe es un adicto al sexo y puede que tengan rozan sino llega a ser porque no practico el fornicio (sin pagar) desde 1982. Y como bien saben para ser adicto a algo hay que consumirlo. Pero eso no exime que alguna vez me haya encontrado con una adicta al sexo (antiguamente llamada "ninfómana" o también "esa vecina guarra del primero primera").

A esta adicta al sexo la encontré en una tienda de ropa de moto en el centro de Barcelona. Después supe que, además de adicta al sexo ,era motera. Supongo que siempre quería tener algo caliente y que vibrase entre las piernas. Yo había entrado a comprar un llavero para la moto que hace veinte años que quiero comprarme (he descubierto que es mas barato el llavero que la moto) y allí estaba ella probándose un traje de motorista de cuero de cuerpo entero. Una rubia de melena leonina enfundada en un mono azul y negro desde el cuello a los pies. Estarán conmigo que resultaría imposible no enamorarse de ella. Incluso un homosexual habría cambiado de orientación sexual al verla. No me juzguen de homófobo, yo muchas veces he querido cambiar de orientación sexual al ver fotos de Javier Bardem remojando su torso en la playas de Alicante.

Me acerqué a ella y la hice ver el llavero Yamaha que acababa de comprar por 2 euros, le había colocado las llaves de mi piso y supongo que ella se dio cuenta porque rompió a reír. ¿Puede alguien enamorarse de una ninfómana? Bueno, si no te importa que tu cama parezca la cola de la pescadería, no está mal. Todos los dependientes de la tienda pasaron con ella al probador, también los clientes e incluso un indigente que entró a pedir limosna a la tienda. Es decir, todos practicaron las artes amatorias con la adicta al sexo menos yo. Y me pregunto por qué sucedió eso.

Aun quiero creer que fue porque ella vio en mi alguien de quien enamorarse, no alguien con quien practicar fornicio.

La realidad es que no atraigo ni a las ninfómanas...

6 jul 2010

El verano


No pueden ustedes ni imaginar lo que el verano representa para un gilipollas como yo. Es como estar a punto de reventar por haber engullido tres kilos de callos de la tía Aurelia y que aparezca la susodicha con su mejor sonrisa y sosteniendo un plato de rosquillas de anís. Sabes que no debes pero no puedes negar la evidencia que comerás hasta reventar. El verano para mi es lo mas parecido a una comida de domingo en casa de la tía Aurelia. Se que no debo mirar a las mujeres porque ya acumulo mas de cuarenta denuncias por acoso, nueve ordenes de alojamiento y diecisiete agresiones de maridos, novios o guardaespaldas. Se que no debo mirar escotes y piernas a riesgo de explotar cual globo de agua. El verano y el calor me hacen sudar como un cerdo en una sauna a los diez segundos de haber acabado mi ducha mensual. Toda mi ropa está siempre empapada de sudor, igual que mi cara, mis gafas de cristales verdes y los cuatro pelos que me quedan en la nuca. Es la peor estación del año y al mismo tiempo la mejor. Puedo pasear en mi burro José por la ciudad parándome en los semáforos junto a hermosas jóvenes ataviadas con mínimos vestidos. Me es indiferente quien se esconda bajo el caso (mientras no sea Isabel Coixet), estas mujeres enseñan escote y llevan faldas que se alimentan del viento para mostrar los encantos que nunca deberían ser mostrado en publico (y aun menos en privado). Soy consciente que la mayoría de ustedes son lectoras y como tales leerán y como lectoras que leen estarán leyendo ahora mismo que el completo gilipollas es un sátiro. ¿Qué puedo hacer yo? Ya las pongo sobreaviso, si algún lejano día alguna de ustedes queda conmigo (el único motivo por el que abrí este blog y la única cosa que aun no ha sucedido), vengan vestidas con traje de buzo o esquimal. No alimenten a la bestia. Y sobretodo, tápense, por favor, que uno no es de piedra. Si van en moto póngase mono de soldador industrial. Si caminan por la calle vístanse con pantalones amplios y jerseys de cuello alto. Si van a la playa quédense en el chiringuito y no se quiten ni una pieza de ropa mas de lo necesario. Soy consciente de que será el verano mas caluroso de sus vidas pero sepan que con este sacrificio salvarán el alma del que suscribe. Agradecido.

4 jul 2010

La (mini)moto


Muchos de ustedes creerán que ir en moto es algo viril que atrae a las mujeres como un cóctel con 1/3 de feromonas y 2/3 de tarjetas de crédito aderezado con una gotas de gasolina rica en plomo. Yo también lo creía cuando me compré una moto. No era la mas grande de toda la tienda porque yo tampoco tenía todo el dinero que esa operación requería. De esta -pobre- guisa, escogí una motocicleta pequeña pero aparente y pedí un crédito al banco con la esperanza que la moto tuviese la suficiente potencia y autonomía para alejarme cuando los acreedores comenzasen a reclamar los impagos. Deben ustedes saber que, además de un completo gilipollas, soy un total ignorante que está convencido que los niños vienen de París y las mujeres siempre quieren sexo en la primera cita. También creía que conducir una moto con marchas iba a ser algo fácil. ¿Por qué motivo me compré una moto con marchas? Era mas barata que una moto automática (la simpleza de mi raza me sobrepasa). Lo que no había previsto yo es que se necesitaba una coordinación de manos y pies de la que el que suscribe carece por completo. Por el amor de Dios, si ya me resulta imposible rascarme y al mismo tiempo cambiar de canal de televisión. Como pueden imaginar, los primeros dos años fueron acelerones, caladas, caídas y el ridículo mas espantoso que cualquier persona puede experimentar. Lo que yo había imaginado como un duro motero lleno de tatuajes frente al cual las mujeres babeaban al escuchar el rugido de su aparato (la moto, me refiero) se había convertido en un seboso gilipollas desparramando sus carne sobre una abollada minimoto que chocaba contra coches aparcados, uno tras otro, cual bola de pinball. ¿Qué tiene eso de viril? Las mujeres cuando me ven llegar acelerando o frenando de manera compulsiva, huyen corriendo con sus hijos o sus maridos en brazos.

Y como toda historia tiene su moraleja (o debería) y la de esta es: el hábito no hace al monje. Ahora que llega el verano no se compren esos bikinis que visten de maravilla las top-model pensando que a ustedes no les sobran diez kilos de grasa en el estómago.

Ahora que llega el verano no quieran hacerse un tatuaje que rece "moteros hasta el infierno" y al sentir el dolor de la aguja vuelvan a casa con una única "m" mal dibujada y las lágrimas corriendo por sus mejillas.

Ahora que llega el verano no se pongan las gafas de sol que anuncia David Beckham y lo acompañen con una camiseta que dice "peña los JB, güiski hasta morir" y un bañador estampado de colores con sandalias y calcetines.

Somos lo que somos, por mucho que nos esforcemos en ser otros. Y yo solo soy un completo gilipollas... con una moto abollada y sin novia. Ah, y con una M mal tatuada en la espalda. ¿Alguna de ustedes tiene un nombre que comience por M? Ahora que pienso, podría matar dos pájaros de un tiro...