"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla... está hecho" (Groucho Marx)

2 ago 2010

La (aun mas) friki


Soy consciente que muchos de ustedes creen que soy un friki, lo que aquí leen no hace mas que alimentar esta idea. Lo se y lo asumo. Pero siempre que crean que hay algo completo, encontraran algo que lo supera. Aunque sea un completo gilipollas.

La conocí en el Salón del Cómic de Barcelona, debería haberme dado cuenta de su nivel de frikismo porque iba disfrazada de noseque heroína del manga que parecía un cruce entre una modosita colegiala, una prostituta de carretera y una elegante maga. Imposible saber si era guapa o no pues llevaba medio kilo de maquillaje y una peluca de color morado que llegaba hasta el suelo. Iba acompañada de un curioso grupo formado por otras dos colegialas-metetrices-magas como ella, un gordo vestido de Batman (sin comentarios) y otros dos muchachos disfrazados de algún monstruo peludo que bien podía ser un gorila amaestrado o una bolsa de aspiradora vuelta del revés. Ella me miró y yo la miré. Ella fingió expresión de asco y yo fingí mi mejor sonrisa (por desgracia mi mejor sonrisa también muestra mi peor dentadura). ¿Cómo conseguí una cita con ella? Fácil, le robé un minibolso de estrellas de colores que colgaba de su espalda y después busqué su nombre en la guía de teléfono y la llamé para anunciarla que había encontrado su bolso. Es fácil convertirse en héroe ¿verdad? No me juzguen, seguro que ustedes han hecho cosas peores por amor.

La (aun mas) friki acudió a la cita a la hora en punto en un bar del centro de Barcelona, iba sin maquillar y debo reconocer que ahora entendía porque se disfrazaba y se maquillaba de aquella manera. Existen mayores posibilidades de ganar una guerra si se domina el arte del camuflaje para llegar hasta el enemigo sin que se de cuenta. No describiré como era, no soy nadie para describir tal inmenso ejercicio de fealdad. Horrible, vamos. Pavorosa, distorsionada, fea a rabiar. Todo adornado con unas gafas de pasta negra como las de Isabel Coixet y un tono de voz barriobajero como el de Belén Esteban. Dos de mis peores pesadillas, ya saben. Pero ella era una mujer y yo soy un completo gilipollas. ¿Que esperan de mi? Ella agradeció el gesto de haberla llamado para devolverle el bolsito con un amago de beso al aire y una media sonrisa tímida. Inmediatamente me reconoció del Salón del Cómic pero no podía saber que yo era el ladrón. Primera batalla ganada. El problema fue continuar la guerra. ¿Que maldito idioma hablaba aquella mujer? Puede que el problema también radicase en que le había hecho creer que era un experto en Manga.

Maldita sea, yo solo voy a esos salones del cómic a ver adolescentes vestidas de colegialas-metetrices-magas. Como todos ¿no? No tengo la menor idea sobre comics, sobre mangas o sobre como diablos se llamen todos esos tebeos que están grapados del revés.

-¿Tu quien crees que es mejor? ¿Naurto o Sasuke? -preguntó ella jugueteando coquetamente con su cerveza.

¿Y yo que diablos sabía de alineaciones de fútbol?

-Messi -respondí rápidamente.

-¿Eso es de Naruto 501?

-No, del Barça.

-¿Y que opinas de Bleach?

Esa respuesta la sabía. Bleach: playa en inglés. Muchos años intentando ligarme suecas en Benidorm dentro de mi bañador Meyba Turbo lo confirman. Algún día pondré una foto. Mejor no.

-La playa me gusta pero me quemo demasiado rápido. Y siempre olvido el bronceador en casa. Además, necesito dos bronceadores como mínimo. Pero este sobrepeso es temporal, retengo líquidos, solo eso.

-He dicho “Bleach”, no “beach” -dijo ella acabando el botellín de cerveza de un solo trago.

La estaba perdiendo. Se imponía un último ataque frontal.

-Vale, lo reconozco. No se demasiado de cómics. Pero debes saber que soy un superheroe. Estaba en el salón buscando villanos. Mi nombre es supergilipollas, el héroe definitivo.

-Mira nene, si quieres follar lo tienes mal. No soy una vestal, lo reconozco. Pero no me acostaría contigo ni aunque fueses disfrazado de Lelouch Lamperouge. ¿Entiendes?

-Absolutamente nada. ¿Que es una vestal?

Moraleja: si quieren ganar una batalla deberían estudiar antes al enemigo.

La (aun mas) friki se fue del bar sin decir ni adiós y yo me quedé solo planeando mi próximo movimiento. Ahora lo se: tengo un año entero antes del próximo Salón del Cómic para preparar un disfraz que la deje sin aliento. Me disfrazaré de vestal, aunque aun no tengo ni idea de que personaje de manga es, nadie lo conoce.

Y encima no pagó las cervezas.

27 jul 2010

Reflexión gilipollas Cum Laude


Debo reconocer que las relaciones personales no es lo mio. ¿A quien voy a engañar a estas alturas? Antes Belén Esteban se sacará la carrera de medicina con Cum Laude que yo consiga ligar con una sola de ustedes (ampliada la apuesta a todo el genero femenino existente). Se lo que hay que no se debe hacer, como no comportarse ni vestirse, reconozco mis defectos y mis carencias. Tengo claro todo cuanto impide que sea al futuro marido de cualquier top model y no obstante sigo tropezando una y otra vez en la misma indiferencia que es el desprecio femenino. De acuerdo, no soy una joya. Parece imposible interesarse por alguien que pesa 164 sudorosos kilos, el aliento le huele permanentemente a ajo, siempre mira al escote en vez de a los ojos y los cuatro pelos que le quedan en la cabeza forman una especie de flequilo imposible digno de uno de esos documentales de arquitectura tipo "megaconstrucciones imposibles". Ese soy yo. Además de un completo gilipollas. Pero mi madre (que no tiene Cum Laude) dice que siempre hay un roto para un descosido, o sea, que hasta la mas fea de la discoteca tiene su publico (aunque sea un borracho). ¿Por qué desconocido motivo sigo solo, entonces? Por pasiva y por activa les he propuesto a todas y cada una de ustedes que quedemos para tomar una cerveza (lo cual ustedes traducen comprensiblemente al vocablo "fornicio") y todas y cada una de ustedes ha tomado por excusa que soy yo quien las rechaza. No iría a buscarlas en un descapotable, de acuerdo ¿pero tan superficiales son ustedes? Que lo sea yo lo entiendo: soy hombre y la superficialidad está grabada en mis genes. ¿Pero ustedes...? Aun me pregunto el motivo por el que después de año y medio no he conocido a ninguna de mis lectoras. ¿Tienen miedo de salir reflejadas en mis post? ¿Tienen miedo de mis escasas habilidades amatorias? Comienzo a pensar que tienen miedo de enamorarse de mi. O eso o que realmente soy tan atractivo como un desecho medico. Prefiero pensar lo primero. Ya saben: soy un gilipollas.

Creo que la primera que me proponga quedar será la próxima señora Gilipollas. Aunque sea la mas fea de la discoteca. No importará demasiado: yo siempre voy borracho...

26 jul 2010

La psicóloga que afirmaba con una sonrisa pero negaba con la cabeza


Mis queridos animales de compañía, como bien saben el que suscribe no es célebre precisamente por sus éxitos en el fornicio (tampoco en el amor, ni en la amistad ni en lo profesional... aunque habiendo fornicio ¿quien necesita lo demás?), así que atendiendo a esta legendaria incapacidad para todo éxito ya pueden imaginar como acabó mi cita con la psicóloga que afirmaba con una sonrisa pero negaba con la cabeza. Sin fornicio, evidentemente, pero porque ella no quiso, como algunas. ¿A quien quiero engañar? Como todas... A lo que vamos, conozco a la psicóloga que afirmaba con una sonrisa pero negaba con la cabeza desde hace mucho (que no demasiado) y aunque pueda parecerse a morena amiga de mi amigo, no lo es, esta es más guapa, mas inteligente pero sobretodo mas psicóloga. Entre ustedes y yo (y los cientos de personas que nos leen): nunca queden para cenar con alguien que se ha sacado el título de psicología porque además de volver a casa dudando de todo, no fornicarán.

Volví a casa dudando de si era heterosexual, si odiaba a mi padre o si me había acostado con mi madre alguna vez. Es lo que tienen los psicólogos, entras con una pregunta y en vez de salir con una respuesta sales con veinte preguntas. Es lo que otros llaman "fidelizar clientes". Aunque he de reconocer que la psicóloga que afirmaba con una sonrisa pero negaba con la cabeza nunca me ha cobrado. Y eso que habría pagado muy a gusto, soy de los que creen que cuando pagan tienen derecho a exigir. Sobretodo en posición horizontal.

¿Alguna vez se han encontrado con esas personas que dicen una cosa con la boca pero otra con los ojos? La psicóloga que afirmaba con una sonrisa pero negaba con la cabeza es de esas. Mientras su media sonrisa pícara dice "cómeme" sus ojos dicen "no me vas a comer ni aunque caigan dos docenas de bombas termonucleares y seamos los últimos seres vivos del planeta tierra". Es decir, mientras le contaba mis problemas ella sonreía como quien dice "que gracioso" pero negaba con la cabeza como diciendo "a este tío no lo arreglo ni con veinte años de terapia". Cuídense siempre de los mensajes contradictorios, no siempre verbales, pero suficientes para saber cuando una persona dicen una cosa pero piensa otra. Como cuando el veterinario sonríe al caballo que acaba de romperse una pata mientras sostiene una pistola en su mano. Por suerte la psicóloga que afirmaba con una sonrisa pero negaba con la cabeza no tenía licencia de armas, sino estoy seguro que me habría pegado un tiro en la nuca antes de los postres.

¿Que pretendo explicar con todo esto? Ahora viene la moraleja: mis queridos animales de compañía, si desean fornicar engañen siempre, absolutamente siempre, la mentira es la mejor aliada del fornicio. Sobretodo cuando abren su corazón a una psicóloga que afirma con una sonrisa pero niega con la cabeza.

21 jul 2010

La de los dientes separados


La siguiente historia es tan verídica como pueden serlo todas las anteriores, espero no ofender a nadie con mis vivencias y si alguien se ofende o cree que puedo ser motivo de demanda a causa de injurias o desagravios, no hay problema. Las juezas y abogadas también me ponen. La siguiente historia comienza de nuevo en un encuentro mas o menos fortuito con una mujer razonablemente hermosa, moderadamente punible y considerablemente simpática. Pero como en todo cuento gilipollas, cualquier final feliz esconde solo una ilusión ajena a toda felicidad. La mujer, aunque bastante perfecta, tenía un grave problema: los dientes separados. ¿Nunca les ha pasado que un mínimo detalle como este hace que su cabeza no pueda pensar en ninguna otra cosa? Entre esas dos palas que adornan el frontal superior de cualquier homínido había una separación de apenas unos milímetros, los suficientes para que no pudiese desviar mi vista de ellos y lo suficiente también para que al hablar ella dejase escapar una especie de silbido que me estaba poniendo frenético. Estaba para hacerle mellizos a la luz de la luna y pese a ello yo no podía desviar mi vista de sus dientes separados y mis oídos del silbido viperino. Siempre que estoy hablando con una mujer, el noventa por ciento del tiempo tengo mi vista clavada en sus pechos y el otro diez por ciento intentando adivinar si su mirada esconde furor uterino. Pero con aquella mujer no podía. Ni tan siquiera iba a ser capaz de mostrar mis mejores encantos para llevarla al catre. De acuerdo, no tengo encantos, es una manera de hablar. ¿Nunca han encontrado que un pequeño detalle en su contrincante consigue desmontar cualquiera de sus estrategias? Aquella batalla la perdí, una vez mas. Al menos en esta ocasión puedo echarle la culpa a aquellos dientes separados, no a mis evidentes carencias.

17 jul 2010

Como sobrevivir a la primera cita (ley gilipollas de las probabilidades inversas)

Se preguntaran ustedes como el completo gilipollas continúa con el atrevimiento de dar consejos acerca de las relaciones entre animales de compañía. Ya les dije en una ocasión que conozco exactamente lo que deben hacer para triunfar porque consiste en algo tan simple como hacer lo contrario de lo que yo hago. Donde yo siempre fracaso ustedes siempre obtendrán el éxito mas arrollador cual selección española de fútbol alzando el trofeo al mundial del perfecto galán (o perfecta seductora). No esperen fama ni halagos, su éxito será poder dormir con alguien. Cosa que yo no hago desde que una pandilla de perroflautas ocuparon mi dormitorio hace cosa de nueve años. ¿De verdad creen que el éxito de una primera cita garantiza que esa persona será con quien compartirán la primera comunión de su futuro nieto? Por supuesto que no. Pero en la ley de probabilidades inversas dice que es imposible conseguir el éxito si en la primera cita solo existe el fracaso. La ropa, la conversación, el perfume, escoger un restaurante, escuchar, entender... hagan ustedes lo contrario de todo cuanto han leído en este blog sobre mis encuentros con las féminas. Sencillo ¿verdad?

¿Creen que quiero dar lastima? Por supuesto que quiero. Cuando las balas que esperan en tu arma son todas de fogueo lo único que te queda es dar lástima para salir vivo del duelo. La piedad es la mejor amiga del
éxito. Pero eso solo funciona conmigo: la ley de probabilidades inversas del completo gilipollas también afirma que el sexo por compasión es una utopía. Volviendo al núcleo de este post: ¿cómo sobrevivir a una primera cita? Es fácil, escuchen atentamente, asientan con la cabeza a todo y eviten mirar los pechos o los pectorales de sus partenaires. Yo hago todo lo contrario y siempre fracaso. Donde yo fracaso ustedes triunfaran. ¿Y el resto? Es fácil, si sobreviven a la primera cita habrán mas y tarde o temprano sus partenaires se excederán en la ingesta del alcohol y ustedes podrán dormir abrazados a alguien por primera vez en años. Suena patético, lo se. Pero esa es la realidad que nos ha tocado vivir: enamorar a alguien es como un combate de boxeo, para conseguir la victoria hay que golpear cuando tienen la guardia bajada. A poder ser un golpe bajo.

La ley de
probabilidades inversa del Completo Gilipollas dice: "Toda acción descrita por el completo gilipollas sera inversamente proporcional al éxito de la misma." A pues si invierten usted el sentido de la acción oponiéndose a la misma conseguirán una mínima probabilidad de éxito que ese trozo de animal (que soy yo) nunca conseguirá". Pero no inviertan demasiado que si no alguien siempre aprovechará para llamarles "invertidos".

Ahora a por el
Nobel.