¿Recuerdan ustedes aquella maravillosa serie titulada "Vacaciones en el mar"? Yo la recuerdo con infinita ternura. Recuerdo a la directora bizca (Julie), también al capitán calvo de sonrisa perenne (Capitán Merrill), recuerdo al primero de a bordo con cara de perro pachón (Gopher) y al medico papuchi con media docena de ex-mujeres (Doctor Adam), pero sobre todo recuerdo al barman que tenía los dientes tan blancos como negro tenía el cuerpo (Isaac). Una maravilla, oigan. Siempre habían conflictos amorosos pero siempre acababan todos felices (a pesar de que Julie nunca se recuperó de su estrabismo). Desde pequeño soñaba con subir a un barco de tales características, sobretodo porque las bizcas me ponen bizco (fetiches tiene la vida) y también porque de pequeños creemos que el amor vertical es el único posible. Pero los años han pasado (además de aposentarse los kilos) y a mis (muchos) más de cuarenta años nunca había conseguido subirme al barco del amor. A lo máximo que llegué fue a algún viaje de Transmediterranea a Mallorca (vía Monasterio de Piedra) donde perdí la cabeza pero no por el amor sino por un mareo de considerables proporciones que convirtió las paredes del camarote 13B en un bonito lienzo de gambas, licor, huevos revueltos y carne estofada.
Pero todo esto cambió cuando hace tres semanas anunciaron que atracaba en Barcelona un crucero para solteros/as (o "singles", como nos llaman ahora a los que no follamos) donde prometían diversión y amor horizontal a raudales. El precio: 600 euros por seis días todo incluido. Si ese "todo incluido" incluía a su vez el fonricio, muy barato parecía. Al llegar al puerto me coloqué en una cola tras una pléyade de gordos, calvos y desdentados. Buenas noticias: la competencia iba a ser menor de la esperada. Por desgracia la calidad de la carne femenina también era menor. No voy a ser desagradable ni describir los (escasos) encantos de las féminas pero he de decir que un cirujano plástico y un carnicero se habrían frotado las manos ante tal desfile de vestales. Es lo que tenemos los singles, estamos singles por algo.
El funcionamiento era bien simple. Ibas a tu camarote, dejabas la ropa y te ponías tu pulserita de "todo incluido" o lo que es lo mismo "todo el alcohol de garrafón que te puedas beber incluido" e interactuabas con todas aquellas mujeres sin futuro (ni tampoco) pasado en el vano intento de competir por ser lo menos malo de todo el dichoso barquito. Dos horas mas tardes zarpábamos con rumbo a Roma, escala en Palma de Mallorca. Aunque bien pensado... ¿que importaba donde atrancásemos? Lo único importante era atracar mi buque en alguna mujer lo suficientemente borracha para creer que su entrepierna era un puerto. Así que, vestido con mis mejores bermudas y camiseta Imperio, me dirigí a la cubierta Promenade donde se anunciaban las actuaciones musicales del crucero. A saber:
-Cesar, guitarra reserva de "Celtas Cortos"
-Pepe, segundo puesto en el campeonato de Karaoke año 1997 del Bingo Billares
-Orquesta "El telefonillo veloz", finalistas del Festival de la canción de Benidorm 1967
-Pepe, padre de uno que se presentó a "Operación Triunfo"
-Manuela, transformista y artista de variedades para sordos
-Don Jose, humorista e inventor del sacacorchos ecológico
Todos estos grandiosos artistas presentados por Bobo Andersen y sus muñecas de cartón-piedra.
Ni que decir tiene que el cartel no era de primera, pero eso era lo de menos, yo estaba allí para fornicar, no para contemplar a unos caducos intentando no caerse del escenario. Al fin y al cabo, ellos podían decir lo mismo de nosotros ¿no?
Lo siguiente fue dirigirme a la piscina donde me encontré con doscientos hombres apelotonados en una piscina de apenas cinco metros de ancho a la espera de que alguna fémina se dejase caer. Aunque lo único que se dejó caer en aquel lugar fue algún que otro fluido que hubiese hecho las delicias del CSI y el señor ese con la lamparita azul. Vamos, que aquella piscina parecía una fábrica de hormonas o una sucursal de Central Lechera Asturiana. Hombres, hombres, hombres. ¿Dónde estaban las mujeres? Si había alguna, dudo mucho que se sumergiese con nosotros en aquel lodazal de indigesto sexo masculino. Entre todos aquellos hombres apretujados en aquel trozo de agua, entendí lo que significa el término "hacer un sandwich".
Los seis días pasaron con infinita mayor pena que ninguna gloria y he de confesar que volví a Barcelona con decenas de litros de alcohol barato en mi cuerpo pero apenas ni media sonrisa escrita en mi corazón. Supongo que éramos demasiados y estábamos todos demasiado ilusionados. Si la curiosidad mató al gato, la ilusión mata al gordo. No obstante algunos si que consiguieron su carnal objetivo. ¿Quieren saber que hombres consiguieron fornicio durante el crucero? En efecto, ellas fornicaron con los camareros, con los animadores y con los profesores de aerobic.
La moraleja sobre los encuentros de "singles" es que sigue siendo mas barato ir a un club de carretera. Y aunque no sea más barato siempre será más efectivo. Otra moraleja es que frente a una piscina llena de gordos, una mujer escoge un profesor de aerobic de origen cubano. Menuda desfachatez.
Me ha encantado la cartelera de artistas para amenizar las noches. Jajaja.
ResponderEliminarLos profesores de aerobic están sobrevalorados. Seguro que después te ponen a dar saltitos. Qué pereza...
Cordiales saludos.
Los profesores de aerobic, además de sobrevalorados, están cachas. Eso es mas de lo que podemos decir el 99% de la población heterosexual masculina.
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
No me gustan los musculitos la verdad...siempre he preferido a los calvos,lo que dicen de ellos es verdad.
ResponderEliminarSoy calvo de corazón... ¿fornicamos?
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
le gustan las bizcas? que casualidad ;P
ResponderEliminarSi, me gustan mucho las bizcas. Como dice el refranero popular... si fornicas con una bizca en la playa, ademas de mirarte te vigila la toalla.
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
que refranero es ese! uno de la iglesia gilipollas seguramente...
EliminarEs el mismo refranero que dice "póngase usted a cuatro patas que voy". Lo se, no rima. Pero es mas divertido.
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
Un Crucero! Es mi sueño hacer un crucero, y si hay bailarines cubanos fuertes y mojados, mejor aún! ;) Slds.
ResponderEliminarLa que es... es...
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Un completo gilipollas
Así es...la vida, Paquito...
EliminarSl2.
Y yo a dos velas...
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
entonces benga hacia mí, que le soplo sus dos velas pfff pfff
EliminarSolo tengo una vela (un cirio) pero puede usted pasar toda la noche soplándomela.
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
¡Ay,qué risas!No había oído ese refrán pero debe de ser verdad.Bueno tampoco estuvo tan mal ese crucero de singles...
ResponderEliminarGracias querida, cuando quiera volvemos.
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
Espero, de verdad, que no estuvieras en la foto. Me da que hubiese sido doloroso.
ResponderEliminarFue doloroso, hace tres semanas que me siento encima de un flotador de plástico.
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
¡Pero qué casualidad tan grande! El de la camiseta roja que está en el balcon que pone Atlantis es mi tío Fausto, el de Peñaranda, representante de productos farmacéuticos; pero de single, nada de nada, está casado y tiene cinco hijos. Espero que mi tía paqui no llegue a ver esta foto.
ResponderEliminarPues si ese es su tío entonces yo soy su tío consorte. Es que los mojitos los carga el diablo y Fausto es muy cariñoso...
EliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
Vale, en la piscina habían hongos pero ahora me brillan los pies en plena noche y a usted no.
ResponderEliminarQue escrupulosa con el amor, Dios...
Siempre suyo
Un completo gilipollas